Lunes 20 de octubre 2014   |   Contáctenos
REVISTA

UN EJEMPLO DE DECENCIA Y PERUANIDAD

Enrique Barreto
La historia de las instituciones está siempre unida a la trayectoria, los ideales y las realizaciones de sus impulsores y fundadores. El tradicional Parque de Las Leyendas no es una excepción, y sus antecedentes están ligados a Fernando Belaunde Terry y Felipe Benavides Barreda, quienes gestaron este escenario de nuestra capital acompañados por Enrique Barreto Estrada, cuya colaboración en esta noble aventura es digna de resaltar y homenajear.
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UN EJEMPLO DE DECENCIA Y PERUANIDAD

Don Enrique nació en Lima en 1925 y estudió en la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del Perú "Las Palmas"; allí, fue integrante de la promoción "Teniente Comandante Leonardo Alvariño". Luego, siguió estudios en Argentina, Estados Unidos y Panamá. Su evolución profesional no estaría unida al Parque de Las Leyendas sino fuera por su vocación hacia la conservación de la vida silvestre y sus vastos conocimientos de nuestra convulsionada geografía. Durante aproximadamente nueve años recorrió zonas de difícil acceso como el lago Rimachi, el pongo Manseriche, Yarinacocha, Pacaya Samiria, Tamaya, Manu, entre otros muchos lugares que lo convirtieron en un acucioso conocedor del país.

 

Sin duda, nuestra amazonía marcó su vida. Fueron numerosos sus vuelos a lo largo de la selva peruana -incluyendo los ríos de frontera con Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador- piloteando los aviones C-47, Twin Otter, Buffalo, B-25 y Canberra. En medio de esas travesías, y durante la campaña electoral de 1962, conoció a Fernando Belaunde Terry. El gobierno facilitó que el candidato presidencial recorriera esa área y designó al oficial Enrique Barreto (quien había creado un zoológico en la base de la FAP en Iquitos, a partir del intercambio de víveres, periódicos y otros materiales que realizaba con las poblaciones nativas) para acompañarlo en su trayecto.

 

 

Al llegar a la Presidencia de la República, el líder de Acción Popular, Barreto es designado como uno de sus edecanes en Palacio de Gobierno. Desde esa función participó en proyectos referidos a la conservación de la vida animal. Uno de ellos fue el Parque de Las Leyendas (1964), que nació sobre una extensión inicial de 15 hectáreas y con una concepción representativa de las tres regiones naturales del Perú. Don Enrique, quien tiene grandes habilidades para el diseño y dibujo, elaboró y llevó a cabo el plan de construcción de la zona Selva, que incluyó la implementación de una isla, que incluía una cocha y un caserío. Igualmente, se ocupó del transplante y sembrío de la vegetación autóctona; y diseñó las jaulas, trochas y ambientes abiertos para aves, mamíferos y peces, que fueron trasladados personalmente por este oficial desde el zoológico de la capital loretana.

 

En esta iniciativa, cooperaron Violeta Correa Millar -entonces secretaria del Jefe de Estado- y el conservacionista Felipe Benavides, que luego sería nombrado presidente del Patronato de Parques Nacionales y Zonales (Parnaz), organismo encargado de la administración del Parque de Las Leyendas y de los parques constituidos en esa década. Barreto fue designado integrante del directorio del Parnaz hasta que este fue disuelto durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado; en su lugar, se fundó el Servicio de Parques (Serpar), perteneciente al ámbito del Ministerio de Vivienda y Construcción, que tuvo a su cargo la conducción del Parque de Las Leyendas y la construcción de los parques zonales. Se desempeñó como su presidente de 1968 a 1971 y, en su gestión, se crearon doce parques en Lima y siete en provincias.

 

Uno de sus logros más significativos es haber actualizado el Plan Maestro del Parque de Las Leyendas, el documento más trascendente en el desarrollo y planificación de este singular centro arqueológico, botánico y zoológico. Han sido innumerables sus esfuerzos para circunscribir su crecimiento en función de los lineamientos de su Plan Maestro. Esperamos que se sigan orientando sus acciones de acuerdo a las pautas en él contenidas.

 

Fue designado presidente del Parque de Las Leyendas entre 2004 y 2006, lo cual representó un justo reconocimiento a alguien, que como él, permanece entusiastamente involucrado con esta institución por más de cuatro décadas. Recuerdo sus palabras al presentarme ante sus funcionarios cuando me correspondió sucederlo en la Presidencia: "Wilfredo y yo hablamos el mismo idioma, además conoce el parque desde hace muchos años, y ha sido cercano colaborador de Felipe Benavides".

 

A mi turno, destaqué que "era un honor recibir la presidencia de manos de un peruano decente, que tenía impecables credenciales éticas, cívicas y ciudadanas". Ambos coincidimos, quizás de manera inconsciente, en "hablar el mismo idioma" al invitar a ese acto a la directiva del Sindicato de Trabajadores Obreros del parque; algo inusual en esas ocasiones.

 

De hablar pausado, actitud serena y gestos siempre fraternos y bondadosos, el Mayor General FAP Enrique Barreto Estrada es parte de la historia del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda y, fundamentalmente, un referente inequívoco de lo que debe ser la conducta de un peruano en la gestión pública. Honorable, austero y sin intereses sórdidos. De él tienen bastante que aprender sus actuales autoridades.

 

Su ejemplo nos recuerda cómo desperdiciamos a nuestros mejores hombres en un medio lleno de envidias, sectarismos, mezquindades y demás formas de mediocridad colectiva que describen a "este Perú hermoso, cruel y dulce, y tan lleno de significado y de promesa ilimitada", como anotara José María Arguedas.

 

Estas líneas expresivas de mi afecto y reconocimiento, son también el tributo que, estoy seguro, recoge el sentimiento de los más identificados con el Parque de Las Leyendas, de los que lo han visto crecer y convertirse, como resultado de la lucha de muchos, en el gran espacio social, educativo y cultural de los menos favorecidos. Nuestro homenaje a su entrega y dedicación. Nuestra gratitud por habernos enseñado, con su perseverancia, que bien valen las adversidades e incomprensiones, cuando hay un sueño que cristalizar y una genuina tarea que culminar.

 

Por Wilfredo Pérez Ruiz

Docente, conservacionista, consultor en temas ambientales, miembro del Instituto Vida y ex presidente del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda.
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