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La estrategia de Keiko Fujimori

Los errores que debe corregir de cara a la segunda vuelta electoral
La encuesta de Ipsos Apoyo ubica a Ollanta Humala con 42% y a Keiko Fujimori con 36% de cara a la segunda vuelta electoral. Si la hija del encarcelado Alberto Fujimori quiere remontar la cifra que la ubica en segundo lugar, tendrá que llevar a cabo una serie de acciones contundentes para conseguir el voto de aquellas personas que jamás pensaron votar por ella pero que piensan que un gobierno humalista sería mucho peor para el país.
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La estrategia de Keiko Fujimori

Los resultados de la primera vuelta dejaron confundidos a la mitad de los electores peruanos, aquellos que no votaron por Humala ni por Fujimori. Ahora ellos deberán optar por uno de los dos: la hija del ex presidente condenado por delitos contra la humanidad, o el ahijado del dictador Hugo Chávez que pone en riesgo la continuidad democrática y la estabilidad económica del país.

Ollanta le saca seis puntos de ventaja a Keiko, entre otras razones porque Humala cuenta con un equipo de publicistas mucho más eficaz del que tiene Fujimori. Este equipo de publicistas le indica al candidato de Gana Perú cómo vestirse, cómo sonreír, qué gestos hacer, qué decir y, sobre todo, qué no decir para lograr convencer (aunque sea con mentiras) a los electores. Y está consiguiendo su objetivo.

Así las cosas, ¿qué acciones tendrá que tomar la hija del condenado ex presidente si quiere acortar las diferencias con su competidor? ¿Cuáles son sus debilidades más notorias? ¿Qué puntos flacos deberá reforzar?

EN EL NOMBRE DEL PADRE

Alberto Fujimori le dejó a su hija una herencia política pesada que la candidata debe sacudirse lo más pronto posible. Un sector de la población recuerda al Fujimori que (según su óptica) derrotó al terrorismo, acabó con la hiperinflación, creó una serie de programas sociales y los visitaba cada cierto tiempo allí donde ningún otro gobernante había llegado.

Alberto Fujimori los puso en el mapa. Los reconoció como ciudadanos. Les llevó sacos de arroz a personas que lo único que tenían era hijos que alimentar. Les dio seguridad. Les quitó el miedo. Se identificó con ellos. Consiguió que ellos se identificaran con él. Estas personas recuerdan a Fujimori con una sonrisa de gratitud.

No les interesa que Alberto Fujimori, en complicidad con Vladimiro Montesinos, cerrase el Congreso, cambiase la Constitución que había jurado respetar y estableciera una nueva que se acomodase a sus intereses reeleccionistas y que, desde entonces, gobernase de manera dictatorial, agrediendo los derechos humanos, corrompiendo personas, sometiendo instituciones, saqueando las arcas del Estado y envileciendo la vida entera del país.

A esas personas no les interesa nada de eso. Ni siquiera el hecho de que el ex presidente renunciase por fax desde Japón ni de que postulase al Senado del País del Sol Naciente. Alberto Fujimori les regaló sacos de arroz, los entretuvo con Laura Bozzo y les dio seguridad. O, en todo caso, ellos lo perciben así. Estas personas, que recuerdan con cariño a Fujimori, son las que en primera vuelta votaron por su hija Keiko.  

Pero existen otros millones de personas que no recuerdan a Alberto Fujimori con cariño ni con gratitud, sino con repugnancia y horror, porque son conscientes de que su gobierno fue corrupto, ladrón y asesino. Estas personas no imaginaron jamás la posibilidad de votar por Keiko Fujimori, pero al mismo tiempo consideran que un gobierno de Humala sería mucho más dañino para el país.

¿Qué acciones deberá tomar la candidata para persuadir a estos votantes de que la elijan a ella? Keiko Fujimori parece haber dado el primer paso hace unos días, cuando en una entrevista en la televisión ofreció disculpas a la población por los errores y los delitos cometidos por su padre durante su mandato. Fue la primera vez que reconoció que el encarcelado ex presidente, además de “errores” y “excesos”, cometió “delitos”.

“Soy consciente de que represento al fujimorismo y como tal tengo que pedir perdón a la población por estos errores y comprometerme a que nunca más estos errores y delitos se van a volver a cometer”, dijo. “El gobierno de mi padre no fue una dictadura, pero sí fue un gobierno autoritario. Fue autoritario porque no se respetaron las formas, fue demasiado pragmático en su lucha para acabar con los problemas del país”.

En otra entrevista en la televisión se refirió al 5 de abril, a los asesinatos de Barrios Altos y La Cantuta y al Lugar de la Memoria. “Considero que el 5 de abril fue una medida única y excepcional”, declaró. “Todavía tengo dudas de si agotaron todas las formas para no llegar a esa medida. Barrios Altos y La Cantuta son delitos cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas. Creo que el gobierno de Alberto Fujimori debió ser más duro y castigar esos excesos. También por eso pido disculpas. Sí se construirá el museo de la memoria, con todo mi apoyo”.

No es suficiente. Si quiere ganar, Keiko Fujimori tendrá que ser mucho más contundente, muchísimo más rigurosa para ofrecer disculpas y reconocer que durante el mandato de su papá se asesinó, se robó y se corrompió con su conocimiento y su aprobación directa, pero además deberá tomar medidas que convenzan a los votantes de que los cómplices de Alberto Fujimori no tendrán un lugar en su gobierno.

No puede continuar afirmando que los asesinatos de Barrios Altos y La Cantuta fueron cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas y que su papá no estaba al tanto de nada. No puede decir alegremente que el gobierno de su padre ha sido el mejor de la historia del país y que en un eventual gobierno suyo él sería un asesor de lujo.

Tampoco puede sostener que el gobierno de su papá fue meramente autoritario, cuando hasta el más despistado sabe que Alberto Fujimori encabezó una dictadura asesina, ladrona y corrupta, aunque buena parte de la población la respaldase. Ni puede permitir que personajes como Martha Chávez se paseen por los canales de televisión amenazando a quienes, luego de un juicio impecable, juzgaron y sentenciaron a Alberto Fujimori.  

El posible indulto a su papá en un ocasional gobierno suyo constituye otra duda que Keiko deberá despejar. Asistir al horrible espectáculo de ver a Alberto Fujimori cruzar la puerta de la Diroes saludando con su sonrisa cachacienta a sus seguidores, provocaría asco a los peruanos con amor propio, además de sentar un pésimo precedente para el futuro.

Keiko Fujimori deberá reunir fuerzas para convocar a una conferencia de prensa y decir, sin balbucear, mirando a la cámara, que ama a su papá, que lo irá a visitar en la Diroes cada semana, que hará todo lo posible para que sus últimos años de vida no sean tan duros, pero que no lo liberará aunque se desgarre por dentro con dolor de hija porque primero está el respeto a la legalidad y la defensa de los derechos humanos que ella, como gobernante, no puede transgredir.

Además, deberá invitar a formar parte de su equipo a técnicos, profesionales e intelectuales independientes y alejar de su entorno o por lo menos mantener en un rincón oscuro a personajes como Martha Chávez, que evoca a lo más repulsivo del fujimorismo de los noventas.

También podría agregar que, aunque su impresentable hermano Kenji Fujimori obtuvo la más alta votación congresal en Lima, le aconsejará que no presida el Parlamento y le deje ese puesto a una persona con experiencia y preparación.

En el 2006, la mayoría votó por Alan García en la segunda vuelta ante la amenaza de Humala, a pesar de que el líder aprista cargaba con el recuerdo de la hiperinflación, la corrupción, los robos y las violaciones a los derechos humanos cometidos durante su primer gobierno. 

A pocos meses de abandonar el poder, ¿se puede decir que García cometió los mismos desaciertos de su primer mandato? ¿O se puede afirmar que García aprendió de sus graves errores y no volvió a cometerlos? 

Si Keiko Fujimori logra decir algunas cosas y callar otras, es probable que consiga convencer a esa enorme masa de electores que recuerdan con repulsión el gobierno de su papá y logre superar a Humala. ¿Estará preparada para eso?

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COMENTARIOS
2 comentarios      
Los fujimori estuvieron con ladrones, corruptos y asesinos, es una pena volverlos a ver con los mismos, toledo fue claro en decir que no votara por fujimori, lo mismo vargas llosa, maximo san roman y yehude simons de igual manera, en cuanto a garcia, aprendio del primer gobierno, ahora se da el lujo de decir que la plata viene sola
28 de abril 2011
Esto es muy gracioso ... quien dijo ser A MUCHA HONRA la HIJA de Alberto Fujimori, quiera con una nueva estrategia mejorar su imagen ...pero.. le recordamos los famsos DICHOS POPULAR, .... DE TAL PALO TAL ASTILLA........ AL GALGO LE VIENE DE RAZA...... EL AMOR NO AL CHANCHO SINO A LOS CHICHARRONES....
03 de mayo 2011
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