
Lima, octubre de 2026.- La conservación de la biodiversidad altoandina suma un valioso precedente institucional en el país. El Ministerio del Ambiente (Minam) impulsó un plan integral orientado a la recuperación y protección del tapir andino (Tapirus pinchaque), especie catalogada oficialmente en estado de “En Peligro Crítico” (CR) dentro del territorio nacional. La iniciativa involucra un presupuesto superior a los S/ 11 millones con una proyección de ejecución hasta el año 2031, abarcando ecosistemas clave de las regiones de Cajamarca, Lambayeque y Piura.
El programa estratégico contempla el monitoreo de la diversidad, la densidad poblacional y la identificación de las principales amenazas de este mamífero. A través de tres ejes principales —conservación in situ, educación e información, y prevención, control y vigilancia— el sector busca asegurar la supervivencia del tapir andino y la restauración de sus corredores biológicos. Un pilar fundamental será la educación ambiental, la cual convocará a gobiernos regionales, autoridades locales, comunidades originarias y gestores de áreas naturales protegidas para consolidar alianzas de resguardo territorial.
En el marco de las actividades iniciales de campo, especialistas del Minam sostuvieron jornadas de trabajo en el distrito de Cañaris (Lambayeque), a más de 3000 m s. n. m. En dicho punto se constató el despliegue e instalación de cámaras trampa, tecnología con la cual se recabará evidencia empírica para establecer la línea base poblacional de la especie. La información técnica compilada en estos monitoreos será socializada de manera constante con las poblaciones locales e investigadores interinstitucionales.
El tapir andino, considerado el más pequeño de su familia taxonómica y el único adaptado a los climas fríos de alta montaña, ejerce un rol ecológico fundamental como dispersor de semillas en la dinámica de los bosquetes y páramos norteños. En la actualidad, las poblaciones de este animal enfrentan serios riesgos causados por la fragmentación de su hábitat y la presión no planificada de las actividades humanas.
Estas acciones reforzadas por el Ministerio del Ambiente permiten también dar estricto cumplimiento a las obligaciones internacionales asumidas por el Estado peruano en el Apéndice I del CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). Mediante la inversión científica, el control en territorio y la articulación social, el país reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible y la preservación de la fauna silvestre amenazada.