
La aberrante sentencia de la Sala Constitucional dictada el 09 de enero consagró muchas barbaridades y las impuso momentáneamente (como esa de que el ausente es quien califica su propia falta o la del permiso indefinido), pero lo cierto es que –a pesar de que Luisa Estela se ponga brava y descalifique las críticas y a quienes opinan o preguntan– la decisión del TSJ no cambia los hechos: el Presidente está enfermo y tiene ya más de 50 días fuera del país, sin que hayamos podido verlo o escucharlo en un brevísimo saludo aunque sea.
Esta simple y a su vez dura realidad, hace totalmente pertinente que se proponga la constitución de la Junta Médica que prevé el artículo 233 de la Constitución, la cual se pensó precisamente para un caso como éste, en que el Presidente se encuentra en un estado de salud delicado y ha sido sometido a una cuarta intervención quirúrgica para enfrentar una grave enfermedad, tras la cual tiene varias semanas ausente. Si en esta situación no aplica la Junta Médica, es difícil imaginarse entonces para cuáles supuestos la concibió el Constituyente.
A esta realidad, que de suyo es elocuente, se suma la enorme irresponsabilidad y cinismo con que el Gobierno maneja el tema. No hay partes médicos, sino comunicados políticos. No hay voceros profesionales de la medicina, sino el Vicepresidente y algunos ministros. No hay información confiable y seria, sino mensajes contradictorios, irregulares e imprecisos. En fin, el Gobierno ha sumido al pueblo venezolano en la más profunda de las incertidumbres respecto a la salud del Presidente, la cual afecta a todo el país porque se trata del Jefe del Estado, pero que afectivamente a quienes más golpea es a la propia base chavista, la cual ya duda sobre la información que ofrecen sus propios líderes.
Por todas estas razones es que participamos con mucha convicción en la actividad que se realizó en las puertas de la Federación Médica de Venezuela el 25 de enero, donde el Alcalde Ledezma le solicitó a nuestros galenos que sean ellos mismos quienes suministren al TSJ una lista de prestigiosos compatriotas profesionales de la medicina que puedan constituir la Junta, examinen al Presidente y ofrezcan al país un diagnóstico y un pronóstico serios y confiables. Esta acción fue bien recibida por el gremio ese mismo día en cabeza de su Presidente Dr. Douglas León Natera; y luego fue también bien ponderada por el reconocido profesional de la medicina Dr. Rafael Orihuela, exministro de Sanidad, en foro organizado por este servidor en nombre de ABP.
Sobre la base de ese informe, la AN podría entonces dar un debate y tomar una decisión respecto a si estamos o no ante una falta absoluta del Presidente, porque temporal ya lo es, aunque el oficialismo se niegue a calificarla de esa manera. Es más, la constitución y trabajo de la Junta no perdería pertinencia si el Presidente vuelve al país, porque de lo que se trata es determinar su verdadero estado de salud y de si puede seguir ejerciendo o no las funciones presidenciales.
Por último, de más está decir que tal solicitud no denigra al Presidente ni es una falta de respeto a su familia como se ha querido presentar. De hecho, expresamos nuestra más sincera consideración por la lucha que libre cualquier persona por salvar su vida. Pero tratándose de la salud de un Presidente, también debemos considerar la Constitución y a la ciudadanía que de manera genuina exige que ésta se cumpla.
Decía el diputado Carreño que ese Informe jamás pasaría por la AN porque ellos jamás convalidarían semejante "traición". Frente a eso, no podemos dejar de preguntarnos ¿por qué determinar el verdadero estado de salud del Presidente es una traición? En realidad, la verdadera traición que hay en todo esto es seguir ocultándole al pueblo la verdad y manipular sus sentimientos.
PD: el aprendiz de humorista de medio pelo Clodovaldo Hernández trató de descalificar en una de sus columnas mi opinión sobre la nefasta sentencia del TSJ del 09-01-13, acusándome de golpista y de mantener una doble moral jurídica. Pensaba en consecuencia dedicarle este artículo pero, aparte de que no es quién para tanta atención, los lectores de El Universal digital se encargaron de ponerlo en su sitio, básicamente preguntándole ¿con qué moral alguien como él, que apoya a personajes como Chávez, Maduro y Cabello, puede acusar a otra persona de golpista? Y desde aquí le agregamos que también acepta la injerencia cubana y celebra el aniversario del 4F. ¡Tener esos líderes e íconos y dárselas de demócrata a la vez sí que es doble moral, "Don Clodo"!
Diputado al Consejo Legislativo de Miranda y Sub Sec. Gral. de ABP