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Domingo 29 de noviembre 2020   |   Contáctenos
REVISTA

EL CASO ELSA MALPARTIDA

Cuando el pasado condena
La noticia de la congresista Elsa Malpartida nos indica que no es la primera vez que se cuestiona a alguien por sus antecedentes ideológicos. Hace poco el ex premier Yehude Simon Munaro también fue vapuleado por la oposición y los medios para que diga la verdad respecto a su pasado extremista, y lo mismo pasó con el periodista Nicolás Lúcar, quien nunca podrá negar que tuvo un paso muy apasionado por las filas del troskismo de Hugo Blanco.
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EL CASO ELSA MALPARTIDA

La noticia del pasado senderista de la parlamentaria andina Elsa Malpartida, integrante del Partido Nacionalista Peruano (PNP), nos recuerda que en política todo es válido cuando se trata de ocultar lo inocultable pues a toda luz resulta evidente que la congresista nacionalista formó parte de Sendero Luminoso justo en los momentos cuando muchos pensaban que la revolución en el Perú estaba a la vuelta de la esquina.

Luego, cuando el líder comunista, Abimael Guzmán, fue capturado el senderismo empezó a desmoronarse y el fujimorismo auspició la figura del terrorista arrepentido, con el Decreto Ley 25499, recurso legal al que se acogió Malpartida, y que ahora quiere negar a pesar que existen documentos policiales y del Ministerio Público que así lo confirman.

ANTECEDENTES RADICALES

La misma situación de Elsa Malpartida perturbó al entonces Primer Ministro Yehude Simón, quien apenas asumió el cargo fue vapuleado por la oposición y los medios de comunicación por su pasado extremista. Y la verdad es que perteneció a Patria Libre, una agrupación política directamente hermanada con el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), de la cual fue su fundador y líder.

Recuerdo los principios de los años noventa. Joven curioso decidí visitar el local de Patria Libre ubicado en el jirón Camaná, a una cuadra de la Universidad Nacional Federico Villarreal donde yo estudiaba. Allí me dio la bienvenida el recientemente fallecido Humberto Agüero, luchador social, que se sacó la mugre para darle legalidad política al Partido Humanista que ahora preside el ex premier.

Las veces que fui veía siempre a Simon realizando directivas. Cada vez que iba me regalaban un diario Cambio, el cual, difundía los atentados que el MRTA le disparaba al país. Entonces la juventud todavía leía a Marx y Engels. La sensación de un país mejor era parte de la atmósfera universitaria. Recuerdo también que alguna vez hicieron presencia en la Villarreal con pintas de color celeste.

La situación coyuntural posterior fue que a pesar de todas las evidencias Simon Munaro salió ileso de todas las vinculaciones y su premierato no recibió ninguna mella.

Aún muchos tienen en la memoria la actitud grosera de Nicolás Lúcar frente al Presidente de la Transición, Valentín Paniagua Corazao. Un periodista comprometido con el fujimorismo tratando de ensuciar al mandatario populista.

Por entonces Lúcar ya se había olvidado de su pasado socialista y de sus ansias de revolución pero queda para todos esa fotografía entusiasta de un joven troskista levantando en hombros al conocido Hugo Blanco, fundador del Partido Revolucionario de los Trabajadores en 1978 y que participara en las elecciones presidenciales de 1980.

De esta manera, el pasado no ensucia la carrera política, porque toda opción es válida cuando se trata de defender una posición política para cambiar la situación de tu país, aún cuando algunos hayan optado por posiciones radicales, sobre todo, cuando la época cobijaba a todos aquellos líderes que querían enarbolar las banderas de la izquierda y las ideologías vinculadas al marxismo y sus variantes. Ahí están los casos de Javier Diez Canseco, Diego García-Sayán, Manuel Danmert, Agustín Haya de la Torre, entre otros.

El caso de Elsa Malpartida, integrante del Parlamento Andino, pasará como un episodio más de alguien que alguna vez pensó que la revolución estaba cerca y que hoy no quiere reconocer su pasado porque piensa que allí empieza a caer su carrera política.

Llama la atención también la actitud ciega de Carlos Tapia, vocero del PNP, quien a pesar de la verdad niega que la líder cocalera haya pertenecido a las filas de Sendero Luminoso. Resulta también bastante tonto pensar que en momentos de elecciones Elsa Malpartida haya incluido en su hoja de vida su vinculación a Sendero Luminoso pues como alguna vez dijo Alan García “en política no hay que ser ingenuos”.

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