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Martes 30 de abril 2013

Ana Pastor vs. Rafael Correa: ¿Quién ganó y quién perdió?

Analisis de la entrevista de Ana Pastor a Rafael Correa
Foto: Difusión

Este domingo 28 de abril, luego de la entrevista en CNN de la periodista española Ana Pastor con el presidente ecuatoriano Rafael Correa, Twitter mostró, de nuevo, ser un espacio para la polémica, el debate (a veces fuera de tono y agresivo), la libertad de expresarse (no digo la libertad de expresión, ojo) y los comentarios a favor y en contra de la estructura y el formato que usó Pastor para la conversación con el mandatario.

Un día después de la difusión del programa en CNN, La Factoría del Periodismo intenta hacer un análisismás sereno y técnico del diálogo de Ana Pastor con Rafael Correa.

Estas son nuestras conclusiones:

1. La entrevista duró una hora. Sesenta minutos son espacio suficiente para desarrollar la agenda periodística con profundidad, con calidad, con puntualizaciones, con repreguntas, con contextos que le permitan al televidente entender mejor qué se pregunta.

2. Sin embargo, eso no ocurrió. Hubo preguntas sueltas, sin contexto. Y casi no hubo repreguntas, que debieron aparecer en los momentos adecuados.

3. Momentos adecuados como cuando Ana Pastor tocó el caso de las denuncias por corrupción de personajes de la Corona Española. Pastor se conformó con dos respuestas cortas del Presidente y ella no explicó a la audiencia de qué estaba hablando. No ahondó en lo que significa que miembros de una institución monárquica, que quedan pocas en el mundo, estén acusados por casos de corrupción. El pueblo de España paga para mantener a la familia real. Y esta familia española tiene deudas grandes con su pueblo, en especial en la rendición de cuentas, mucho más en un país cuya sociedad está indignada por la crisis económica y el desempleo.

4. Al final de la entrevista quedó en evidencia que la periodista no elaboró profesionalmente el cuestionario ni tampoco fue minuciosa en las investigaciones previas que se deben hacer antes de una entrevista, mucho más si tenía el objetivo de entrevistar a uno de los presidentes más sagaces y preparados de América Latina.

5. Ana Pastor no fue profunda o no se preparó, pese a que en los días previos hubo una suerte de desafío de ella a Correa para volver a entrevistarlo luego de aquella conversación en Televisión Española. Su responsabilidad frente al Presidente, frente a ella misma y, sobre todo, frente al público, era inmensa. Ana nos quedó debiendo.

6. ¿Por qué deducimos que no se preparó? Por las preguntas sueltas, los temas que dejó a medias, la falta de repreguntas, el uso excesivo de las frases “se comenta”, se escucha”, ”se dice”. ¿No tenía certeza de lo que preguntaba? ¿Le faltaron contraargumentos?

7. Otro síntoma: la notoria intranquilidad de la periodista. El constante movimiento de sus manos, la risa nerviosa, la mirada que no siempre era directa hacia el personaje, su preocupación por mostrar gestos solventes (¿) cuando las cámaras la enfocaban.

8. Más evidencias: no se ahondaron dos temas cruciales: uno, la situación de la economía mundial y regional, en los cuales el presidente Correa mostró amplios conocimientos pero la periodista no; y, dos, el plan de ayuda del gobierno ecuatoriano a los migrantes en España por los desahucios bancarios. ¿Por qué Pastor no siguió este tema tan importante para la audiencia?

9. El éxito de una entrevista de una hora (insistimos, bastante tiempo para abordar lo esencial y lo clave) es abordar los temas por bloques y sacrificar parte de la agenda, si es necesario, para profundizar y hacer repreguntas.

10. En el desarrollo de esos bloques hay que preguntar y repreguntar con argumentos que deben investigarse antes de la entrevista. Cuando no se tiene esa investigación completa sucede lo que le pasó a Pastor. Ella puede refutarnos diciendo que sí se preparó. Si fue así, los nervios la traicionaron. ¿Por qué?

11. Frente a un sagaz y atento entrevistado como el presidente Rafael Correa, cuando ocurre lo que hemos reseñado, quien perdió fue Ana Pastor y, en consecuencia, el público. Ganó Rafael Correa, quien fue el que manejó el espacio para decir lo que quería decir, como corresponde a un entrevistado inteligente que sabe manejar los tiempos y el efecto de sus argumentos.

12. Un error que muchos periodistas cometemos en algún momento: ¿Pastor privilegió, inconscientemente, el show que representaba su “reto” al Presidente y se dejó llevar por la incierta huella que dejó su primera entrevista con Correa? En ese momento, ella trabajaba para Televisión Española y lo que más recuerda el público no es nada de fondo, sino cuando ella, quizás por mostrarse dura e implacable, no permitió que Correa le dijera “Anita” (al estilo ecuatoriano) sino que le “aclaró” que se llamaba Ana y no Anita (¿qué relevancia tenía ”precisar” eso?

13. En la entrevista transmitida por CNN este domingo, parecería que Pastor quiso también tener ese roce y mostrarse implacable (“ya le he dicho, Presidente, que yo soy quien hace las preguntas”) y por centrarse demasiado en ello -que en verdad son cuestiones de forma-, descuidó el fondo y no hizo bien su trabajo.

Fuente: Blog La Factoría del Periodismo 
http://lafactoriadelperiodismo.wordpress.com/2013/04/29/ana-pastor-vs-rafael-correa-quien-gano-y-quien-perdio/

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