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REVISTA

EL CABARET LLEGÓ A LIMA

Al estilo Broadway
Un Cabaret decadente, una joven cantante británica sin esperanza, un irónico maestro de ceremonias dueño de la noche, un novel escritor en busca de inspiración, la dueña de una pensión se enamora de un mercader judío, envueltos en una trama delirante, en el Berlín previo a la locura nazi. El famoso musical de Broadway interpretado por la legendaria Liza Minelli, viene a Lima de la mano de Denisse Dibós, en una puesta en escena fascinante, atrevida y rabiosa de color.
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EL CABARET LLEGÓ A LIMA

"ADIÓS A BERLÍN" Y EL INICIO DE CABARET

 

Un musical es una obra teatral cuyo eje central se apoya lúdicamente en canciones y coreografías matizadas por diálogos que realzan la historia convirtiéndola en una experiencia total y profunda. Profunda para la emoción y para el dolor, como también para mostrar y contrastar una realidad social en el momento particular de cualquier universo.

 

Este es el destino de "Adiós a Berlín", novela que inspiró tiempo después el musical "Cabaret". El británico Christopher Isherwood la escribió en 1939, basada en su experiencia en Berlín, en ese Berlín políticamente complejo que aún no presagiaba la terrible conmoción que llegaría con el gobierno nazi.

 

Isherwood nos contó a través de "Adiós a Berlín" sus vivencias, pero desde una perspectiva social y colectiva. Su valiosa obra se convirtió en un divertido y travieso retrato de esa Alemania contradictoriamente compulsiva. Personajes complejos y enrevesados que sintetizaban la diversidad y la confusión de los días previos a la guerra.  

 

Se divide en seis secciones diferentes, que se pueden leer con un sentido placentero de innegable continuidad. Una reproducción fiel a una realidad latente y profusa, la capital alemana es el escenario perfecto para que emerja de las páginas el Kit Kat Club, el Cabaret más concurrido de la ciudad. Un espacio en el que la trama deambula naturalmente contagiando a cada personaje de picardía, decadencia y una angustiante necesidad de amor. Un refugio mágicamente sórdido, a veces, que encuentra en la joven prostituta y  cantante Sally Bowles su figura central.

 

A Isherwood se le reconoce haber dado a la historia una versión interesante de ella misma, con un ojo crítico y sutil, "Adiós a Berlín" es de alguna forma extraña, la despedida a un mundo que cambio después de las Primera y Segunda Guerra Mundial, y que hundido en una miseria adornada de sueños faranduleros y artísticos, nos regala hoy la posibilidad de no olvidar todo aquello que el hombre crea y destruye a un ritmo desenfrenado.

 

 

 

LA DAMA DEL CABARET: LIZA MINELLI

 

Si bien el libro fue la fuente para el famoso musical, no explota su proyección universal,  hasta que Bob Fosse dirigió la película "Cabaret", en 1972, con la magistral y casi incomparable actuación de Liza Minelli en el rol de Sally Bowles, y Joel Grey como el maestro de ceremonias, Emcee. El ambiente berlinés impreso en cada toma de la película, el movimiento cinematográfico, las cuidadosas coreografías diseñadas por el mismo Bob Fosse  fueron aquellos ingredientes que faltaban para darle categoría de obra maestra a esta historia maravillosa.

 

Reviviendo el cine musical casi en extinción por esos años, y arrancando tanto  aplausos como admiración en gran parte del mundo. Ganadora de ocho premios Óscar de la Academia, es preservada en la actualidad en el archivo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

 

Fue sin duda Liza Minelli quien se adueñó del personaje, mimetizando su imagen con la de Sally Bowles para siempre. Una complicidad eterna que difícilmente alguien podrá igualar. Después del exitoso filme, Liza Minelli interpretó a la cantante en Broadway, Nueva York. En 1967 la actriz británica Judi Dench había estrenado en Londres el musical siendo ella Sally Bowles. Sin embargo, la Minelli es el referente supremo en este musical.

 

Notable voz, con una potencia heredada de su madre, Judy Garland, Liza Minelli demostró en "Cabaret" que el talento y la belleza nada logran sin inteligencia. Un personaje delineado a pulso por Isherwood y considerado su mejor personaje, es descifrado con gracia y vehemencia agotadora. Un código personal de la Minelli y un instinto casi visceral el que demuestra en Cabaret, nada es fingido, realmente la historia te sumerge en ese submundo de espectáculos medio decadentes, licores baratos y apetitos sexuales disimulados. Un Cabaret que perfila las emociones de un lugar, de una raza humana al borde del caos personal y grupal.

 

Las canciones interpretadas por Minelli son una lección de gracia, astucia y capacidad innegable. Nadie puede evitar sucumbir ante sus inmensos y atrayentes ojos negros, abiertos, verdugos... Un musical que sin su sello no hubiera tenido la repercusión que tuvo.

 

LA APUESTA DE DENISSE DIBÓS

 

Siempre es posible conocer la seguridad de una persona observando la dimensión de los retos que asume, Denisse Dibós con la producción y dirección vocal de "Cabaret", está demostrando de qué está hecha. Por primera vez en el Perú, el musical que fuera escrito para las tablas por el estadounidense John Kander, irrumpe en la ciudad con todos los derechos y con el texto original utilizado en los escenarios de Broadway.

 

Un reto increíble, con una búsqueda intensa detrás. Marco Zunino, actor de tan solo 32 años, y Denisse Dibós quedaron convencidos que Cabaret debía estrenarse en Perú, después de verla en Broadway, hace ocho años. Distante de la versión de Liza Minelli en la película, en esta obra encontraron un sentir diferente, decadente igual, pero más cercano a la intención de "Adiós a Berlín" de Isherwood, que fascinó a Denisse Dibos.

 

Con el convencimiento y la determinación, obtener los derechos y permisos para montar la obra era el siguiente paso. Por esas cuestiones llamadas destino, Marco Zunino, quien interpretará al maestro de ceremonias Emcee, estudió comedia musical en Nueva York con la pareja de John Kander, y mediante él lograron el contacto para cumplir el sueño de abrir el Cabaret en Lima.

 

Con Mateo Chiarella en la dirección musical, es una puesta en escena meticulosa, prolija, que celebra los 12 años de trabajo de la Asociación Cultural  Preludio, que Denisse Dibós dirige desde 1997, con 17 obras de exquisita calidad en su haber y un aprendizaje que no ha cesado en producir esfuerzos valiosísimos para el teatro nacional. 

 

La precariedad de la época está reflejada cual espejo en esta versión, un montaje complicado por la inmensa marquesina que significa "Cabaret" en el ambiente artístico, sin embargo, el elenco de actores y actrices ensayan disciplinadamente desde enero para ofrecer un espectáculo de altísima calidad y belleza.

 

Gisela Ponce de León es la encargada de traernos a Sally Bowles en esta ocasión, con un maquillaje profundo y difuso en tonos negros, logra proyectar una imagen marchita y armoniosa al mismo tiempo. Interpreta esa belleza oscura, triste, intensa, deplorable a veces, glamorosa otras.

 

Coreografías precisas estilo Nueva York supervisadas por el ojo clínico de Vania Masias, instinto actoral acompañado de técnica, quince músicos en vivo que enmarcan la atmósfera  ideal para envolver y conmover.  La  escenografía de un recinto dedicado al ocio y la ambigüedad, recrean el perfecto universo que esta listo para convertir al clásico Teatro Segura en un Cabaret del 13 de mayo al 21 de junio.

 

Pocos han tenido la oportunidad de ver un musical en Broadway o Buenos Aires; viajar y degustar de piezas extraordinarias en este género teatral  bien podría ser un sueño para muchos de nosotros, por eso se le agradece a Preludio y a Denisse Dibós el intento de traer obras fabulosas y ponerlas al alcance de todos. Un publico peruano ávido de espectáculos de calidad, ansioso de ser parte por noventa minutos de algo nuevo, brillante, universal.

 

Esta iniciativa es una mezcla de fantasía y generosidad, por quince soles en algunas funciones, podemos disfrutar de un momento inolvidable. Escuchar las canciones que marcaron el género musical y tallaron una huella en la memoria colectiva del mundo. Cabaret podría ser una pequeña posibilidad de ser parte de esa memoria.

 

Así como los conciertos de Andrea Bochelli, Iron Maiden o los mismísimos Jonas Brothers, ídolos juveniles del momento,  nos colocan en el meollo del asunto, nos acercan a un mundo cultural y social que antes nos era esquivo. Cabaret también lo hace, sobretodo porque la propuesta es peruana y con talento peruano, un escaparate que mostrará la capacidad de actores, cantantes, bailarines y técnicos que bajo una mirada apasionada demostrarán de qué son capaces.
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