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VERANO 2010

Recomendaciones
El verano llegó a todo galope atravesándonos con ese calor sofocante que en los días más fríos de invierno añoramos. Playa, sol y la justiciera mirada sobre el cuerpo que en esta época se exhibe irremediablemente. Alimentando el placer o la preocupación por los rollitos de más o de menos, el verano se instaló y parece que será uno muy caluroso.
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VERANO 2010

EL REY SOL

Sea como sea el verano ya está aquí y no queda más remedio que disfrutarlo, con un cuerpo de medidas perfectas o la autoestima elevada a potencias increíbles, habrá que soportar los veintitantos grados Celsius que se avecinan. El asunto es gozar del sol y la risa que el verano propone.

Para los chicos es un tiempo de vacilón, los talleres fuera de la escuela suponen un espacio totalmente recreativo, como me dijo mi hija, sin presiones por cumplir una tarea. Nada de exigencias, pura diversión. Sana diversión necesaria para relajar y aflojar las tensiones de la escuela y su constante presión por alcanzar metas académicas.

En el verano todo se permite, caminar sin zapatos, desabrigarse sin culpa, comer la cantidad de helados que tu estómago aguante, jugar con agua sin temor a estornudar, distraerte sin tanto remordimiento... Digamos que es una estación cálida no solo por el clima y la temperatura, sino porque nos regala espacios para ser simplemente nosotros.

Sin tanta formalidad la gente en la calle luce mejor, a pesar de las gafas oscuras que transforman a un transeúnte común en un prototipo casi robótico, la ropa más ligera y las sayonaras que dejan ver los deditos de los pies simplifican las distancias entre uno y otro ser humano.

DIVERSIÓN CON PRECAUCIÓN

Si bien las playas están para gozarlas los fines de semana y con suerte en la semana, existen algunas consideraciones a tener en cuenta. Según Digesa, Dirección General de Salud Ambiental, institución encargada del monitoreo de las playas en el Perú, es muy importante verificar que nuestra playa favorita cumpla al máximo las medidas de salubridad que se proponen.

La más relevante, ya que echarse y jugar en la arena es un requisito básico del día playero, es verificar que la basura esté en sus respectivos recipientes; es decir, que las botellas, tapitas, empaques de helado estén en un adecuado tacho de basura. Sin una playa limpia es muy probable llevar de regreso a casa algo más que un bronceado perfecto.

Otra consideración básica es conocer la calidad microbiológica del agua, identificando las aguas libres de coliformes fecales y esto solo se puede conocer a través de la valoración que establece Digesa. Esta información se encuentra en su página web y está a disposición de todos.

Ellos establecen gracias a un monitoreo semanal si las playas mantienen sus estándares de calidad o no, si son saludables y aptas para ser visitadas por los veraneantes. Un poco de precaución no quita la diversión, más bien la garantiza hasta el final. Además, es tarea de todos cuidar las playas y contribuir al buen estado de ellas, aunque la responsabilidad directa es de las municipalidades respectivas.

CUEPOS SANOS EN VERANO

Tener el cuerpo ideal es la obsesión de muchas y muchos, los más previsores trabajaron duro y parejo durante el año en el gimnasio para lucir con soltura y seguridad ese sábado de playa el diminuto bikini de la temporada.

Los que se relajaron con la esperanza de cosechar una figura medianamente aceptable suelen recurrir al bronceado, a prácticamente carbonizar su piel con el sol, porque con sol encima todo se ve mejor.

El dilema está sobre la mesa y los complejos afloran con los primeros rayos de sol, es evidente que las prendas se aligeran y las circunferencias no deseadas aparecen como estrellas del show. ¿Cómo sobrevivir a esta exigencia sin perder el buen ánimo? La respuesta está, como siempre, en echar mano de la alegría y tomar conciencia de algunos buenos hábitos para cuidar la salud.

El cuerpo es más que la imagen que proyectamos por fuera, recordemos que por dentro tenemos una maquinaria maravillosa que necesita atención y cuidado.

En el verano la hidratación es fundamental, se pierden cantidades inimaginables de líquidos que difícilmente se recuperan, así que es indispensable tomar abundante agua, especialmente al mediodía, cuando las temperaturas son más elevadas.

Mantenernos hidratados evitará que nuestro cuerpo se desgaste y sintamos que la energía se nos va. Los niños y los ancianos son más vulnerables al efecto del calor, así que a tener paciencia y ser constante con su hidratación.

Si el verano produjo en ti una culpa inmensa por tu falta de ejercicio y decidiste ponerte las pilas a pesar de los pronósticos del Senamhi, es bueno que sepas que eres candidato número uno a deshidratarte, así que tener este dato en cuenta será de mucha ayuda: no hace falta esperar a sentir sed para tomar líquidos, la sed es el último aviso que el cuerpo da cuando la falta de líquidos es evidente para nuestro sabio organismo.

Antes de estar sediento hay que hidratarse, evitando claro, por todos los medios ejercitarse al mediodía. Nada de lo que sucede en nuestro exterior está ajeno a nuestro interior, somos lo que comemos y tomamos, no hay que olvidarlo.

El calor es enemigo de los alimentos cuya vida natural es pasajera, las carnes, vegetales y algunas frutas se descomponen con mucha rapidez, es por ello que su refrigeración debe ser escrupulosa. No comer nada que no haya estado debidamente refrigerado es la regla de oro en el verano.

Evitar a toda costa comer alimentos que no estén bien cocidos y preparados, cuidado con los panes con pollo del domingo en la tarde. Cuando en la playita el hambre ataca es cuando más atentos debemos estar.

Mayonesa, ajíes y demás cremas que con el calor pierden su condición de “aptas para el consumo humano” son los enemigos número uno. Los problemas estomacales e intoxicaciones suelen estar a la orden del día en verano por esta razón.

Lavarse las manos se ha convertido, gracias a la mentada AH1N1, en un ritual sagrado, esta costumbre bien podría salvarnos de muchas enfermedades que se esconden en microorganismos imperceptibles.

Durante el verano todo es más caliente así que hay que protegerse. Si aplicamos el doble sentido y la criollada peruana, el consejo sigue vivo, “...todo es más caliente”, así que hay que protegerse.

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