
Una muestra de que todas las carnes adobadas son especiales y deliciosas, sin importar de dónde provengan. Receta para 4 personas.
Servir acompañado de arroz blanco.
Cortar las cebollas y los ajos y freír en una cacerola con aceite junto con la carne de cerdo y los pollos troceados.
Cuando todo empiece a dorarse, añadir medio vasito de vinagre de vino, la salsa de soja, unos cuantos granos de pimienta, un poco de jengibre y una pizca de sal (no mucha porque la salsa de soja es salada).
Dejar cocer a fuego suave hasta que la carne y el pollo estén en su punto. El guiso cogerá un color oscuro, típico de este plato.