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Martes 13 de marzo 2012

Beto Ortiz: "Yo tenía una mala impresión de Humala"

El periodista reveló que su estilo como profesional ha cambiado en los últimos años.
Beto Ortiz: 'Yo tenía una mala impresión de Humala'
Foto:laindustria.pe

Beto Ortiz es considerado como uno de los entrevistadores más respetados de la prensa peruana. Todo invitado que entra al set donde Ortiz espera paciente debe saber que se le viene una serie de preguntas directas y sin rodeos que buscan la verdad polémica. Porque ese es el estilo del Beto Ortiz. Siempre sacando la opinión oculta de los personajes de la realidad peruana. La siguiente entrevista le fue hecha por Diario 16 en el 2011. En aquellos meses Ortiz aún trabajaba para el canal 5.

Hablemos de lo que estás haciendo ahora. ¿Sientes que has reinventado la entrevista matutina? ¿Sientes que te has reinventado a ti mismo? ¿O yo estoy siendo totalmente exagerado?

La televisión es un constante reinventarse y hacer un noticiero era lo último que me faltaba probar. He sido reportero de dominicales, he sido entrevistador de late night shows, conductor de programas biográficos. Básicamente he transitado todos los formatos, incluido el entretenimiento. Me faltaba el ritmo del noticiero, y al incorporar las entrevistas en la mañana lo que hemos hecho es, quizá, lograr un cambio en la rutina del televidente. Tengo testimonios de gente que me dice "llego tarde a la oficina por tu culpa", lo cual me resulta gratificante, porque creo que se ha generado una costumbre de ver noticias y escuchar entrevistas por la mañana con la misma atención que se pone en la noche.

Y te va bien, ¿verdad? Digo, te jactas de haber bautizado como "coleguitas" a los periodistas, pero también podrías decir que fuiste el que logró que los fujimoristas confesaran o presumieran de "haber matado menos", lo que los golpeó mucho en la última campaña.

Bueno, sí. El reparto de los méritos lo harán las generaciones venideras (sonríe). Nosotros estamos en un plan de seguir haciendo cosas. No sé quién haya logrado más o menos en este momento, pero lo que un entrevistado diga durante una entrevista es simplemente la constatación de que el arte de la entrevista es el arte de escuchar. Creo que por muchos años en la televisión hemos vivido bajo el influjo del modelo Hildebrandt, de la entrevista beligerante, del esgrima de ingenios, de la frase brillante.

¿En verdad lo crees? Porque también hay abundancia de entrevistas meramente informativas.

Claro, pero me parece que los entrevistadores han cometido el error de pelearse el protagonismo con el entrevistado. Lo he visto en muchos entrevistadores.

Y cuando ves eso, qué haces, ¿cambias de canal?

No, a veces me provoca ver la performance del entrevistador o escuchar sus ocurrencias, o ser espectador de su derroche de superinformación o erudición, como en el caso de otros que le dan lecciones al entrevistado.

¿Estás pensando en alguien específico cuando me dices eso?

Sí, todo el tiempo estoy pensando en alguien. 

¿Puedes decirme en quién estás pensando?

(Sonríe) Todo el mundo lo va entender. Yo creo que es mejor tratar de picar un poco al entrevistado y luego sentarse a ver qué pasa. Eso es lo que yo he tratado de hacer, a veces con buenos resultados, como en el caso de (Jorge) Trelles, o a veces con ningún resultado. Finalmente, mi programa es el único que tiene cuatro o cinco entrevistas ininterrumpidas, que es un ritmo bien duro. Muchas veces el entrevistado acepta venir cuando son las diez de la noche y yo estoy durmiendo. Yo no me entero hasta las cinco de la mañana que voy a entrevistar a esa persona. A esa hora leo y me informo para tratar de colocar un par de buenas preguntas. En modo alguno puedo tratar de revisitar la biografía del personaje que viene.

Digamos que no eres tan chancón como otros.

No quiero serlo, pero tampoco podría. No podría sentar a mis cinco entrevistados a decirles tú te graduaste en tal año, y tú sacaste 16 en tal curso. Creo que repasar la hoja de vida de un entrevistado no es entrevistarlo.

¿Y es más fácil portarse bonito de día que de noche? Laboralmente hablando, claro.

Sí, es más fácil portarse bien que mal. Digamos, en un programa nocturno yo necesito un mayor grado de elaboración para construir un discurso medianamente entretenido o irreverente. Para decir "estamos en Buenos Días Perú y hoy nos acompaña el congresista Javier Diez Canseco", no hace falta mayor grado de erudición ni de chispa.

Claro, digamos que de día no vas a terminar besando a Óscar Gayoso o escapando de las garras de la Tigresa del Oriente.

Bueno, es que estás citando ejemplos extremos. Pero, de hecho lo más difícil es hacer reír. Cuando he hecho programas que tenían el sello de entretenidos he tenido que empezar con un 'speech' algo más elaborado. En cambio, en la mañana el público no está esperando que sea divertido sino que lo informe y que consiga que el entrevistado diga cosas interesantes.

Al empezar la entrevista dijiste que un defecto de los periodistas es querer protagonizar la conversación que tienen con su entrevistado...

Sí, claro...

¿Y eso no te pasaba en los anteriores espacios que tenías?

Sí, lo que pasa es que el formato del programa nocturno te obliga a un mayor derroche de teatralidad.

Tu presentación en Twitter dice: Soy periodista, tengo fuentes, no amigos.

No tengo amigos, tengo fuentes. Es una frase de Rusell Crowe en la película State of play.

¿Y es cierto eso?

No me importa si es cierto, es una buena frase.

¿No tienes amigos políticos?

¿Amigos políticos? (Mira al techo como haciendo memoria) Creo que no. Bueno, mis amigos hablan de política, pero un amigo congresista o ministro no tengo. No estoy diciendo que haya que hacerlo así, ocurre que no tengo ninguno.

¿Hay algún político que respetes?

Muchos. 

Dime dos.

No, no pues. Si hago mi elección o mi ranking se me van a resentir los que no mencione. Es como escoger entre los hijos.

¿Qué impresión te genera este gobierno?

Expectativa, como a todos. Ilusión de que le vaya bien. Aunque creo que esperanza es una mejor palabra que ilusión.

¿Y qué piensas del presidente Humala?

Yo tenía una muy mala impresión de él, después del levantamiento de Locumba que me tocó cubrir en el 2000. Me pareció en ese momento un tipo violentista, demasiado radical, visceral, homofóbico y racista. Quizá porque, como todos, le estaba atribuyendo unos rasgos que estaban expresados por su papá y por la ideología etnocacerista. Es más, recuerdo haber escrito algunas columnas en su contra. Sin embargo, cuando lo escuché en esta campaña y conforme iba observando su estrategia, que me parecía muy inteligente, empecé a verlo con mayor interés. Y, finalmente, cuando aceptó venir a mi estudio y tuvimos una conversación bastante amable, civilizada e interesante, me causó buena impresión. Me pareció que la gran mayoría de periodistas de televisión, o se dejaron llevar por los prejuicios que ya existían contra Humala o simplemente ejercieron obediencia sobre lo que sus canales les indicaban. Estaba claro que Ollanta no era el candidato de los canales de televisión.

¿Has perdonado a Toledo? Siempre ha estado claro que no le tenías aprecio.

Yo no soy el Papa Benedicto para andar perdonando y bendiciendo a la gente a mi paso. Yo creo que cada uno es libre de tener simpatías o antipatías. Es un dato totalmente irrelevante cuan antipático o simpático me cae. No le importa a Toledo, a mí tampoco, al público menos.

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