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REVISTA

LA CAPA DE OZONO

Una verdad incómoda
La capa de ozono permite la vida en nuestro planeta. Sin embargo, está seriamente amenazada, por los productos que el hombre utiliza. Este es el motivo principal por el que en 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el día 16 de setiembre como el Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono.
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LA CAPA DE OZONO

Sobre la superficie terrestre, entre los 15 y los 40 kilómetros, un delgado escudo de gas, conocido como capa de ozono, rodea nuestro planeta, protegiendo a todas las especies que lo habitan de los peligrosos rayos del sol.

 

El ozono es un gas que se produce mediante el efecto de la luz solar sobre el oxígeno, siendo la única sustancia en la atmósfera que puede absorber la perniciosa radiación ultravioleta (UV-B) proveniente del sol. Sin este delgado e invisible escudo, conocido como Capa de Ozono, ( ozono estratosférico), la vida en la Tierra sería imposible.

 

Sin embargo, pese a que desde hace muchos años se sabe su importancia y vulnerabilidad, poco se ha hecho para prevenir su deterioro. Con el transcurrir del tiempo, la sociedad enraizó en sus costumbres el uso de productos altamente nocivos para  la capa de ozono.

 

UNA VERDAD INCÓMODA

 

La historia del perjuicio contra la capa de ozono es prolongada. En la década de 1930, como alternativa a los gases que se usaban en los equipos de refrigeración, se elaboraron unos compuestos gaseosos que presentaban características ideales, debido a ser inocuos, incoloros, inodoros, no inflamables, no corrosivos y baratos; estos gases son conocidos genéricamente como Freones o Clorofluorcarbonos (CFC), debido a los elementos que los conforman: Cloro, Flúor y Carbono.

 

Posteriormente, estos Freones fueron también empleados para múltiples usos; por ejemplo como gases propulsantes en ciertos envases o pulverizadores (denominados aerosoles), debido a que tienen la ansiada característica de no modificar el color, olor, ni sabor de los productos contenidos en el recipiente.

 

Estos compuestos gaseosos, por sus propiedades y su bajo precio, resultaron extremadamente atractivos y útiles para diversas aplicaciones industriales. Este sería el momento en que se iniciaría la destrucción a gran escala de la capa de ozono.

 

OZONO EN EL PERÚ

 

En nuestro país, la situación, no es distinta de la del resto de países de la región. Según manifestó el investigador en el área de ozono del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), Esequiel Villegas, "nosotros no tenemos un agujero en la capa de ozono como en la Antártida, donde la capa de ozono está tan debilitada, que la radiación ultravioleta UV-B pasa en gran proporción, y causa daño a los seres vivos, plantas y animales; afectando la salud y la producción del ecosistema".

 

Según datos que se recopilan desde 1964, señala Villegas, "el Perú sufre una disminución de ozono, al igual que todo Sudamérica. Antes teníamos en promedio 250, 240 unidades Dobson. Ahora es común tener 220, 230 unidades Dobson". Las unidades Dobson miden el espesor de la capa de ozono, 300 unidades Dobson de ozono en la superficie de la Tierra formarían una capa de 3 mm de espesor.

 

Sin embargo, este deterioro es resultado de los gases emitidos en la década del 1930 en adelante. "Una vez que estos gases son emitidos a la superficie, tienen un proceso: deben llegar a la alta atmósfera, donde está el ozono y es ahí donde se produce la destrucción. Estudios señalan que se demoran 20 años para llegar ahí, y su capacidad destructora dura 100 años. En la actualidad, los gases que fueron emitidos en los años 30, son los que están destruyendo la capa de ozono. Es decir tenemos para rato", señala el investigador Esequiel Villegas.

 

CONSECUENCIAS

 

El efecto de la disminución del ozono sobre la superficie terrestre es el aumento de los niveles de radiación ultravioleta-B. Este tipo de radiación UV-B daña a los seres humanos, animales y plantas. Los incrementos en la radiación UV-B han sido observados no solo bajo el agujero de ozono en la Antártida sino en otros sitios como los Alpes en Europa y en Canadá.

 

La disminución de la capa de ozono genera enfermedades como cataratas y cáncer a la piel. En los últimos años, los índices de cáncer de piel aumentaron debido a la disminución del ozono estratosférico (capa de ozono). El tipo más común de cáncer de piel es el denominado no-melanoma, que es causado por las exposiciones a la radiación UV-B durante varios años.

 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha pronosticado una tasa anual de 10 por ciento de pérdida de ozono durante varias décadas, señalando que el aumento en casos de cáncer de piel rondará los 250,000 por año.

 

Incluso teniendo en cuenta los acuerdos actuales para la eliminación de sustancias que agotan la capa de ozono (SAO), un modelo realista indicaría que el cáncer de piel aumentaría a un 25 por ciento por encima del nivel de 1980 para el año 2050.

 

Asimismo, el sistema inmunológico, también es afectado debido a que la exposición a la luz ultravioleta reduce la efectividad del sistema inmunológico, haciéndolo más tolerante a la enfermedad en lugar de combatirla. Esto podría significar la inutilidad de los programas de vacunación.

 

Sin embargo, la destrucción de la capa de ozono no solo afecta al ser humano, también afecta a las demás especies vivas. La pérdida del fitoplancton, base de la cadena alimentaría marina, ha sido observada como causa del aumento de la radiación ultravioleta. Bajo el agujero de ozono en la Antártida la productividad del fitoplancton decreció entre el 6 y el 12 por ciento.

 

PNUMA indica que un 16% de disminución de ozono podría resultar en un 5% de pérdida de fitoplancton, lo que se traduce a una pérdida de 7 millones de toneladas de pescado por año, siendo un duro golpe para la alimentación mundial, la misma que consume un 30% de proteínas provenientes del mar.

 

Igualmente, se ha estudiado que un aumento de radiación UV-B implica la formación de cáncer de piel en varias especies animales. Esto se ha estudiado en cabras, vacas, gatos, perros, ovejas y animales de laboratorio y probablemente se trata de una característica común a varias especies. Las infecciones en bovinos pueden agravarse con un aumento de la radiación UV-B.

 

Del mismo modo, las plantas también son afectadas por la radiación UV-B, viéndose alterada su producción, crecimiento, su tiempo de florecimiento, su vulnerabilidad, y en muchos casos la extinción de la especie. Entre los cultivos afectados figura la soya y el arroz.

 

LO QUE NOS ESPERA

 

La capa de ozono absorbe gran cantidad de la peligrosa radiación ultravioleta. Si llegara a nosotros más radiación, podría causar un incremento de cáncer de piel y cataratas. Pero el aumento de la radiación ultravioleta no nos afectaría solo a nosotros, sino también a toda la vida sobre la Tierra.

 

Existiría peligro para las cosechas las plantas y los árboles; es decir, para los elementos que constituyen la red alimenticia y, por lo tanto, para la producción mundial de alimentos.

 

En el mar, si el plancton marino formado por pequeñas plantas y animales que viven en la superficie del agua desaparecerían, los peces más grandes morirían de hambre y la vida en el mar se extinguiría. Así se perdería una fuente primordial de recursos alimenticios para el ser humano.

 

La cantidad de radiaciones ultravioletas (UV) que llegan a la superficie terrestre se incrementaría en aproximadamente: UVA en 20%, la UVB en un 250% y la UVC en un 500%.

 

La preservación de la capa de ozono es tan importante como la preservación de nuestra vida misma. Está en los países asumir el compromiso de evitar el uso de productos contaminantes, y en nosotros la responsabilidad de cuidarnos de los rayos UV-B usando sombrero de ala ancha, lentes con protección UV, usar bloqueador solar, no exponiéndonos al sol entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde y utilizando prendas de manga larga que nos cubran.
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