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REVISTA

DÍA MUNDIAL DEL SIDA

VIH en el Perú
En 1983 apareció en el Perú el primer caso de VIH-SIDA, hoy son más de 70 mil. Por cada hombre peruano con VIH existen tres mujeres peruanas con el virus en este momento. En el Día Mundial del SIDA recordemos las implicancias de esta epidemia y retomemos una mirada menos indiferente y más solidaria.
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DÍA MUNDIAL DEL SIDA

PREOCUPACIÓN DE TODOS

Fue en 1988 que se instituyó el Día Mundial del Sida, cada 1 de diciembre, con la única expectativa de fortalecer la sensibilización sobre una enfermedad que aún no se expandía en la magnitud que lo haría en los años noventa. Desde ese día los organismos de Naciones Unidas, gobiernos y colectivo civil se suman a la celebración.

Luchar contra el SIDA es la consigna ese día, tratando de difundir investigaciones, experiencias, recursos humanos y técnicos para trasmitir, así como se transmite el virus, información que pueda salvar vidas. Se estima que 25 millones de personas en todo el mundo han muerto a causa de esta enfermedad. Se eligió el 1 de diciembre porque ese día se diagnosticó el primer caso en Nueva York hace 28 años.

La discusión sobre el SIDA ha sido a través de los años muy compleja porque está directamente relacionada con el sexo, ésta combinación resulta explosiva si la contrastamos con los prejuicios y tabúes que el tema despierta. La sexualidad antes del SIDA no fue tan relevante en el ojo público, digamos que podía pasar desapercibida con más facilidad. Al estudiar la patología del virus y comprobar que su mayor contagio es por vía sexual, el SIDA estuvo condenado al silencio social.

El desafío que representa el VIH-SIDA es justamente ese, ¿cómo detener su avance si antes no se devela la raíz de la problemática? En el Perú el porcentaje de contagio vía sexual es de 97 por ciento, es decir, exclusivamente el SIDA se contagia por una sexualidad sin protección y control. ¿Qué nos revela esto? ¿A qué nos enfrenta?

EL SIDA EN EL PERÚ

De los 70 mil casos de peruanos infectados solo se han confirmado 23 mil casos de personas que ya tienen el SIDA y 36 mil con VIH, según informa el doctor Gustavo Rossell, quien es miembro del equipo técnico de la estrategia sanitaria de prevención del VIH-SIDA del Ministerio de Salud.

Sería bueno recordar qué es exactamente SIDA, es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, una enfermedad causada por un virus llamado VIH. Este virus ocasiona la destrucción del sistema inmunológico encargado de proteger nuestro organismo de las agresiones que diferentes microorganismos le ocasionan, y de la proliferación de células malignas.

Lastimosamente el tratamiento que el Minsa da a través de sus programas alcanza a 15 mil personas a nivel nacional, siendo evidente que la cantidad de infectados que no recibe gratuitamente los tratamientos antirretrovirales, llamados TARGA, medicamentos que controlan la progresión del virus que deben ser tomados de por vida para que el desarrollo de esta enfermedad se retarde, es aún insuficiente.

En nuestro país el SIDA afecta primordialmente a los jóvenes entre 20 y 30 años, ellos representan el grupo de riesgo al que las políticas de prevención deben llegar con más astucia y velocidad. Lima y Callao concentran más del 70 por ciento de los casos registrados de VIH-SIDA en todo el país.

Si sabemos que el 97 por ciento de los contagios de VIH son por vía sexual, y los jóvenes son los que más activamente se infectan entonces el nudo a desatar en este flagelo social y de salubridad pública se encuentra ubicado en un punto muy específico.

Es aquí cuando el sexo sin protección, vale decir, sin el uso de preservativos, se devela como un enemigo público irrefrenable. Actualmente por cada tres hombres con VIH tenemos a una mujer con VIH, eso significa que si bien las mujeres han aumentado exponencialmente su contagio, ya que las cifras hace unos años marcaban que por cada 10 hombres una mujer tenía el virus, seguimos teniendo un amplio universo de hombres cuyo contagio se da al tener sexo con hombres infectados.

Es preocupante que el debate no considere estos enfoques, la homosexualidad y bisexualidad son estilos de vida que no se pueden aislar de la temática del SIDA. Las cifras no nos mienten, el crecimiento de estas opciones sexuales tienen que ser analizadas también.

El SIDA tiene rostro de mujer y de hombre, pero ¿cuál es la ruta que lleva al contagio de ambos?. Un grupo altamente vulnerable en esta lógica serían las mujeres y hombres monógamos cuyas parejas tienen sexo con mujeres u hombres fuera de la relación.

Un escenario que bien podría haber sido la razón de porqué el aumento del SIDA en las mujeres latinoamericanas y peruanas ha sido tan salvaje. No basta hablar de gratuidad en los tratamientos y de tener acceso a medicamentos de mejor calidad, hay que atacar los cimientos y las disyuntivas que representan los comportamientos sociales, sexuales y de interrelación personal hoy en día. 

Comprender qué nos lleva a tener múltiples parejas sexuales al mismo tiempo, aceptar qué brecha existe entre la información y la acción, erradicar los prejuicios para hablar con honestidad sobre la incertidumbre de un joven que aún no ha definido su orientación sexual, es decir, agudizar los sentidos para escuchar, sentir, percibir, observar qué ha cambiado en nuestra manera de focalizar el cuerpo y el placer.

El SIDA representa ese cúmulo de preguntas sin hacer y sobre todo de respuestas sin desenterrar, que haya aumentado tanto la cifra de infectados desde 1983 supone un fracaso en las políticas de salud e información.

V Foro Latinoamericano y del Caribe en VIH-sida

Hace solo dos días finalizó el “V Foro Latinoamericano y del Caribe en VIH/sida” realizado en nuestra capital, importante evento que buscó promover políticas públicas a nivel regional en los seis aspectos que el reto del VIH-sida simboliza: Prevención, atención, gestión, intervención, investigación y acceso a la información. La convocatoria reunió a delegaciones de 21 países.

Encontrar la ecuación perfecta como región para hacerle frente es el objetivo de este foro, compartir experiencias exitosas y practicar la equidad en el manejo de los recursos, tanto económicos como humanos. Concluyendo en una de sus consideraciones que el SIDA y las demás enfermedades de transmisión sexual constituyen un gran obstáculo para el desarrollo de los países de América Latina.

Sin embargo, existieron realidades paralelas al importante foro, como la del MHOL, Movimiento Homosexual de Lima, con 27 años de activismo social en defensa de la comunidad gay de Lima, que no asistió al evento por no estar de acuerdo con la actual distribución de los recursos del Estado para tratamientos y medicamentos, denunciando la desatención y el olvido del sector con una de las comunidades más vulnerables, los gays, bisexuales y transexuales.

El movimiento señaló en una carta pública al Ministro de Salud, Oscar Ubilluz, que la fuerte inversión que ha representado la organización del foro hubiera sido más pertinente destinarla a la ampliación y fortalecimiento de la lucha contra el SIDA y a estrategias de prevención más efectivas.

Otra cara del SIDA en nuestro país sigue siendo la de los tres pequeños sobrevivientes que fueron infectados con el VIH en agosto del 2004 en la ex Maternidad de Lima al recibir una transfusión de sangre de un donante anónimo. Una bolsa de 350 mililitros de sangre contaminada que les cambió la vida, hoy sus madres Carmen Guevara y Angélica Flores continúan la batalla por alcanzar justicia.

Desde este espacio les enviamos nuestra admiración, apoyo incondicional y reconocimiento por la valentía que tuvieron y siguen teniendo al enfrentar la discriminación, las dificultades y el dolor. A propósito del foro, el Ministro de Salud declaró que la indemnización procederá, “Aunque se trata de casos producidos en otras gestiones, soy solidario con los padres de familia y les digo que no duden que van a tener una solución en el corto plazo a este problema” manifestó.

Esperemos que en esta ocasión las palabras no se las lleve el viento y no hayan sido simples afirmaciones producidas por la emoción del evento. Estas familias no pueden esperar más tiempo, son cinco años de angustia e injusticia.

Finalmente deseo terminar con las palabras que Angélica Flores me dijera hace poco tiempo... “Pueden pasar los años pero las heridas no se cierran, aun te preguntas por qué paso eso, son niños, tienen un futuro por delante, pasa el tiempo y ya nadie se acuerda de ellos.” ...para demostrarle que no todos se han olvidado de ella y de su pequeña hija.

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