Banner Tuvivienda
Sábado 17 de abril 2021   |   Contáctenos
REDES SOCIALES
Sábado 25 de febrero 2012

CIDH: Los nuevos fariseos y escribas

Por Sofía Flores.
CIDH: Los nuevos fariseos y escribas
Foto: Medios

Es un derecho de todo ser humano ser tratado con justicia y dignidad, por ello se espero que la tan anhelada CIDH fuera el organismo protector contra las injusticias a donde cualquier ciudadano pudiera recurrir con esperanza.

No obstante es una realidad que poco a poco la confiabilidad de estas cortes han decaído constantemente como producto de la intromisión del poder oculto de intereses ya sea ideológicos o  económicos.

Bien sabemos que ley no es sinónimo de justicia, sin embargo es un hecho palpable las deficiencias morales de estas cortes quienes guiadas fielmente a sus enunciados,  han eliminado de su esencia el criterio de justicia y dignidad

Un ejemplo para todos los países aun integrantes de la CIDH,  es el tenaz acoso que está sufriendo el Perú  por parte de esta corte en la representación de la denuncia a los comandos chavín de Huantar,  mostrando  así una clara deficiencia en su procedimiento para conseguir la tan anhelada justicia que todo ser humano reclama.

Esta historia comenzó con la denuncia verbal de un ex rehén Sr.Ogura secuestrado en la residencia del embajador japonés en Perú, quien alego haber presenciado ejecuciones de algunos terroristas rendidos  que tomaron la residencia, siguieron otras denuncias también verbales, exámenes a los cadáveres de los terroristas, en quienes se advirtieron señales de haber sido baleados, con estos precedentes se armó toda una historia muy conveniente a intereses políticos,  mezclándose con la verdad.

Es un hecho la falsedad del testimonio del ex rehén por cuanto está probado que era imposible  haber presenciado estas ejecuciones, dada la ubicación que los terroristas le dieron  dentro de la residencia, además en un operativo militar  sería necio calcular o contar la cantidad de balas que hubieron,  lo real es que en toda intervención de este tipo  cualquiera podía morir.

Podemos seguir las pautas bien elaboradas por la CIDH, como fariseos y escribas defendidas por políticos, periodistas o  personajes  con intereses particulares, quienes prefieren entrar en el laberinto de la duda para así continuar con el enfrentamiento, en lugar de sellar todo este problema con una sola verdad  aquella que estas personas  prefieren denigrar con el pretexto de un moralismo hipócrita cual mismo fariseos en la época actual.

Estos fariseos entran en el terreno de la especulación de si hubo o no atentado contra los derechos humanos de los terroristas en esta intervención militar, obviando astutamente que los terroristas habían cometido el peor atentado contra los derechos humanos  manteniendo la vida de los rehenes en riesgo por más de 3 meses ocasionando posteriormente la muerte de 2 comandos en acción.

El caso chavín de Huantar fue un operativo militar de rescate exitoso con pocas bajas  de 71 rehenes solo uno murió, los comandos héroes aun no encuentran descanso ante tanta injusticia del manoseo indigno del procedimiento de esta CIDH.

Al ser un operativo militar es lógico asumir que cualquier deficiencia o falla en la operación es materia pertinente del fuero militar, tal como se hizo dando como resultado la exoneración de los comandos, este dictamen debe ser respetado, es así como un país respalda a sus  fuerzas armadas, la misma que también debió ser respetada por la CIDH.

Por lo demás si el Perú no informo a tiempo, si el documento se demoro o no tenía la firma, etc., son pretextos  cual mismos escribas,  para no obrar con justicia.

Nuestro gobierno tiene una importante misión ante esta CIDH para sentar un precedente que ponga freno a las injusticias de los miembros de la CIDH, si bien  podemos rescatar la sobrevivencia de este organismo, solo será posible si priorizamos la justicia y el derecho al respeto de nuestra dignidad nacional.

Participa:
Valorar
Cargando...
COMENTARIOS
0 comentarios
2018 Grupo Generaccion . Todos los derechos reservados    |  
Desarrollo Web: Luis A. Canaza Alfaro    |    
Editor de fotografía: Cesar Augusto Revilla Chihuan