
Otra variedad de nuestro emblemático plato sureño. Mucho más nutritivo pero igual de delicioso.
Servir con arroz blanco y salsa criolla.
Tostar los garbanzos en la sartén hasta que estén dorados o colocarlos en una bandeja y llevarlos a tostar al horno. Una vez dorados pasarlos a un recipiente y cubrirlos con agua.
Dejarlos remojar hasta el día siguiente.
Escurrir y moler (debe quedar en trozos pequeños, como la papa seca). Reservar.
Calentar la manteca en una olla y freír los trozos de cerdo o gallina. Una vez que estén dorados retirarlos de la olla y reservar aparte.
Agregar a la misma olla la cebolla, ajos, comino, sal, pimienta, ají panca y cubito de caldo de pollo. Cuando esté cocido, regresar la carne de cerdo a la olla y mezclar.
Cubrir con agua (3 tazas, aproximadamente) y llevar a hervir. Hervir a fuego lento moviendo para que no se pegue a la olla, hasta que el garbanzo esté suave. Agregar las rosquitas o galletas de soda, el maní tostado y molido y el vino dulce u oporto. Mezclar. Debe quedar con una consistencia atamalada.
Si fuera necesario agregar más manteca. Rectificar la sazón y agregar ají al gusto.