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REVISTA

Mel Gibson toca fondo

Ataques de ira hunden a la estrella de Hollywood
Actor y director estadounidense revela en grabaciones una personalidad violenta que revela el odio a su ex novia, los negros y los latinos.
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Mel Gibson toca fondo

Si hubo una megaestrella en los años ochenta y noventa en Hollywood que encandilaba a las audiencias mundiales con su mezcla de héroe de acción y galán romanticón ese era Mel Gibson. Rudo, pero divertido; intimidante, pero vulnerable a la vez. Todos lo amaban pues veían en el actor a una personalidad cercana, adorable… creíble.

“Mel es una persona extraordinaria, sin poses de divo. Un tipo en quien puedes confiar y que te hace reír por horas”, dijo una vez la actriz ganadora del Óscar Jodie Foster, amiga del actor a quien conoció en la grabación de la película Maverick en 1994.

Ciertamente hasta hace unos años la mayoría creía en esa imagen de Gibson, al que una vez un crítico de cine lo calificó como el “nuevo Cary Grant” de la industria cinematográfica. Es más, todos disfrutaron de su mayor éxito profesional en 1996 cuando ganó –merecidamente– el Óscar a mejor director y película por Braveheart (Corazón Valiente).

ALGO OLÍA MAL

Sin embargo, algo no andaba bien o quizá nunca estuvo bien. En el año 2006, Gibson fue arrestado por la Policía cuando conducía ebrio por una carretera de Malibú (California). Con un tono soez, digno de un matón neoyorquino, el actor insultó al agente James Meer y vociferó que los judíos eran los responsables de todos los males del mundo.

Sus bravuconadas racistas cayeron como un balde de agua fría para sus admiradores y, en especial, para la comunidad judía que tiene un papel preponderante en la meca del cine internacional.

Desde el círculo cercano de Gibson se quiso poner fin al escándalo con una declaración pública de disculpas y la consabida excusa de que los tragos te pueden llevar a cometer estupideces.

“Desde el fondo de mi corazón ofrezco mis disculpas a quienes se sintieron ofendidos por mis palabras. No soy antisemita. No soy racista. El odio de cualquier tipo está en contra de mi fe”, decía el comunicado que fue difundido a los medios.     

La prensa especuló sobre los problemas de alcoholismo del actor, un rumor que lleva años en el ambiente de espectáculos pero que nadie pudo confirmar, al ser Gibson una persona que siempre ha mantenido su vida privada fuera de escándalos.

ALCOHÓLICO Y LUNÁTICO

Ahora, cuatro años después, lo que se consideraba un rumor se ha confirmado: Gibson es un alcohólico y un lunático temperamental que con el exceso de copas revela serios problemas de ira y racismo.

Desde hace dos semanas, el sitio de Internet RadarOnline ha difundido una serie de grabaciones –no autentificadas– en las que se escucha a Gibson amenazar de muerte a su ex novia y madre de su último hijo, la pianista rusa Oksana Grigorieva.

Sean que las declaraciones de Gibson hayan sido hechas bajo los efectos del alcohol o no, sus palabras revelan que el actor sufre un serio desorden mental que requiere ser tratado por un siquiatra.

“Hueles a cerdo y eso hará que muchos negros se aprovechen de ti, ramera”, dice una de las grabaciones que la Policía investiga en el marco de un caso de abuso doméstico que enfrenta Gibson y que puede llevarlo directo a la cárcel. 

Al parecer, Grigorieva habría grabado conversaciones telefónicas que mantuvo con el también director de cine hace unos meses y que demostrarían que ella fue víctima de maltrato físico, al punto de que en una ocasión él la golpeó mientras cargaba a su hijo de meses de nacido y le voló unos dientes.

“Te voy a pegar con un bate en la cabeza y te voy enterrar en mi jardín de rosas. Verás que me atrevo”, es otra de las declaraciones que revela la personalidad escondida del actor, que fue por años el galán por excelencia de la gran pantalla.

Sus palabras, incluso, han llegado a denigrar a comunidades étnicas con las que Gibson trabajó en sus películas más exitosas como los latinos a los que llama “espaldas mojadas”, un término despectivo en Estados Unidos para referirse a los inmigrantes.

GRABACIONES DEL TERROR

Estos escándalos ya empezaron a tener frutos pues la poderosa agencia WME, que dirige el judío Ari Emanuel, poderosísimo en Hollywood, decidió cortar sus servicios de representación a Gibson por su “sucia lengua”.

Fuentes cercanas a Emanuel señalan que este buscaba la oportunidad de darle a Mel una patada en el trasero, que se merecía por sus insultos antisemitas en el 2006, y que las “grabaciones del terror” le dieron luz verde para vengarse.

Emanuel también habría dicho que estaba harto de Gibson, quien hace tiempo dejó de ser un negocio rentable y que hoy no es ni la sombra de la estrella responsable de grandes éxitos como las sagas de Mad Max y Arma Mortal.  

En los últimos 10 años, su éxito comercial más cercano fue La pasión de Cristo (2004), que levantó polémica por el exceso de violencia en sus imágenes y el tufillo antisemita que se palpaba en algunas escenas, pero que fue aplaudida por el sector más conservador de la Iglesia Católica, del que Gibson se declara un “fiel servidor y practicante”.

Después vinieron los fracasos de Apocalypto, filme que dirigió en el 2006, y este año Al filo del límite, que recaudó US$ 44 millones, cuando su coste de producción fue superior a los US$ 60 millones.

Con el reciente escándalo de las cintas, la imagen de Gibson ha quedado por los suelos y muchos se preguntan si podrá reponerse de lo que parece una estocada mortal a su carrera. En estos días se iba a dar a conocer la fecha de estreno de su último filme, The Beaver, que coprotagonizó con su amiga Jodie Foster.

Summit Entertainment, el estudio independiente responsable de la saga Crepúsculo, ha dicho que retrasará el estreno hasta que pase la tormenta y garantizar, por lo menos, algunos millones que recuperen la inversión en producción. Hasta ellos saben que no fue un buen negocio la elección de Gibson.

“Mi carrera se acabó”, habría dicho Mel en un desesperado resumen de su situación laboral. Hay quienes creen que trabajo no le faltará, pues al ser el dueño de la productora Icon, no depende de los grandes estudios de Hollywood para aparecer en películas con buenas historias y guiones. Pero, así sean una obra maestra del sétimo arte, ¿cuántos pagarían por verla?

A Mel Gibson, ya nadie le cree nada. Esa es su gran tragedia.

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COMENTARIOS
1 comentarios      
Estoy seguro que los judios le hicieron algo al actor, nadie cambia asi, y ademas esta publicacion que pretende dañar la imagen es propio de los judios que como no pueden ganar fama por ellos mismos tratan de destruir al adversario, eso espropio de los cobardes y miserables que son
05 de diciembre 2010
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