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Miércoles 13 de noviembre 2019   |   Contáctenos
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EL ADIÓS DE CORIN TELLADO

La inmensa pregunta del amor, no muere
"La Dama de la Novela Sentimental" ha muerto, se fue. Más de 4000 novelas escritas y una vida dedicada al amor, artero amigo que siempre le fue esquivo, es el legado de la escritora en lengua castellana más leída después de Cervantes y la Biblia, según la Unesco. El sábado 11 de abril, en su casa en Gijón, Principado de Asturias, con 82 años, Corín Tellado se despidió. Como en sus historias, el final llegó desprovisto de ataduras y cerrando el gran círculo que ella, alguna vez, abrió.
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EL ADIÓS DE CORIN TELLADO

Corín, simplemente Corín

 

Hablar del legado que, María del Socorro Tellado López, Corín Tellado, deja tras su partida es complejo y difícil de precisar. Al mencionar su nombre automáticamente la razón intelectual se repliega y en un acto inmediato e inconsciente nos predisponemos a evitar cualquier contacto con ella, o con lo que ella representa. Cada artículo o nota periodística comienza con la frase "... jamás leí una novela de Corín Tellado, pero..." eso me lleva a indagar en dónde están entonces los lectores de Corín. ¿Quién los esconde?, ¿quienes fueron las personas que compraron más de 400 millones de ejemplares a lo largo de sus sesenta años de carrera literaria?

 

A Corín Tellado no se le perdonó tratar a la literatura como un oficio, un ejercicio constante y casi industrial. Al frenético ritmo de una entrega al mes  y luego a la semana, se convirtió en una máquina imparable de crear historias. Relatos cortos plagados de emoción, amor, frases melosas, truculentas tramas, fórmulas que funcionaron a través del tiempo maravillosamente; convirtiéndola a los 19 años en una escritora contratada y con un sueldo nada despreciable. "Atrevida Apuesta", fue el nombre de aquella primera pieza, y resume el proceso social y cultural que emprendería allá por los años cuarenta.

 

Un baúl con insospechadas oportunidades fue lo que Corín encontró de niña en el desván de su casa, única mujer entre cuatro hermanos, la literatura se le presentó en las voces de grandes escritores despertando su creatividad, y una curiosidad a prueba de tiempo y prejuicio.

 

 

El eterno dilema

 

"Cuando empecé a escribir no tenía malicia siquiera; las cosas me salían así. Siempre fui rebelde e independiente. Mi padre murió cuando tenía 17 años y me convertí en una persona libertaria, pero muy acomodada a una educación y una moral. ¿Qué moral? Yo soy educada a la antigua. A mi eso del sexo por el sexo me hiere un poco.

 

Me gusta que el sentimiento entre despacio, no me gusta acostar a mis personajes de inmediato. Me da la impresión de que una chica que hace el amor por primera vez a los doce años nunca sabrá lo que es el amor realmente. Lo prohibido era tan bonito, que tomabas de la mano, que ibas descubriendo el cuerpo de tu compañero poco a poco. Eso era delicioso."  (Corín Tellado al semanario Tiempos del Mundo en el 2000).

 

Imaginar que Corín Tellado tenía una vida plagada de amor y azucaradas palabras susurradas al oído cada segundo, era absurdo, creer que cada argumento fue producto de vivencias personales, es aún más absurdo. El quehacer del escritor sentimental siempre esconde algo. Guarda un as bajo la manga. La intriga y el misterio seguro son en esencia inventos, creaciones que intentan ocultar o recrear aquello que no se ha vivido.

 

Su obra fue extensa porque dibujó caracteres y perfiló inexistentes seres que se acomodaron a la cadencia ilusoria de miles y miles de mujeres sencillas que anhelaban vivir aventuras y exploraciones no conocidas. Sus críticos más acérrimos la culpan por alimentar la mentalidad de generaciones enteras de féminas difusas y confusas con falsos pensamientos acerca del amor, ¿en qué medida se la puede culpar de haber deformado la concepción del amor?, ¿existe alguna concepción del amor? ¿única o verdadera?.

 

Ciertamente Corín se casa a los 33 años, vestida de negro, repleta de despecho, ella misma confesó que no se casó por amor, sino por revancha y desamor. Se enamoró una sola vez, de un hombre que no fue su marido, una relación nostálgica y de la cual nunca dio muchos detalles. Dicen que fue un marino, pero ella lo desmintió, dicen que era un machista que la jalaba a tierra cuando ella quería volar, mas ella no soltó prenda alguna, no dio información certera de aquel amor que la arrastró a un matrimonio sin apego, sin embargo de esa unión nacieron sus dos hijos, hijos que la acompañaron toda su vida, hijos que le regalaron seis nietos, nietos que le renovaron su alegría, hasta el sábado pasado que su España querida la vio partir.

 

Sin final telenovelero, la separación matrimonial vino cuatro años después, y enfrentó a Corín Tellado al universo de la soledad, una soledad sin romance ni pasión. Desde ese momento, como una mujer separada, autogestionaria y exitosa, halló en su particular y popular literatura una forma de existir dignamente, libre de complejos estilísticos.  Reivindicó su solitaria soledad disfrazándola de compañía a través de sus personajes. Con sincera resignación definiría su existencia: "He sacrificado mi vida a la literatura. Me hice daño a mí misma".

 

Escritora y nada más

 

Lo cotidiano y la  familiaridad es la base del éxito de Corín Tellado, nada ocurre en un imaginario difícil de imaginar para sus lectoras, nada es poco habitual. Sus mujeres y hombres hermosos inmersos en celos y envidias, equívocas decisiones y aciertos redentores, nada es descabellado.

 

Corín cuidó su estilo perfilándolo en la época franquista, cuando la censura en España era la espada de Damocles de todo escritor. La sutileza e insinuación encontraron un refugio en su manera de contar el hecho romántico. Según sus admiradores fue un aliciente esperanzador mientras duró la dictadura, mientras que sus detractores la acusaban de ser la cortina de humo que encandilaba a la masa, pero con ella no iban los remilgos y la presión política.

 

De carácter férreo y poco sentimental, trabajó sin descanso desde los 16 años y cada centavo que ganó, lo sufrió. Una trabajadora comprometida con su propia causa, aunque en las épocas de mayor auge, sus críticos decían maliciosamente que ella representaba a decenas de escritores que bajo su tutela reproducían la fórmula del éxito bajo su nombre. Habladurías que no la sobrevivieron, pues ella ha enterrado a los fantasmas primero.

 

Al investigarla e intentar descifrarla, descubro que  resulta más profunda que sus historias, y más intensa que sus heroínas. Admirable conocer que a pesar de sufrir una enfermedad renal que la capturó a sesiones de diálisis cada dos días, desde 1995, no detuvo la marcha. Dictando a su nuera cada palabra, coma, y punto y coma, murió. A sus 82 años todavía tenía vigente el contrato con la revista Vanidades, magazine que popularizó de manera estratosférica su obra en los ochenta.

 

No dejó una palabra pendiente, el miércoles 8 de abril envió su última entrega, un relato corto que será publicado en la próxima edición. El relato final para una polémica artista que demostró que el amor, es un buen negocio, una buena forma de rentabilizar la esperanza o la vulnerabilidad.

 

Corín Tellado no solo se multiplicó en fantasías impresas sino en la vida real también, poco se sabe de una colección de 26 relatos eróticos que publicara en 1978  bajo el seudónimo de Ada Miller. Corín no se quedó con ganas de escribir. Ganadora del Record Guinness en 1994 por haber sido la escritora en lengua hispana más leída, nadie podrá reprocharle su legítimo derecho a haber intentado encontrar una respuesta a ese mítico desvarío narrado en los Diálogos de Platón:

 

"...originalmente la criatura humana era el doble de grande que ahora, tenía forma esférica, cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras y dos grupos de genitales. Estos ancestros nuestros eran poderosos y arrogantes; ellos ofendieron a Zeus, quien los cortó por la mitad, estiró su piel y la amarró con un nudo, todavía visible en el ombligo. Las mitades separadas vagan por el mundo buscando la mitad que perdieron..." De allí el anhelo insatisfecho y la necesidad de completarse: De allí, el amor.
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