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Sábado 24 de octubre 2020   |   Contáctenos
REVISTA

A MISTER JACK MA

Un tributo
Estuvo entre nosotros hace menos de un mes y se quedó para siempre. Estas líneas dan fe de su sempiterna presencia…
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A MISTER JACK MA
No ha pasado un mes desde que se llevó a cabo en Lima, a finales del mes de noviembre, el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico, la llamada Cumbre de la APEC. Jefes de las 21 naciones que componen este eje de la economía planetaria, se dieron cita en nuestra capital en las últimas jornadas de este trascendental evento que movilizó a nuestro país en su conjunto a lo largo de este año que termina.
 
Eso no es todo, pues siendo la APEC un encuentro que busca potenciar -tal como lo ha hecho desde sus inicios en 1989 cuando fue lanzado- "el sentimiento de comunidad Asia Pacífico y reducir las diferencias entre las economías de la región mediante una senda de crecimiento sostenible", congrega también a la crema y nata del empresariado de esta cuenca.
 
Así, arribaron a nuestro suelo, bebieron nuestras bebidas, degustaron nuestra rica culinaria, dejándose acariciar por los primaverales vientos limeños, mandatarios como el chino, el coreano, el japonés, el malasio y el ruso -quien fue el último en dejar nuestro país-, tan solo por citar algunos; así como una pléyade de directivos empresariales, entre los que descolló el oriental Jack Ma.
 
Al punto, que a decir de algunos de los participantes que comentaban conmigo sobre la APEC durante aquellos dinámicos días, "si por algo se recordará con el paso del tiempo esta cumbre, sin duda alguna la hospitalidad de los peruanos sobresaldrá, pero también la presencia de este excepcional emprendedor chino, quien, como un midas moderno, con sus palabras transformaba la mentalidad de quienes lo oían".
 
Fue justo eso lo que hizo Jack Ma, primero, en la remodelada Fortaleza del Real Felipe de nuestro primer puerto, y luego en los recintos del Pentagonito del distrito de San Borja en Lima. En estos dos lugares Ma, haciendo gala de una singular oratoria y de un perfecto inglés con fino acento oriental, compartió su vasta experiencia como hombre de negocios con todos los presentes.
 
Sentado frente a él en el auditorio del Pentagonito acondicionado para tal fin, recuerdo hoy, pude corroborar, viendo y escuchando directamente lo que se dice sobre un  hombre que hoy se ha convertido en toda una leyenda en el mundo empresarial a nivel planetario. Su mensaje caló hondo en todos los ahí presentes. En mi, en mi amigo de larga data Jorge Valverde Camán. En fin, en todos…
 
Entendí, cuando escuchaba a Mister Ma -como lo llamé horas más tarde- señalar las oportunidades que se presentan en el mundo globalizado de nuestros días. Que sin dejar de preocuparnos por la crisis, "más allá de constituir un problema, es también, sobre todo, una oportunidad,…, un cúmulo de oportunidades". Mister Ma dejó tras su paso una estela de éxito y optimismo.
 
Jorge Valverde, con quien compartí esta excepcional experiencia en el seno de la APEC, y a quien debo las miras que con su celular captó, me dijo luego de concluida la magistral conferencia de Jack Ma: "Mira Francisco a este pequeño gran hombre que aprendió inglés en un país en ciernes de apertura, quien empezó su negocio en Internet con un préstamo de solo 2000 dólares, míralo".
 
Con el paso de los días, finalmente, tal como pueden ver, me he animado a compartir estas líneas con ustedes, cuando aún resuena en mi más que el timbre de la voz de Mister Ma, con quien intercambie protocolarmente no solo mi tarjeta personal, sino también palabras sobre el Portal Interactivo Generacción, la web 2.0 al servicio de la construcción de redes sociales de comunicación a partir de nuestro país.
 
Mister Ma, quien personifica al éxito en este competitivo mundo del internet, fundador del sitio web Alibaba.com en el año 1999, consagrado al comercio interactivo que sirve a 12 millones de miembros en 200 países, dejó su impronta en este emprendedor que evoluciona en el mundo del internet. Quien tiene la impresión, al igual que la tuvo él en sus inicios, de avanzar como "un ciego cabalgando en el lomo de un tigre ciego".

Desde aquí, desde estas tierras que apreció durante su cortísima estadía, le quiero decir finalmente dos cosas a Mister Ma. La primera, que lamento profundamente que mis compatriotas del emporio textil de Gamarra no hayan podido escuchar de usted, in situ, su mensaje. El segundo, decirle que Generaccion.com, aunque lenta pero sostenidamente, seguirá sus pasos. Su ejemplo así lo amerita.

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