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Martes 27 de marzo 2012

El fracaso del kirchnerismo

Por: Sergio Paz.
El fracaso del kirchnerismo
Foto: Telegraph

Han pasado poco más de 100 días de su segundo periodo y los argentinos han comenzado a preguntarse si no hicieron mal en reelegir a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Junto a su esposo, el fallecido Néstor, ha dominado la escena política gaucha desde el 2003 repitiendo hasta el hartazgo que su modelo económico “nacional y popular” había sacado al país de la crisis del 2001 con niveles de crecimiento importantes –un promedio de 9% al año–.

Hoy este modelo –proteccionista, estatista y populista– empieza a hacer agua y la ‘”Señora K” está muy preocupada pues no tiene chivos expiatorios claros a los que acusar  de algún tipo de complot antiperonista.

Aquí algunos números de terror: En el 2011 la fuga de capitales sumó US$ 21,000 millones, cerca del récord de la década, las importaciones para atender la demanda energética llegarán este año a los US$ 9,000 millones y los vencimientos de pago de la deuda externa rondarán los US$ 11,000 millones.

Cada vez más gente se refugia en la divisa americana –en desmedro del peso– y han empezado a retirar su dinero de los bancos por temor a un nuevo ‘corralito’ financiero.

En pocas palabras, hay demasiado que pagar y los ingresos son mínimos por lo que la economía argentina que comenzó como una “carrera de caballos” está teniendo una “parada de burros”.

Para evitar una caída abrupta, Fernández de Kirchner ha puesto en marcha una serie de medidas polémicas que algunos economistas han alertado por ‘venezolanizar’ la economía argentina. Solo mencionaré algunos y sus posibles consecuencias que podrían llevar al país al borde del abismo.

Plan de “sintonía fina”. Así ha llamado la “Señora K” a su programa de ajustes que incluye una normativa para limitar la compra de divisas y cortar –si es que puede– la fuga de capitales.

Freno a la importación. Junto a su gabinete, Fernández ahondó su política de obligar a las empresas a exportar igual cantidad de lo que importan.

Según el canciller Héctor Timerman la Argentina está aplicando un modelo de sustitución de importaciones que aspira a defender el trabajo argentino.

A pesar de que el objetivo del gobierno es crear empleo, cada vez aumentan las voces que señalan que el efecto será todo lo contrario. Hay quienes señalan que para este año muchas empresas cerrarán sus puertas debido a que no tienen acceso a productos o insumos básicos para su producción.

Tenemos, por ejemplo, a la mayor industria del país, la automotriz, que importa el 70% de sus partes que no pueden ser remplazadas por  piezas nacionales inexistentes o de muy baja calidad y alto costo.

Desde que los Kirchner llegaron al poder hace ocho años el país ha visto aumentar sus importaciones en 530% y en el 2011 alcanzaron los US$ 73,925 millones.

El empresariado gaucho ha denunciado que el nuevo sistema de permisos para las importaciones es manejado de forma arbitraria y favorece a la aparición de mafias en el mercado negro. Actualmente, los consumidores ya expresaron su malestar por la escasez de varios productos como electrodomésticos, artículos para bebés y ciertos medicamentos.

Varios países socios del Mercosur denunciaron también las medidas proteccionistas de la Argentina e incluso amenazan con llevarla a juicios internacionales por violar las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Kirchner y compañía, mientras tantos, se dan por no aludidos.

Crisis energética. Con una economía en desaceleración el gobierno de la “señora K” ha puesto su mira en las petroleras y, en especial, en la española Repsol-YPF, que es el mayor contribuyente fiscal del país.

Hasta hace poco las relaciones eran buenas, pero en los últimos meses se ha producido una ruptura que tiene preocupados a los inversionistas extranjeros en Argentina.

La compañía, de capitales españoles, denuncia el acoso del gobierno y algunos de sus directivos creen que en la Casa Rosada se planea una futura nacionalización como algunos de los amigos de la mandataria –Hugo Chávez y Evo Morales– hicieron en Venezuela y Bolivia.

Hasta ahora se han abierto más de 400 procesos administrativos contra la empresa y el gobierno de Fernández de Kirchner  insiste en acusar a Repsol-YPF de no invertir lo suficiente en la Argentina lo que ha provocado un déficit energético.

Si en 1999 la trasnacional producía en suelo argentino 450,000 barriles de crudo al día, hoy se ha reducido esta cifra a 250,000. Lo que es peor es que Repsol-YPF informó que trabajos de exploración con Petrobras y la noruega Statoil permitieron descubrir un enorme yacimiento de crudo a 195 kilómetros de Río de Janeiro (Brasil). “¿Por qué allá sí y acá no?”, se preguntó el canciller Timerman.

La compañía hispano-argentina no tardó en responder: Porque el gobierno populista de los Kirchner prometió a la población energía barata y cumplió, congelando las tarifas a niveles anteriores a la devaluación del 2002.

La decisión –irresponsable– de ofrecer la energía siete veces más barata que lo que se paga en Brasil desalentó la inversión, disminuyó la oferta y disparó la demanda.

Para  Repsol-YPF, la política oficial del régimen kirchnerista desalienta la inversión y, aunque no ha prometido crear un fondo de inversiones, afirma estar buscando socios para invertir en el yacimiento de Vaca Muerto y alejar la amenaza de la nacionalización.

La presidenta, mientras tanto, ansía la estatización pero no está lista para pagar el costo internacional de esa medida.

Números maquillados. Por último, pero no menos importante, está el maquillaje de las cifras oficiales que hace el gobierno desde que en el 2007 interviniera el Indec, un organismo tradicionalmente confiable.

Según el Indec kirchnerista, la inflación del 2011 se ubicó en el 9.5%, cuando estudios independientes la ubicaban entre el 23% y 25%.

La situación es tan grave que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha informado el cierre de su delegación en Argentina. El organismo financiero señaló que no puede avalar los números oficiales cuando de por medio hay bonos del Estado ligados a la inflación.

El gobierno se hace de la vista gorda pero los precios en los mercados no dejan de subir, causando malestar en la población.

A esta larga lista de problemas habría que aumentar el impacto que recibirá el país por la crisis económica internacional y que frenan sus exportaciones en mercados como el europeo o brasileño.

Quizá después de leer esto podría entenderse mejor porque la “señora K” intenta reavivar las llamas del conflicto en las islas Malvinas, la histórica ‘tapadera’ del poder de turno cuando algo empieza a oler mal, muy mal.

El dato

Merril Lynch, JP Morgan y Standard & Poor’s pronosticaron que el PBI argentino se expandirá en el 2012 entre 1.5% y 3%. Hace unos meses, preveían un crecimiento de entre 2.5% y 4.4%.

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