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Miércoles 29 de febrero 2012

Augusto Pinochet: "Fue duro cuando los países europeos empezaron a pelearse mi cuerpo"

El diario chileno La Tercera publicó la entrevista realizada por el historiador James Whelan en 2003.
Augusto Pinochet: 'Fue duro cuando los países europeos empezaron a pelearse mi cuerpo'
Foto: es.electionsmeter.com

El 27 de febrero de 2001, el exdictador chileno Augusto Pinochet brindó una entrevista en su parcela de Los Boldos, en Bucalemu, al historiador estadounidense James Whelan. Sin embargo, en Estados Unidos en 1989 y en Chile en 1993, Whelan había publicado su libro "Desde las Cenizas", un largo ensayo histórico sobre el modo en que, a su juicio, Pinochet y el régimen militar condujeron una revolución política, económica y social después del golpe de Estado, que logró refundar el país.

Cabe recordar que, Pinochet encabezó la dictadura existente en ese país entre los años 1973 y 1990. Falleció el 10 de diciembre de 2006.

¿Cómo fueron sus días en Londres antes de que se presentara el problema de salud?

Pasé días muy felices en Londres. Luego vinieron los problemas...

¿Recibió alguna advertencia antes de viajar a Londres? ¿Sintió algún temor?

No. Y nadie me advirtió

El ministro José Miguel Insulza dice que usted no dio tiempo al gobierno de cursar a Inglaterra los papeles oficiales...

Eso es mentira. Yo fui invitado por la fábrica de material bélico Royal Ordenance. Se hizo el decreto sobre mi viaje, pero la Cancillería no lo llevó donde el embajador inglés en Santiago para que tomara conocimiento

Según Insulza, lo que usted portaba no era un verdadero pasaporte diplomático

A mí me dijeron en el Senado que el pasaporte estaba completamente vigente

En noviembre de 1998, en Londres, usted ya tenía las maletas listas para volver. Usted estaba en el Groveland Priority Hospital, convencido de que la Cámara de los Lores iba a dejarlo en libertad. ¿Cómo reaccionó cuando le contaron que todo había salido mal?

Reaccioné como siempre. Me quedé callado, y dije que había que meditar esta cuestión, leer con calma el fallo

Tiene que haber sido una tremenda decepción

Sí. Pero había que ser fuerte. A mí la fuerza me viene de adentro. He sabido siempre sobreponerme a la desgracia. Como soldado, uno aprende desde chico a enfrentar la fatalidad

¿Cuáles fueron para usted las horas más difíciles en Londres?

Fue duro cuando los países europeos empezaron a pelearse mi cuerpo, pidiendo que me extraditaran. España, Francia, Suiza, Bélgica, Holanda... O sea que yo era el más buscado para siete países. De dónde había tenido tanta importancia

¿Se ha sentido humillado?

No. Cuando me trataron de humillar en ese juzgado en Inglaterra, me puse de pie y les dije: "Yo no tengo nada que ver con esta justicia, que para mí no existe". Se los dije así, delante de ellos

¿Pensó que sus opositores tenían el poder para juzgarlo?

En un comienzo creía que no les iba a dar para tanto. Pero a medida que pasaban los días me di cuenta de que la izquierda internacional tenía un poder gigantesco. Incluso en Estados Unidos

¿Subestimar su poder fue una equivocación?

Es que a los de la izquierda los miran así como buenas personas. Pero, por ejemplo, ese Ricardo Núñez (senador PS y ex presidente de la colectividad), es un tipo feroz...

Cuando usted llegó a Chile, hace un año ya, ¿creyó que el caso había terminado?

No. Yo sabía que me iban a seguir buscando. Pero nunca creí que sería tanto como esta persecución por esa Caravana de la Muerte que le llaman. Yo no tengo nada que ver con eso. Lo único que tienen son deducciones en mi contra

¿Pensó que llegarían a desaforarlo?

Nunca creí que llegarían a eso. No creí que fuera tanta la inconsciencia para desaforarme

¿Cuando usted bajó del avión, el 3 de marzo de 2000 en Pudahuel, se sintió feliz?

Cómo no iba a estar feliz de regresar después de haber estado casi dos años fuera de mi tierra. Volvía feliz a ver a mi gente, a los amigos

Pero si estaba "en la puerta del horno", como se dice, no era como para estar muy feliz...

Es que yo no creí nunca que iban a ser tan viles

¿Qué opinión tiene del juez español Baltasar Garzón?

Me parece que es un ambicioso. El no tenía muchos medios cuando joven, y eso lo volvió muy ambicioso

Y respecto del juez Juan Guzmán Tapia, ¿usted lo conocía antes de que se iniciara el caso?

A Guzmán yo lo nombré como ministro de corte. El estaba en Talca, y entonces llegó un ministro de mi gobierno y me pidió que lo pusiera en la corte de Apelaciones de Santiago. Me rodearon de buenos datos de él dos de mis ministros, de los que no voy a dar el nombre. Así que lo nombré, y me salió esta fiera, que no es ninguna maravilla. Unos dicen que tiene temores de que lo presionen. Yo lo encuentro bien ambicioso también. Le voy a contar una cosa. Una pareja amiga mía, los dos abogados, se reunieron con Guzmán mientras yo estaba en Londres. Y él les dijo que cuando llegara a Chile, no me iba a tocar. Pero al día siguiente que llegué ya estaba pidiendo que me desaforaran. Ahora bien: la señora de Guzmán, que es francesa, dicen que es socialista

¿Cuándo comienza a darse cuenta de que el juicio en su contra en Chile se va a prolongar?

Muy pronto. Después de que Guzmán me mandara a decir que no me iba a hacer ninguna cuestión a mi regreso, y ya al tercer día que llegué envió la solicitud de desafuero, yo sentí -voy a usar una palabra muy fea- que me iban a mariconear

¿Es cierto que las dos actuarias que lo notificaron (el 1 de febrero de 2001), aquí en Los Boldos, de que estaba procesado y detenido se pusieron a llorar?

¿Usted lloró?

No

Pero usted llora de vez en cuando...

Fue una cosa muy emotiva. Mi hija (Jacqueline) lloró. Pero yo no

¿Le sorprendió el nivel de odiosidad de la izquierda hacia usted?

No. Eso venía desde hace mucho tiempo. Me odian desde el 11 de septiembre de 1973

Pero durante los primeros 10 años de la Concertación, sus adversarios permanecieron más o menos estáticos

Sí. Hacían acciones esporádicas. Yo creo que estaban alistándose, y de repente volvieron a la carga. Esta gente no tiene fin: atacan a la presa hasta que la liquidan, la destruyen. Yo logré eludir que me destruyeran. Me detuvieron en Inglaterra, y me querían llevar a España para juzgarme y encerrarme en una jaula

"No voy a hablar mal del Ejército"

¿Usted ha hecho algo para conseguir apoyos dentro del Ejército, para reclutar oficiales?

No he hecho nada, por una razón sencilla. Si hago o pido algo colectivo, van a decir que estoy montando una revolución. Y yo no hago esas cosas. No voy a someter a mi institución a los peligros que correría por defender a una sola persona

¿Le ha costado mantener al margen al Ejército?

Mucho. Pero no quiero que nadie piense que me estoy defendiendo a costa del Ejército. Lo que sí he hecho es ayudar a mi institución. A la gente que puedo ayudarla, le ayudo. Al mismo general Hernán Gabrielli (general de la Fach acusado de torturar a prisioneros tras el golpe militar), por ejemplo. Le pedí a Hernán Briones (empresario, líder del sector más conservador de la Sofofa y presidente de la Fundación Pinochet) que viera quiénes estaban allá con él en el norte en esa época que quizás puedan hablar en su favor. Debe haber papeles antiguos

¿El Ejército de Chile es, a su juicio, la misma institución que usted dejó el 10 de marzo de 1998?

Sí. Nada más que ahora está sometida a presión. Tratan de dividirnos, pero no lo consiguen

¿Se siente decepcionado por la falta de un apoyo más sólido?

No. Yo conozco a mi gente. Me apoyan

¿Usted realmente cree que el Ejército le ha dado todo el apoyo que a usted le hubiera gustado?

Me ha dado grandes apoyos. Lo que pasa es que no todo lo hacen en público. Me dan gente que ayuda, me apoyan con abogados… Me han apoyado. Usted comprenderá que yo no voy a hablar mal del Ejército, en el que he estado tantos años

Muchos creen que el Ejército se ha portado mal con usted

Para mí el Ejército siempre va a ser bueno. Siempre voy a creer que su gente me ayuda. La lealtad es un requisito de todo soldado. Nunca me va a ver tratando con la punta del pie a una persona que ha sido leal conmigo. El hombre leal es el único que vale

¿Han sido leales con usted sus ministros civiles, los empresarios que lograron enriquecerse gracias a lo que usted creó?

Siempre fueron leales. Durante mi secuestro en Londres, siempre me ayudaron

¿Cuántos de sus 150 ministros civiles llegan a saludarlo aquí a Bucalemu?

Muchos vienen. Otros no pueden venir, y también hay algunos que no quieren y que no van a venir nunca. Hay un economista… Fernando Léniz. Ese no va a venir…

Pero los más importantes: Carlos Cáceres, Sergio Fernández, Sergio De Castro, José Cauas y otros de primera fila

Casi todos esos vienen. Y otros no, pero qué se la va hacer

¿Y Hernán Büchi?

Büchi sí. Me ha venido a ver aquí

Hablemos del general Ricardo Izurieta. ¿Cree que ha sido leal con usted?

No digo nada

¿No se siente decepcionado de él?

No, no

¿Qué consejo le daría usted a los militares no sólo de hoy, sino del futuro, en caso de que se llegara a producir en Chile una situación como la que vivió usted en 1973?

Yo les aconsejaría que llamaran al Consejo de Seguridad Nacional, y que allí expusieran las cartas libremente. Y que exigieran medidas para terminar el problema

¿Cree que las Fuerzas Armadas han cambiado de mentalidad?

No. Seguimos siendo los últimos garantes de la institucionalidad chilena

¿Es cierto que en su primera reunión con él, cuando usted era comandante en jefe y Aylwin Presidente, le pidió que le entregara su cargo?

Sí. Pero yo le dije no voy a entregar el mando, porque aquí hago más favor que afuera

Luego tuvo que entenderse con el ministro de Defensa, Patricio Rojas, con el que nunca se llevó bien

Yo creo que Aylwin lo puso ahí sólo para hostigarme. Yo una vez me cansé y le dije: "Usted, que cree que sabe todo, es un ignorante, ministro". No nos podíamos ver. Después le dije a Aylwin: "Si usted me sigue pidiendo que venga a conversar con Rojas, no voy a venir más, Presidente. Ni a la fuerza voy a venir", le dije

Aylwin convocó a la comisión Rettig y después tomó una serie de acciones contra los miembros de las Fuerzas Armadas involucrados en casos de violación a los derechos humanos

No crea. Si él era bien manso con nosotros

¿Cómo fueron sus relaciones con Frei?

Es que Frei no hablaba. Uno iba a darle cuenta de una situación, se quedaba callado y después decía que lo iba a pensar y que daría una respuesta

¿Sintió alguna vez que tenía que doblegarse contra alguno de los dos, Aylwin y Frei?

No. Nunca tuve que pasar a llevar mi dignidad

¿Le molestó que Frei no pasara en alguno de sus viajes a Europa a verlo a Londres?

No. Típico de él, pues. No me hirió eso: cuando un chiquillo es tonto y hace una maldad, yo no le pego

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