
Al inicio de la relación entre Justin Bieber y Selena Gomez, el primero era un adicto a los juegos del PlayStation al punto de no llamar, contestar o visitar a la estrella televisiva.
Según un testigo, el intérprete de One Time aprendió a medida que salió en los medios, a rescatar y prevalecer la relación de la que hoy ambos gozan en diferentes puntos de EE.UU.
Ayer, en medio de cientos de rumores sobre sus peleas, se informó que Justin Bieber dejó plantada a Selena Gomez para ir al cine, luego de enterarse de su gira promocional por Europa.
El éxito debe ser compartido. Así pensaría la ex figura de Disney Channel efervecer su carrera artística y ya no secundar -sentirse menos- que su popular pareja canadiense.