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Miércoles 21 de octubre 2020   |   Contáctenos
REVISTA

El cuerpo humano: real y fascinante

Bodies: The Exhibition
Desde el 13 de junio viene presentándose en Lima una exhibición inmejorable para aquellas personas que deseen aprender algo más sobre el funcionamiento de sus cuerpos y los daños que podrían ocasionarle hábitos como fumar y beber en exceso. Realmente imperdible.
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El cuerpo humano: real y fascinante

Quizás el aspecto más impresionante de la muestra "El Cuerpo Humano: Real y Fascinante", radique en el hecho de que todos los visitantes, en uno u otro momento, nos reconocemos en los cuerpos en exhibición aunque nos veamos muy distintos, y reconocemos también a todas las personas que hemos conocido y conoceremos a lo largo de nuestras vidas. Es como verse en esos espejos que deforman las imágenes, pero que, al hacerlo, nos muestran realmente como somos.

 

En ese instante, nuestras manos dejan de ser aquellas manos con las que todos los días llevamos a cabo tareas cotidianas que aparentemente no requieren mayor esfuerzo, como asir una botella de agua o coger el diario, y nuestros dedos dejan de ser aquellos dedos con los que tecleamos la computadora o el celular. En el instante en que nos reconocemos en los cuerpos en exhibición, tomamos conciencia real de nuestro cuerpo y de las acciones que diariamente realizamos sin darnos cuenta. Y algo cambia en nosotros.

 

La exposición muestra doce cuerpos humanos completos que, luego de un proceso de deshidratación e inyección de silicona llamada polimerización, además del retiro de la piel que en vida los recubrió, parecen sin embargo casi vivos y listos para echarse a caminar.

 

El tejido de los cuerpos se mantiene en perfecto estado y permanece cubierto por una delgada capa transparente de goma que permite apreciar huesos, músculos, vasos sanguíneos, nervios, tendones y órganos. Hasta los ojos de los cuerpos parecen tener expresión.

 

También puede apreciarse más de 200 órganos expuestos por separado con sus respectivas leyendas que dan cuenta de su funcionamiento: Estómagos, cerebros, corazones, penes, hígados, vaginas, pulmones, apéndices y demás. Como decíamos al principio, a todos nos es posible reconocernos en la exhibición. Aunque en un primer momento quizás no lo advirtamos. Y luego no nos guste.

 

Porque no se presentan solo órganos en buen estado. La turbadora muestra nos permite apreciar las condiciones en que se encontraría su hígado si usted fuese un aficionado a la bebida, o sus pulmones si fumase media cajetilla de cigarros al día, o la desagradable capa de grasa que asfixiaría su tejido muscular si consumiera demasiada comida chatarra.

 

Los organizadores de la muestra aseguran que, precisamente, ese es uno de los motivos que los llevó a realizarla. Mostrar a la gente común y silvestre los daños que producen en el organismo ciertos excesos al comer, beber y fumar.

Seguramente más de uno lo pensará dos veces antes de llevar a la boca un cigarrillo, un pisco sour demás o un pollo a la brasa con grasosas papas fritas. 

Por otra parte, la visión descarnada (nunca mejor dicho) de órganos sexuales masculinos y femeninos desprovistos de la piel que los recubre, desanimaría al varón más lascivo y a la mujer más desinhibida. Y es que a veces puede no resultar tan agradable mirar dentro de nosotros mismos.

 

TOCAR, POR FAVOR

 

Si en otros museos la máxima es mantener cierta distancia y "no tocar" los objetos en exhibición, en El Cuerpo Humano: Real y Fascinante (Bodies: The Exhibition) usted puede acercarse todo lo que se le antoje y meter la mano hasta donde quiera. Así, podrá palpar los órganos antes mencionados, además de vértebras, huesos, articulaciones, cráneos y demás.

 

La polémica que se ha originado en torno a la exposición consiste básicamente en si la misma tiene objetivos didácticos o solo busca apelar al natural morbo de las personas con el único objetivo de ganar dinero.

 

Efectivamente, a pesar de que la muestra permite a los asistentes entender cómo funcionan los sistemas óseo, muscular, reproductivo, respiratorio y circulatorio, además de darnos la oportunidad de contemplar órganos en mal estado, que quizás contribuya más que cientos de campañas contra el tabaco, el alcohol y la ingesta desmesurada de grasas, no se puede negar que la curiosidad morbosa sea quizás el estímulo que empuje a la mayoría a asistir.

 

La exhibición ha recorrido más de diez países y ha sido vista por cuatro millones de personas. De la misma manera que ha acumulado entusiastas, ha merecido protestas de gentes que estiman que presentar cuerpos humanos en ese estado atenta contra la dignidad no solo de las personas que en vida hicieron uso de los cuerpos sino de quienes los ven.

 

Por su parte, los defensores de la muestra argumentan que la misma posee un valor científico y pedagógico que puede ser equiparado con los experimentos que se realizan en los laboratorios médicos y en las facultades de medicina, donde también se utilizan cadáveres para entender mejor el funcionamiento del organismo humano.

 

¿DE DÓNDE PROVIENEN LOS CUERPOS?

 

Los detractores afirman que los cadáveres pertenecerían a ciudadanos chinos ejecutados por el régimen y entregados al mercado negro de cuerpos humanos, o que se trataría de cadáveres que nadie reclamó de la morgue central de China.

El doctor norteamericano Roy Glover, especialista en anatomía de la Universidad de Michigan (EEUU) y quien estuvo a cargo del proceso de conservación de los cuerpos, afirma que las personas dieron su consentimiento en vida para que sus cadáveres fueran exhibidos de esta manera.

 

No se puede negar que quizás haya mayores dosis de morbo que ganas de aprender el funcionamiento de nuestros cuerpos en las personas que asisten a la muestra. Pero, a juzgar por los comentarios en el interior y a la salida de la galería, nadie sale con la misma visión del ser humano en general y de sus cuerpos en particular. Como decíamos al principio, una de las principales virtudes de la exposición es que nos permite tomar conciencia de nosotros mismos.

 

De la misma manera que la exposición ¿La Tierra Vista desde el Cielo?, del francés Yan Arthus Bertrand (Generacción N° 67), nos muestra la devastación en que se encuentran algunos rincones del planeta como consecuencia del maltrato a que lo somete el hombre, en esta ocasión El Cuerpo Humano: Real y Fascinante, da cuenta del estado en que podrían encontrarse nuestros órganos debido al abuso de sustancias tóxicas que, en exceso, podrían conducirnos a muertes penosas.

 

La exposición de cadáveres que tiene lugar en el Centro Comercial Plaza Camacho de La Molina cumple su cometido largamente. Ciertamente, la muestra impacta, sobrecoge y quizás agrede la vista y el estómago de ciertas personas sensibles. Sin embargo, no por ese motivo debe ser retirada, como se pidió en algunos países y como ciertas voces han solicitado en el Perú.
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