
La salsa más representativa de la cocina española, tiene varias formas de ser preparada. Esta receta es la básica.
El aceite es una parte importantísima en cuanto al sabor que resulta, por ello ha de ser de la mejor calidad posible.
El mejor mortero para ejecutar el all i oli es el clásico de loza de color amarillo con vetas verdes.
También puede ser de mármol, pero jamás de madera.
Hay que empezar por pelar los ajos y machacarlos con un poco de sal, trabajándolos hasta conseguir una masa pasta fina.
Una vez terminada esta faena, se debe colocar el mortero entre las piernas, empezando a partir de este momento la parte delicada de la operación ya que hay que echar con mucho cuidado el aceite para mantener ligado el ajo-aceite.
Cuando hemos terminado podemos añadirle sal, si la precisa, pero siempre moviendo la masa sin parar.
Si se corta, hay que empezar de nuevo