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Domingo 01 de junio 2014

Cuando Italia ganó su primera Copa del Mundo al vencer a los checoeslovacos por 2 goles a 1

Pepe Pimentel, nuestro cronista deportivo, nos recuerda la final del Mundial de Italia 1934: los protagonistas Italia y Checoslovaquia dejaron todo sobre el gramado ese 10 de junio de 1934, hace casi 80 años...
Foto: pelotasenitalia.es
  • Cuando Italia ganó su primera Copa del Mundo al vencer a los checoeslovacos por 2 goles a 1
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  • Cuando Italia ganó su primera Copa del Mundo al vencer a los checoeslovacos por 2 goles a 1
  • Cuando Italia ganó su primera Copa del Mundo al vencer a los checoeslovacos por 2 goles a 1
  • Cuando Italia ganó su primera Copa del Mundo al vencer a los checoeslovacos por 2 goles a 1
  • Cuando Italia ganó su primera Copa del Mundo al vencer a los checoeslovacos por 2 goles a 1

Cuando llegue el martes 10 de junio de este 2014, si usted no lo sabe, o no lo recuerda, habrán pasado ochenta años desde que las selecciones de Italia y Checoeslovaquia midieron fuerzas a fin de hacer suya la segunda Copa Mundial de Fútbol, que por determinación de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, la FIFA, le correspondió organizar al entonces Reino de Italia entre el 27 de mayo y el 10 de junio de 1934. Como siempre sucede con los encuentros de final de estas citas ecuménicas del fútbol, ese décimo día del mes de junio correspondió a un domingo.

El escenario, en el contexto de una Italia gobernada desde 1922 por el “Duce” Benito Mussolini, el Estadio Nacional del Partido Nacional Fascista en la ciudad de Roma, ubicado exactamente en el lugar donde desde el mes de julio de 1957 se encuentra el Estadio Flaminio, una estructura deportiva con capacidad para albergar a 24 mil 973 espectadores, cantidad significativamente inferior a la que tenía el estadio erigido en 1927 en honor a la Italia fascista, que era de 47 mil 300 asientos, pero que en el marco del encuentro decisivo de ese segundo domingo del mes de junio de 1934 albergó a alrededor de 50 mil almas. Mayoritariamente, qué duda cabe, de nacionalidad italiana.

No es difícil imaginar lo que hubiera sucedido en las graderías de aquel estadio, al igual que en toda Italia, si los checoeslovacos hubiesen mantenido la mínima ventaja que habían logrado gracias al gol marcado por ese mozo de 27 años que era su delantero Antonín Puc, cuando faltaba tan solo 15 minutos para que finalice el tiempo reglamentario. No es difícil, dada la expectativa que se había suscitado producto de la utilización propagandística del torneo por parte del gobierno fascista. Se arguye que a causa de ello, se ejerció mucha presión sobre los árbitros para allanar el camino de la Squadra Azzurra, algo que empaño para la posteridad la imagen de este campeonato.

Felizmente para toda Italia, y en particular para el “Duce” que se encontraba desde el palco principal presenciando el trascendental encuentro y, que al igual de lo que haría Adolfo Hitler dos años después en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, depositaba grandes expectativas en un desenlace favorable a fin de contar con un sólido asidero para legitimar la superioridad de su régimen, llegó el gol de Raimundo “Mumo” Orsi. Un argentino que según se dice había adquirido la nacionalidad italiana auspiciado por el propio Benito Mussolini, tan solo cinco minutos después del tanto checoeslovaco, a los 81’, faltando 9 para el final, forzaba, por primera vez en la historia, una dirimente prorroga de 30 minutos adicionales.

La segunda conquista de los Azzurra, que haría remover los mismísimos cimientos del estadio erigido en honor del fascismo italiano, llegaría a los 5 minutos del primer tiempo suplementario por obra de Angelo Schiavio, quien con un disparo dirigido hacia el lado derecho de la portería defendida por František Plánicka, acabaría con los sueños de los checoeslovacos, a quienes esa tarde memorable para su fútbol, honrando al deporte de una patria que se escindiría poco menos que 59 años después, solo les faltó dejar la vida sobre el campo de juego realizando su titánica tarea que se reveló infructuosa cuando en el minuto 120 el pitazo final del colegiado sueco Ivan Eklind anunció que Italia era Campeón Mundial.

Tras ocho décadas, con la perspectiva que nos permite el paso de los años, recordando esa tarde de algarabía para los millones de italianos amantes del fútbol, también viene a nuestra mente, empalideciendo la imagen que debió tener esa justa mayor del fútbol que fue el Mundial de Italia 1934, el rol que jugó el hombre de negro sueco, quien al no cobrar un foul dentro del área de Eraldo Monzeglio contra Antonin Puc, y pasar asimismo por alto otras faltas más, coadyuvó a inclinar la balanza a favor de la escuadra italiana.

Los Azzurra contaban con todos los atributos para hacerse del título, se habían preparado con tesón y ahincó, no necesitaban de la mano del sueco Eklind para triunfar ese domingo ante la pundonorosa escuadra de Checoslovaquia; como tampoco con la del suizo Rene Mercet en el partido de desempate entre Italia y España de cuartos de final disputado el 1 de junio, un encuentro que se saldo con el triunfo de los italianos por 1 gol a 0, luego de que un día antes, el 31 de mayo, igualasen a 1 gol por lado. Un comportamiento dentro del gramado que a Mercet después le costaría la suspensión, sanción ejemplar impuesta por la Asociación Suiza de Fútbol. Italia podía sin esa ayuda.

Sin embargo, al parecer, más pudo el temor que el hombre fuerte en ese entonces de Italia infundía. La historia reza que un Mussolini tajante le dijo a Giorgio Vaccaro, quien ejercía la presidencia de la Federación Italiana de Fútbol, en tono amenazante, un "No sé cómo hará, pero Italia debe ganar este campeonato". Y que ante el "Haremos todo lo posible..." de Vaccaro, le retrucó, esta vez con más fuerza, "No me ha comprendido bien, general... Italia debe ganar este Mundial. Es una orden". Pues bien, la orden de una u otra manera se cumplió,.. Italia fue campeón. Y ganó de esa manera la primera de las cuatro estrellas que quienes portan la camiseta Azzurra llevan orgullosos sobre el pecho.


Ficha Técnica

Alineaciones

Italia

PR Gianpiero Combi (Capitán)
DF Eraldo Monzeglio
DF Luigi Allemandi
MC Attilio Ferraris
MC Luis Monti
MC Luigi Bertolini
DEL Enrique Guaita
DEL Giuseppe Meazza
DEL Angelo Schiavio
DEL Giovanni Ferrari
DEL Raimundo Orsi

Entrenador:Vittorio Pozzo

Checoeslovaquia

PR Frantisek Plánicka (Capitán)
DF Josef Ctyroky
DF Ladislav Ženísek
MC Rudolf Krcil
MC Štefan Cambal
MC Josef Kostálek
DEL Antonín Puc
DEL Oldrich Nejedly
DEL Jirí Sobotka
DEL Frantisek Svoboda
DEL Frantisek Junek

Entrenador: Karel Petru


Fuente: Wikipedia

 

Arbitro: Ivan Eklind (Suecia)


El capitán de Itala Gianpiero Combi (izquierda) y de checoeslovaquia František Plánicka (de blanco) en el saludo previo de la final
Fuente: Wikipedia

 

Los italianos ganaron su Mundial en Italia 1934. Un torneo organizado por el régimen facista


Monti y Orsi, ambos argentinos nacionalizados italianos ambos, dos grandes de la escuadra italiana de 1934

 

El gran Raimundo Orsi, la estrella del Mundial Italia 1934

 

Estadio Nacional del Partido Nacional Fascista: Ahí se disputó la final del Mundial Italia 1934

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