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Domingo 29 de noviembre 2020   |   Contáctenos
REVISTA

SOCIOLOGÍA DEL TOQUE CORTO

Educación y cultura
El mejor punto de arranque para sostener esta opinión es el conocido fulbito, un engendro que nace de la práctica de ese maravilloso deporte llamado fútbol. Muchos lo conocen como toque corto, y a pesar que no es aceptado por la lengua española culta, te hace vivir la "jugada bonita", que de a pocos te lleva hacia el gol de las multitudes.
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SOCIOLOGÍA DEL TOQUE CORTO

En esta línea, una simple mirada sociológica nos da la respuesta por qué nuestros futbolistas carecen de esta visión del tiro larga distancia, lo cual sucede porque en las mentes de los deportistas solo existe la posibilidad de llegar al objetivo pensando que el pasecito construye una organización que al final cumple el objetivo. Y en política también los goles son amores.

Aprovecho esta pequeña introducción para pensar en el país. Ya es conocido el sambenito del corto plazo, es decir, la noción de que cumpliendo con la realidad que se nos impone y regalándole una solución efectiva basta para quedarse contento.

Qué importa si el puente que se construye para evitar accidentes se coloca en zonas poco transitables o que se administre un sedante al paciente que tiene infección en las vías urinarias. Miren la ciudad y los “ciudadanos” en general, verán numerosos ejemplos, pero, si le damos una revisión a nuestra historia republicana vamos a comprender nuestra magra ubicación en el actual mundo de la revolución tecnológica y la globalización.

Repasemos, es sintomático que recién en 1905 un hombre como Manuel González Prada haya remecido al gobierno y a la intelectualidad peruana por el solo hecho de ensayar que nuestro país también debía involucrar a las masas indígenas en los proyectos nacionales. Toda una herejía.

Y permítanme dar un salto triple en la historia, pero es curioso que en la era de la Internet y los teléfonos satelitales que aplaudimos, todavía haya mentes que se apoyen en las tesis, por ejemplo, de José Carlos Mariátegui.

Y esto no tiene ningún sesgo político-ideológico de mi parte, sucede más bien que la explicación se verifica porque somos una sociedad que ha crecido en sentido involutivo, de otra manera, no se explica como intelectuales de izquierda todavía citen al reconocido Amauta para entender y superar los problemas nacionales.

Y a estas alturas el concepto que mejor se acomoda para países como el nuestro es la inviabilidad puesto que nuestro crecimiento está muy por debajo de las expectativas tecnológicas. El solo hecho de haber incrementado el número de las exportaciones en cobre, para citar un metal, no ayuda a clarificar un panorama de desarrollo.

Mientras nosotros extraemos el metal a duras penas y lo vendemos a las grandes potencias, otros están manejando la posibilidad de producir lap tops en masa para su población. Y para esto se requiere de gente calificada. Y otra vez asoma el tema de la educación y el papel que deben cumplir las universidades como promotoras de desarrollo y proyección internacional para empezar el despegue. Y en este contexto, el Estado juega un rol de avanzada. Ya no se trata de seguir pensando en corto.

El Perú que debe exportarse, sin duda, no lo verán los que leen estas líneas, pero por lo menos, dejaremos este mundo fiel con la esperanza de que el camino está trazado. De la misma manera que la Carretera Interoceánica traerá mucho más bienestar económico, así debemos asumir compromisos que nos hagan vencer esa idea de inviabilidad económica.

Creo que el único camino para la transformación es una revolución educativa, pero esta frase flaquea cuando gente bien enterada y de la talla de la lingüista Martha Hildebrandt se lamenten expresando que el tema de la educación en nuestro país es una batalla perdida o que un hombre de teatro como Alberto Ísola difunda con verdad que cuando se pide la intervención estatal para asuntos culturales hay que pensar en más problemas.

Ha hecho mucho daño el juego corto y esa frase que todavía suena: Que lindo juega Perú aunque vaya perdiendo dos a cero. Los talentos y los grandes goleadores figuran en todos los niveles de nuestra tierra, solo falta saber canalizarlos. Y para esto hace falta mucho más que voluntad política. Felizmente el fenómeno Cienciano del Cuzco todavía está vigente y la frase ¡Sí se puede! todavía la utilizan muchos adolescentes que todavía creen que vale la pena soñar con el futuro.

Conste que no hablé de la selección de “Chemo” del Solar. Bueno, queridos lectores, para los exigentes disculpen, si al final, metí la pata.

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