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Miércoles 26 de septiembre 2012

Álvaro Uribe: no se puede convertir a narcoterroristas en ángeles

Político y abogado. Fue presidente de la República de Colombia durante dos periodos consecutivos.
Álvaro Uribe: no se puede convertir a narcoterroristas en ángeles
Foto: diario La República

El ex presidente de Colombia visitó el Perú, por segunda vez este año, para dictar una conferencia sobre seguridad ciudadana con el auspicio del Gobierno Regional del Callao. Durante su paso por el país, el ex mandatario conversó con La República acerca de las conversaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); de las próximas elecciones en Venezuela y de su percepción de la gestión del presidente Ollanta Humala.

-Varios miembros de su gabinete enfrentan ahora complicados procesos judiciales. Algunos de ellos aseguran ser presos políticos. ¿Se siente usted un perseguido político?

Yo soy un combatiente y cuando uno es un combatiente, no se victimiza. Es por eso que tampoco hablo del asesinato de mi padre a manos de secuestradores de las FARC en un intento de secuestro. Él era un hombre de 50 años de un gran vigor. Mi hermano quedó gravemente herido y sobrevivió de milagro.

-¿Entró usted a la política para vengar la muerte de su padre? ¿Es por esto que se opone a un proceso de paz con las FARC?

Esos son dolores que se llevan hasta el día de la tumba; pero que la mitad del pueblo colombiano los ha sufrido. Amaba a mi padre y su muerte marcó mi vida, pero no así. En 1983 cuando mi padre fue asesinado, yo tenía 30 años y había comenzado a ascender en la vida pública. Había desempeñado ya varios cargos, entre ellos el de alcalde de la ciudad de Medellín. En mi gobierno combatimos a todos los violentos por igual. Como presidente dirigí el desmonte de los paramilitares y a la vez debilité sustancialmente la guerrilla.

-Entonces, ¿por qué no apoya las negociaciones que adelanta el gobierno Santos?

Porque la paz es efímera y la violencia recurrente cuando se confunde perdón con impunidad.  Además, van a negociar con el terrorismo temas de la agenda nacional como el desarrollo rural, la salud, educación. Eso es derogar las instituciones democráticas.

-Durante su gobierno, en el marco de la Ley de Justicia, Paz y Reparación, se desmovilizaron los paramilitares. De ahí se confesaron 26 mil hechos delictivos. Pero en casi 7 años de justicia transicional solo se han dictado 9 sentencias. ¿No es eso impunidad también?

Hay más de 2 mil presos, los 14 cabecillas de los paramilitares están extraditados y nunca se les dio derecho de elegibilidad política por delitos distintos al delito político. Si usted compara esa ley con el Marco para la Paz del gobierno Santos verá muchas diferencias.

-¿Cómo cuales?

Primera diferencia, la Ley de Justicia y Paz permite sentencias reducidas; no la impunidad vía cesación de acciones penales. Segunda diferencia, tampoco permite amnistía e indulto para delitos atroces. El Marco para la Paz del actual gobierno lo permite sin decirlo: deja sin investigación y sanción hechos delictuosos. Eso es defraudar a las víctimas y dar al criminal beneficios. Tercera diferencia, la ley de nuestro gobierno es muy estricta para no permitir la elección de miembros de las FARC que han cometido delitos de narcotráfico, secuestro, etc. para cargos populares; el Marco para la Paz sí lo permite.

-Eso no es novedoso en los procesos de paz colombianos. En 1990 producto de los diálogos del gobierno del presidente Virgilio Barco, la guerrilla del M-19 se desmovilizó. El actual alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, fue miembro de ese grupo...

Han pasado muchos años, el mundo ha cambiado mucho. A las FARC se les dio muchas oportunidades, siempre las desechó: seguía poniendo carros bomba y secuestrando. Por ejemplo: Colombia aplazó durante más de 7 años la entrada en vigencia del Tratado de Roma, para darles tiempo de que reflexionaran; nunca lo hicieron. Además, Colombia amplió su democracia permitiendo la elección popular de alcaldes y gobernadores. Eso era una exigencia de la guerrilla, pero estos terroristas de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional ELN en lugar de dejar las armas y participar en la política continuaron cometiendo actos atroces. Colombia tiene una democracia respetable y los que la atacan no son insurgentes con visos de legitimidad sino un terrorismo con narcotráfico.

-Pero el presidente Santos asegura que en Colombia lo que hay es un conflicto armado, no terrorismo.

En aras de la paz no se puede convertir a los narcoterroristas en ángeles. Un insurgente es aquel que se levanta contra un Estado cuando éste está conducido por una dictadura. En Colombia hay una democracia respetable y pluralista. La insurgencia vive de donaciones, las FARC viven del secuestro, extorsión y narcotráfico. Si llaman terrorista a Al-Qaeda, cómo no vamos a llamar terroristas a las FARC. ¿Cuál es la diferencia entre los ataques contra las Torres Gemelas y la bomba que pusieron las FARC en el hotel El Nogal? Imagínese usted que Estados Unidos le diera legitimidad política a Al-Qaeda.

-Precisamente se han descubierto nexos de las FARC con grupos terroristas como Al-Qaeda y ETA. ¿Colaboran las FARC con los remanentes de Sendero Luminoso?

No le podría dar mayores detalles. Lo que sí le puedo contar es que mantengo gratitud con el Perú, por la gran cooperación de los presidentes Toledo y García que impidieron que terroristas  colombianos se refugiaran aquí.

-¿Qué podría aprender o replicar el Perú de la lucha colombiana contra el narcoterrorismo?

No me atrevo a hacer paralelos con el Perú por respeto a este país. Lo que me extraña es el gobierno de Santos pues él fue ministro durante tres de los ocho años y participó de todo lo que nuestro gobierno decidió. Incluido declarar a las FARC terroristas, que son el primer cartel de narcotráfico del mundo. Eso es un secreto a voces. Además fue elegido porque el pueblo colombiano pensó que continuaría con mis políticas.  Pero las ha descontinuado y ha retrocedido en seguridad. Ha negociado con los cabecillas en vez de lograr la desmovilización de los jóvenes que componen las filas de las FARC.

-¿Por qué es mejor desmovilizar la base guerrillera que negociar con los cabecillas?

Si algo debilitó al terrorismo guerrillero fue la desmovilización de alrededor de 18 mil integrantes de sus organizaciones y la acelerada declinación de reclutamientos. Negociar con los cabecillas paraliza ambas cosas.

-Pero la desmovilización no es algo fácil de hacer. Muchos desmovilizados han vuelto a delinquir.

El mayor problema de la reinserción es la solución laboral, lo reconozco. Pero hay opciones. Una sería vincularlos como guardabosques desarmados, remunerados y supervisados por Naciones Unidas, y que estudien al mismo tiempo.

-Planteando la hipótesis de que las negociaciones de paz llegaran a feliz término ¿qué hará usted?

No podría apoyar esa paz si se concreta en los términos que están pactados: sin dejar de cometer actos terroristas, con impunidad, cargos públicos para narcotraficantes y responsables de crímenes atroces, si no se resuelve el problema de la reinserción de los jóvenes que aún componen las filas de la guerrilla y negociando con ellos la agenda nacional sustituyendo los órganos democráticos.

-Pero como reaccionaría usted. ¿Buscaría usted nuevamente la presidencia?

No buscaría la presidencia nuevamente. Los colombianos ya me dieron la oportunidad de ser presidente durante dos términos. Cuando terminó mi gobierno los colombianos confiaron que Santos continuaría con nuestras políticas, fue su promesa. Pero son esas mismas políticas las que ha abandonado. Por eso tengo que hacer política mientras Dios me dé energía, sin condicionar a que yo sea candidato. Estoy activo en la política pero no en busca de una candidatura a la presidencia.

-Permitame insistir en los comentarios respecto al Perú. ¿Cómo percibe usted la labor del presidente Humala?

No me gusta hacer comentarios pero le voy a hacer dos. Primero, respecto a la lucha contra los remanentes de Sendero, admiro lo que ha repetido el presidente Humala (lo leí hace poco en la prensa internacional): que en Perú no negocian con el terrorismo. Eso me parece un magnífico ejemplo a la comunidad internacional. Segundo, en lo económico y social: aquí han logrado un buen equilibrio entre la promoción de inversión y los recursos para la política social. Han aumentado razonablemente las regalías del sector minero para disponer de más recursos para lo social sin afectar la inversión en actividades económicas.

“DICTADURA CHAVISTA ES RESPONSABLE DE MUCHA SANGRE EN COLOMBIA”

-¿Considera que la eventual elección de Henrique Capriles como presidente de Venezuela sería positiva para la lucha contra las FARC?

Yo no conozco a Capriles, lo que sí conozco es la complicidad de Chávez con el terrorismo.

La dictadura chavista es culpable de muchos hechos de sangre por proteger el terrorismo. Como colombiano, mi lucha contra eso se dará sin importar que en venezuela haya o no haya elecciones; o los resultados de las mismas.

-Pero, ¿qué opina de Capriles como candidato?

Déjeme simplemente referirme a lo que ya dije de la complicidad de Chávez con el terrorismo. Por eso es que siento mucho lo que hizo el presidente Santos: descuidó la seguridad y en vez de reducir las líneas de las FARC han crecido de 6.800 al final de mi gobierno a 8 o 9 mil. En vez de continuar con nuestras políticas, ayudado por Chávez, prefirió empezar a negociar con los cabecillas del terrorismo y devolverles legitimidad política a criminales.

-¿Influyen las negociaciones en las próximas elecciones en Venezuela?

Faltando un mes se anunció el proceso y lo lanzan dos días antes de las elecciones. Con eso le ayudan a Chávez a hacerse propaganda. A decir que no es el cómplice de las FARC, sino el promotor de la paz en Colombia, cuando existen todas las pruebas de la complicidad de Chávez con terroristas de las Farc y ELN.

-¿Identifica intereses chavistas en las condiciones que están pactados los diálogos en la negociación?

Las FARC quieren instaurar un esquema Castro-chavista. Eso lo temo mucho pues es un esquema que está arruinando a Venezuela y ha mantenido a Cuba en la pobreza (Con información del diario La República).

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