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Miércoles 21 de octubre 2020   |   Contáctenos
REVISTA

EL REGRESO DE ISABEL ALLENDE

Escritora chilena presenta "La isla bajo el mar"
Es la autora más leída en América Latina con más de 51 millones de libros vendidos.
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EL REGRESO DE ISABEL ALLENDE

Isabel Allende es de aquellas escritoras a las que odias o amas. No hay punto intermedio o una zona gris, mientras lees cada una de las líneas en cualquiera de sus libros en los que, casi siempre, hay mucho de espíritus y de estrógenos. 

Por lo general, y ella lo sabe bien, quienes la odian son los mismos aguafiestas de siempre: los estirados críticos literarios que ven en su obra personajes repetitivos, pobreza argumentativa, y “carencia” de calidad en la prosa. Y es que Allende no es Mistral, dicen los imberbes.

Mientras, quienes la aman son la masa, el pueblo, el vulgo. Una gran cantidad de admiradores que se ha forjado desde el inicio de su carrera a principios de los ochenta y que gustan de ese estilo simple, pero profundo a la vez, de contar, enredar y desenredar historias.

Lo que es mejor, Allende sabe que es buena al punto que su libro debut “La casa de los espíritus” fue elegido entre los 100 mejores libros de los últimos 60 años en una encuesta realizada por la revista “Newsweek”. Ella comparte el honor con otro grande, García Márquez, quien se cuela con “El amor en los tiempos del cólera”.

¿Qué hay de los otros gigantes de la literatura latinoamericana como Vargas Llosa, Borges o Cortázar? Ni una sola palabra. Ahora, tampoco es que ellos sean menos que Isabel, pero la escritora chilena bien podría dejar de ser vista como una advenediza en el mundo de la letras.

Ella asegura que al principio le daba mucha importancia a las críticas que recibía pero que hoy, con todo lo que ha vivido y soportado, le importa poco el que dirán. “Yo escribo para contar, no para gustar”, dice siempre.

UN NUEVO BEST SELLER

Hoy, Isabel Allende está de regreso con su libro número 18 y las librerías se relamen al sacar cuentas de las ventas que tendrán. “La isla bajo el mar” será otro best seller, como dicen los gringos, y aumentará la cuota de 51 millones de ejemplares vendidos por la chilena. Todo un récord para una escritora latinoamericana.

Allende presentó recientemente su última obra en España a la que describió como una novela histórica sazonada con realismo mágico, esa técnica que sabe hilvanar con perfección de vieja costurera.

“La isla bajo el mar” cuenta la historia de Zarité Sedella, una mulata del Congo que es vendida como esclava al francés Touluse Valmorain, propietario de una extensa plantación de azúcar en el Saint-Domingue del siglo XVIII.

La vida de ambos, amo y esclava, quedará unida a través de una extraña relación basada en violaciones, abusos sexuales, hijos bastardos, sometimiento, necesidad y obligaciones.

En la novela, Zarité se enamora de Gambo, un joven que se convierte en el líder de una revuelta que busca liberar de la opresión a millones de esclavos y que son tratados peor que perros por sus amos franceses.

Esa situación ha provocado el crecimiento de un rencor y resentimiento con el paso de los años en la población, en cada uno de los personajes, en especial en Zarité, quien también tiene que lidiar con una pasión abrasadora por Gambo, que no cura ni el vudú.

La insurrección cambiará las formas de pensar de una sociedad fuertemente clasista y rígida como era la del Caribe en esa época y permitirá la aparición de un sentimiento hasta entonces desconocido: la ilusión.

La ilusión de de ser dueños de sí mismos, de su propio destino, de su propia libertad, y que desembocaría en la independencia de la primera República negra del mundo, Haití.

“La isla bajo el mar” es una denuncia constante al racismo, la distinción de las clases sociales y la ausencia de la libertad. Tres fenómenos que en pleno siglo XXI se mantienen más vigentes que nunca.

“Hoy en día hay más esclavos en el mundo que nunca antes, 27 millones. La mayoría en el sudeste asiático y que demuestra el nivel de salvajismo en el que vive el hombre pese la avasalladora tecnología y la globalización”, dijo Allende en el Círculo de Lectores de Barcelona.

Es la primera vez que la escritora chilena acoge la denuncia social de forma tan directa en una de sus obras, pero lo hace de la mano con una de sus típicas heroínas. Zarité, entonces, es parte del mundo femenino que caracteriza a Allende. Aguerrida, matriarcal y soñadora. Una triada omnipresente en su literatura.

Al ser preguntada por las similitudes entre Zarité y ella, la escritora señaló que podría ser la búsqueda eterna por la libertad: “Mi obsesión desde pequeña era ser independiente, que nadie me mandara, que nadie me pagara la cuenta del restaurante, que nadie me pregunte dónde he estado”.

Marcada por el abandono de su padre a los tres años de edad, Isabel ha desarrollado un provocador feminismo que causa urticaria entre sus colegas latinoamericanas más liberales –como Elena Poniatowska -.

Sin embargo, esa desconfianza al macho no ha sido motivo para que descargue un odio visceral al llamado sexo fuerte. Por el contrario, ella misma desde joven se ha desvivido como una típica ama de casa para su familia y aún hoy disfruta servir a su segundo esposo Willy, al que considera el gran amor de su vida.

Quizá en el fondo, Allende reconoce que el machismo es una enfermedad trasmitida por la mujer. Un demonio que aún no logra exorcizar la sociedad latinoamericana, pese a los aires de modernismo y superación y que ella en sus libros lucha con todas fuerzas.

UN VIAJE ESPECIAL

El proceso de investigación histórico social de “La isla bajo el mar” fue arduo. La escritora chilena domina el tema de la cotidianidad de los esclavos, sus costumbres y creencias a las que investigó por más de cinco años y que le provocó trastornos emocionales y físicos.

Como dice ella misma, le dolió parir el libro. “Escribirlo ha sido un proceso bastante intenso. Me enfermé del estómago y fue brutal. Estuve mal casi dos años y no me sabían decir de qué. Hasta que lo terminé y ahora estoy más fuerte y sana que un peral”, dice.

Cada libro para Isabel Allende es todo un proceso que necesita un silencio especial porque es un viaje que pasa por la cabeza, el alma y el vientre. Quienes conocen su obra saben que pese a ser agnóstica –no cree en el Dios de los cristianos ni en otro– sí cree en el poder de la energía.

Vive en contacto con los espíritus, quienes la guían cuando empieza un nuevo reto. Son su fuente de inspiración en cada aventura literaria. Allí tiene a su abuela materna, de quien heredó el don del espiritismo, la abuela Hilda, su madre, y Paula, su hija de 29 años, quien murió en 1993 y a la que escribió un libro, el más personal y sentido.

Fueron esos mismos espíritus quienes la guiaron a escribir “La isla bajo el mar” y tomar contacto con Zarité. “Ella existió, se me ha aparecido en sueños. Sé cómo habla, sé como huele. La tengo metida”, señala la narradora.

Pero, ¿qué puede aportar esta nueva heroína de Allende en tiempos tan complejos como el que vivimos? Podríamos rescatar esa capacidad de lucha de una mulata del siglo XVIII de combatir con todas sus fuerzas una realidad que le es adversa.

Así como Zarité, millones de mujeres viven bajo el yugo de la esclavitud laboral y sexual en África, Asia o América Latina, muchas de ellas que ni siquiera han salido de la infancia. Condenadas no solo por su color de piel, sino por su género.

Para ellas es que Isabel escribe este libro. Para que todas aquellas que puedan leerlo salgan de ese yugo físico y mental y sean fuentes generadoras de paz en un mundo lleno de odio y sangre.

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