Jueves 31 de julio 2014   |   Contáctenos
REVISTA

CASCANUECES

El clásico de Navidad
Hace 21 años se presentó por primera vez el Ballet Cascanueces en el Perú y desde ese entonces, cada año la Navidad está representada por el color, la belleza y los sueños fantásticos de la maravillosa obra interpretada por el Ballet Municipal de Lima, dirigido desde su fundación por la señora Lucy Telge.
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CASCANUECES

DE LA FRÍA SAN PETERSBURGO A LIMA

Cascanueces se estrenó en 1892 en el Teatro Mariinski en la lejana San Petersburgo hace 117 años con la imperiosa necesidad de continuar el éxito  alcanzado por la dupla conformada por el compositor Piotr Tchaikovsky y el coreógrafo Marius Petipa con la versión para ballet de “La bella durmiente”.

Este clásico navideño refleja las inquietudes que provoca la Navidad en los niños y el juego mágico a partir del inocente anhelo de la celebración. Se consagró como la obra por excelencia en estas fechas, siendo vital su presencia en las ciudades más importantes del mundo.

Llegó a través de los años a convertirse en un símbolo universal de la Navidad, vinculando ciudades tan distantes como San Petersburgo y Lima, teniendo como excusa la fuerza de la danza, las zapatillas de punta y las tiaras de princesas encantadas.

Con 26 años de activa presencia en la vida cultural de nuestro país, el Ballet Municipal de Lima asumió el desafío de presentar Cascanueces todos los años en Navidad, teniendo funciones el mismo 25 de diciembre.

Con una puesta en escena de alto nivel ha logrado montar una versión fiel a la original, alcanzando la total aceptación del público que año a año repletan el Teatro Manuel Ascencio Segura derribando, imaginariamente, sus muros con aplausos.

EL ARGUMENTO

La acción se desarrolla en dos actos cuya estructura está delineada en cuatro escenas que condensan idílicamente las vicisitudes de Clara, la niña protagonista y el Cascanueces, su muñeco convertido en valiente príncipe gracias a su imaginación. Una evocativa reminiscencia de la infancia se desprende de este argumento plagado de aventuras fascinantes ocurridas solo en la mente de la niña.

Una sencilla interpretación de la ansiedad que la Navidad activa en la inconsciencia de los niños, Clara representa esa intención lúdica y voraz por la aventura sobrenatural. Esa colosal necesidad por el color y la alegría encontrando en esta fiesta de la Navidad el mejor pretexto para la sonrisa.

Los señores Stahlbaum, padres de Clara, darán un convite por Navidad, sus ilustres amistades asistirán a la impresionante casa de los elegantísimos anfitriones. Un árbol ataviado de brillos nos dice en silencio que ya es Noche Buena. La entusiasta bienvenida es compartida con los pequeños de la casa, Clara y su hermano Fritz, quienes esperan sin pausa sus obsequios.

El padrino de Clara, el Dr. Drossemeyer, dispuesto a entretener a los niños ofrece un juego de magia convirtiendo a pequeños títeres en grandes bailarines. Una coqueta muñequita con los labios rojos y mejillas coloradas irrumpe en la escena capturando la atención de los niños con graciosos pasos de baile.

La noche avanza dejando espacio solo para repartir los esperados regalos, una desconcertada Clara recibe al final de la repartición un muñeco diferente al de las otras niñas, único, un Cascanueces. Con sombrero rojo y  vestimenta de soldado, agradecida lo abraza maquinando seguramente las fantasías que alucinara con él.

La fiesta llega a su fin y Clara aún emocionada por el presente, se queda dormida en el sillón, es en ese instante cuando la trama se desviste de realidad para apelar únicamente a la ensoñación. El encanto de esta obra es justamente ese movimiento entre lo real e imaginario, los rostros de los niños al sentir la oscuridad del teatro y después mágicamente verse transportados al mundo que habita solo en la mente de Clara, se llenan de luz.

De pronto decenas de ratoncitos grises, interpretados por pequeñas alumnas de la Escuela de Ballet de Lucy Telge, invaden el escenario plagándolo todo de colitas y orejitas bailarinas, siendo este uno de los momentos más perfectos de la obra. Y su perfección se encuentra en que es en ese instante cuando el público infantil engancha con la trama, se identifica, se siente representado en esa fantasía.

Las risas y la tensión se mezclan generando una atmósfera de inquietud y complacencia por estar sentado en aquella butaca observando cómo Clara intenta defender a su muñeco de las garritas de los ratones.

El Rey Ratón aparece y lidera el ataque, sin embargo la magia continúa y el Cascanueces se convierte en un príncipe protector que pelea ferozmente con el Rey Ratón en un despliegue de acrobacias y saltos bien ejecutados, venciendo a su roedor enemigo, gracias a la ayuda de Clara, humillándolo al cortarle la cola, hecho que produce un coro de risas y aplausos de los asistentes.

Luego de la agotadora batalla, el príncipe Cascanueces y Clara viajan idílicamente al Reino de las Nieves, un diáfano bosque invernal donde los copos de nieve bailan... Los reyes de las Nieves en un hermoso pas de deux, terminan el primer acto.

SEGUNDO ACTO

En la segunda parte de Cascanueces el color se apodera de la escenografía, caramelos y paletas azucaradas nos endulzan la mirada para ingresar al Reino de los Dulces donde el Hada Confite nos recibirá, al igual que a Clara y el príncipe Cascanueces, con un atrayente espectáculo que recorrerá diferentes culturas del mundo.

Un magnífico baile se ofrece en honor de los visitantes siendo los cortesanos los encargados de ejecutar danzas árabe, española, rusa y china en un vaivén de música, talento y mucha gracia.

Cerrando la amable recepción, el Hada Confite y el príncipe danzan el segundo gran pas de deux de la obra, encandilando al público con hermosos y suaves movimientos de ensueño. Ha transcurrido más de la mitad de la obra y aún no sabemos si todo lo que vemos es un sueño... el ballet es una de las pocas manifestaciones del arte que confunden con tanta prolijidad la realidad y las ilusiones.

Las tonalidades pasteles intercaladas con chispazos de color fulminante irrumpiendo en nuestras retinas, la increíble música de Tchaicovsky que nos conduce por laberintos sonoros insospechados y el talento de nuestros bailarines, hacen de esos minutos una experiencia totalizadora.

Finalmente Clara queda perpleja al observar lo acontecido y confundida ve cómo súbitamente se esfuman los personajes, los bailes, los dulces y el color, encontrando al final del arrebato a su pequeño muñeco Cascanueces a su lado. Lo abraza con un afecto cómplice dispuesta a recordar aquella hazaña toda su vida.

TEMPORADA

Cascanueces se estrena el viernes 4 de diciembre y va hasta el 27 en el Teatro Segura, con precios desde 20 soles para que toda la familia disfrute de esta propuesta de primer nivel en Navidad. Los roles protagónicos recaerán en los primeros bailarines y solistas Rona Azaña, Miguel Burgos, Fátima Rizo Patrón, Viviana Gutiérrez, Alexander Santana, Diana Silva y Bryan Ruiz. El Ballet Municipal de Lima, bajo la dirección de la señora Lucy Telge, cuenta con el profesor invitado del Teatro Bolshoi de Moscú, Mikhail Koukharev, quien lidera al staff de 42 bailarines de la compañía y a más de 50 niños en escena.

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