Estados Unidos.- En el estado de Arizona ejecutaron a un hombre condenado a muerte por un asesinato que cometió en el año 1989 después de que la Corte Suprema aprobara la utilización de un fármaco importado.
Las autoridades habían suspendido temporalmente la ejecución por dudar sobre la efectividad de una de las drogas utilizadas en el proceso.
Consideraban que el condenado sufriría si el compuesto tiopental sódico, importado del Reino Unido, resultara estar contaminado.
El tiopental sódico es un anestésico que se le aplica a los prisioneros antes de que otras dos drogas los paralicen y paren el corazón.
En Estados Unidos se produjo un atraso en las ejecuciones por la escasez del fármaco.