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EL LIBRO DE GUSTAVO GORRITI

Petroaudios
El 5 de octubre se cumplió un año de la aparición de los audios que propiciaron la caída del gabinete Del Castillo. El periodista Gustavo Gorriti acaba de publicar el libro "Petroaudios" con detalles inéditos del caso.
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EL LIBRO DE GUSTAVO GORRITI

-En el prólogo de Petroaudios afirma que la lucha entre los espías del SIN controlado por Montesinos y los periodistas de investigación fue una lucha difícil que, con algo de suerte y también torpeza de la otra parte, ganaron los periodistas de investigación. ¿Cree que esta batalla despabiló a los periodistas y los endureció en el trabajo?

El periodismo de investigación en el Perú llegó a sus niveles más altos a fines de la década de los ochenta. En esos años se realizó la mayor cantidad de trabajos importantes. En los noventa, un grupo pequeño de periodistas de investigación continuó con esta labor luego de la experiencia adquirida en ese entonces y se enfrentó a la maquinaria de espías del SIN dirigidos por Montesinos y Fujimori. En ese contexto, como digo en el libro, los periodistas de investigación, a pesar de trabajar en condiciones desiguales, llegaron a ganar esa batalla difícil. Después pasaron una serie de cosas (que explico en el libro) que ocasionaron un manifiesto decaimiento en el periodismo de investigación que se extiende hasta la fecha.

-¿Cómo hace un periodista para competir con éxito con estos traficantes de información de los que habla en el libro?

De la misma manera que cualquier persona que investiga algo, como un historiador o un paleontólogo, un periodista también necesita fuentes. El tema crucial es la manera como te manejas con tus fuentes, el modo cómo consigues la información y cómo manejas como periodista la información que recibes de estas fuentes.

-¿Es válido que un periodista utilice los métodos que emplean los espías para conseguir información, como chuponeo electrónico o telefónico?

En términos generales, en casi todas las circunstancias, un periodista no debe utilizar métodos ilegales y mucho menos métodos criminales para conseguir información. No todo método ilegal es claramente criminal. Sin embargo, hay circunstancias muy excepcionales, como las que se dieron en la dictadura de la década pasada, cuando era importante para la sociedad obtener información, en que cierto tipo de procedimientos son válidos, como la cámara oculta o los micrófonos ocultos, o esconder la identidad propia (es decir, no presentarse a uno mismo como periodista al momento de realizar una investigación). Ha habido debates en torno al tema en el país y en el exterior, sobre todo en Estados Unidos, e incluso existe una cierta jurisprudencia al respecto.

Ahora bien, si un periodista recibe información que ha sido interceptada de manera ilegal y esta información resulta de gran importancia, entonces sí, yo creo que puede ser utilizada por el periodista. Con la salvedad de que el periodista no cometió tal ilegalidad. En estos casos, lo relevante es sopesar la importancia de la información con la forma en que fue obtenida.

Esta discusión no se agota con los petroaudios o el chuponeo telefónico o electrónico. Existe una polémica alrededor de eso. Cuando un periodista empieza a bucear, encuentra información que ha sido obtenida de manera ilegal pero sin causar daño físico a nadie. Sin embargo, hay otro tipo de información que ha sido obtenida luego de causar daño físico a las personas.

En México, por ejemplo, existen narcos que agarran a otros narcos, los torturan, los filman y sacan sus declaraciones poco antes de matarlos. ¿Esa es información que un periodista puede recoger? Es uno de los dilemas que el periodista debe resolver de la mejor manera posible. No hay una respuesta que se adapte a todos los casos. No hay una regla general. Tienes que considerar la calidad y la utilidad de la información y el uso que le vas a dar.

-El periodista Pablo O´Brien consiguió pruebas fehacientes sobre los petroaudios, pero El Comercio no le publicó la información. ¿Hasta qué punto el periodista debe ser leal con su medio si su medio no es leal con él?

Posiblemente esa pregunta debas hacérsela a O´Brien.

-En líneas generales, entonces. Si tu medio, por intereses económicos o de otra índole, decide no sacar cierta información que tú has conseguido, ¿qué debes hacer?

En ese caso desligo tu pregunta de la anécdota concreta que me diste. Si es una información realmente importante y necesaria y tú tienes la convicción de que los intereses de la gente van a ser más servidos si esta información se conoce debido a que se van a destapar redes de corrupción u otro tipo de delito grave, es tu obligación hacer que se publique. Si no es en un lado, en el otro. Ahora es muy fácil publicar. Estás a 10 minutos de tu propio blog.

-¿Considera que en el caso de los petroaudios están procesados todos los implicados?

Mi investigación está en proceso. Creo que la respuesta a tu pregunta va a venir con mayor claridad a medida que se publiquen las siguientes entregas de la misma.

-¿Hasta qué punto un medio de comunicación puede funcionar como empresa sin que sus intereses económicos colisionen con sus principios periodísticos?

En todo medio de comunicación existe una tensión constante entre el aspecto comercial y el aspecto periodístico. Sin embargo, una empresa periodística inteligente sabe manejar esa tensión y siempre tiende a resolverla a favor, por supuesto, del aspecto periodístico. Cuando se tiene una política consistente a ese respecto, lo que sucede es que el medio gana en credibilidad y en prestigio. Y ese prestigio y esa credibilidad a la larga se traducen en mayor avisaje.

Puede ser que al principio, cuando publiques notas que no le gusten a tal o cual compañía, te retiren sus avisos o incluso se pasen la voz para intentar un boicot publicitario. Pero si tú como empresa mantienes una línea clara y consistente, va a llegar un momento en que la credibilidad que has logrado (si además tienes un buen jefe de marketing, por supuesto) empieza a traducirse en mayor cantidad de avisos publicitarios.

Eso sucedió en la prensa de Panamá, donde yo trabajé varios años. Había un periódico que respetaba los principios periodísticos y que además era el primero en ventas y tenía el dominio total del mercado publicitario. Había un par de empresas que de vez en cuando retiraban sus anuncios cuando el diario de alguna manera las atacaba, pero en la siguiente campaña volvían a poner sus avisos, porque si no avisaban ahí, estaban en nada.

-¿Es válido que el periodista pague por información?

Depende. En Europa eso ha sido por muchos años una regla. Incluso se paga por entrevistas. Acá en cambio esto se ha tratado de regular, porque se piensa que el hecho de pagar por información puede distorsionarla. Es decir, el que vende la información puede distorsionarla para hacerla más atractiva al que la compra. Pero hay muchos otros factores que de igual modo pueden distorsionar la información. El papel del reportero y del editor consiste en impedir que esto suceda. Sin embargo, en este caso tampoco hay una respuesta absoluta. Aunque hay que hacer todo lo posible para que no sea necesario pagar por información.

-¿El gabinete Del Castillo hizo bien en renunciar cuando salieron los petroaudios o debió dar la lucha en el Congreso?

Dado que había un escándalo de tal magnitud y que varios miembros del gabinete estaban grabados visitando una y otra vez la suite de Canaán, su continuación era prácticamente insostenible. Dicho esto al margen de otras investigaciones adicionales que se puedan hacer.

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