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REDES SOCIALES
Martes 20 de marzo 2012

De la corrupción multimediática a la sociedad etocrática

Por: Eudoro Terrones Negrete.
De la corrupción multimediática a la sociedad etocrática
Foto: Referencial

Para el Diccionario de la Real Academia, una de las acepciones de la palabra corrupción es la siguiente: "En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores".

Según palabras del profesor Carlos Soria, es “pura y simplemente corrupción”: poner trampas para que el entrevistado caiga en ellas, utilizar documentos robados, ocultar la propia identidad de informador, inventarse historias, plagiar el trabajo de otros, actuar con malevolencia, mala fe y falta de respeto hacia las personas  y hacer de los intereses creados el norte de la información.

También forma parte de la corrupción la falta de independencia del medio en su línea editorial con respecto a los interese del gobierno de turno;  no hay fronteras entre opinión, información y publicidad, prevaleciendo las consignas sobre lo que hay que escribir o no; hay publicidad que se disfraza de información sin que se le diga al lector que está leyendo un publirreportaje.  la difusión de audios e imágenes obtenidos por medios antiéticos e ilícitos, que comprometen la imagen de las personas y atentan contra el derecho a la vida privada amparada por la Constitución política y las leyes de los Estados; denigrar al competidor del medio por razones económicas o políticas; usar testimonios con fines inconfesables e innobles; difundir testimonios ficticios como si fueran reales; usar, difundir o publicar fotografías e imágenes de niños con connotaciones sexuales; fotografiar a una persona en contra de su voluntad y para fines lucrativos; manipular maliciosamente una noticia o imágenes a través de medios electrónicos (photoshop); “vender” las columnas informativas e inflar o desinflar una noticia por dinero o atenciones.

Para quienes conciben a la información como una mercancía codiciada, con fines a satisfacer sus pruritos de poder económico y político, les resulta fácil obtener el mayor rating de sintonía con programaciones de corte sensacionalista, deshumanizante, sin valores éticos, con difusión de audios e imágenes obtenidos de manera antiética e ilícita (interceptación telefónica, uso de micrófonos, grabadoras y cámaras escondidas, interferencia de las frecuencias radioeléctricas, soborno, violación de la correspondencia, ingreso a recintos privados por medios electrónicos sin la autorización debida, etc.) y que atentan contra el honor, la dignidad y la imagen de las personas, autoridades, empresas e instituciones.

En algunos casos, en el colmo de la irresponsabilidad y la deshonestidad, los presuntos autores tratan de justificar sus actos reprochables alegando que es una cortina de humo o una campaña psicosocial desplegada por el gobierno para encubrir presumibles problemas de corrupción.

Hay sistemas de autocontrol que incluyen la línea editorial del medio, el Libro de Estilo, el Ombudsman, los códigos éticos de los periodistas, de los gremios de la prensa y de los medios de comunicación, el Tribunal de ética y los Consejos de ética, etc., pero ninguno de ellos son tomados en cuenta por los infractores. A sabiendas que para prevenir delitos jurídicos y faltas éticas  se requiere de una formación ética, de conciencia ética y de la práctica del autocontrol ético.

No nos parece bien que por culpa de unas cuantas personas, el descrédito tenga que recaer en la mayoría de los buenos periodistas, y el periodismo sea visto como una profesión devaluada en su imagen y nada edificante.

¿Son los medios de comunicación españoles corruptos? La respuesta de los españoles es sí, según el último informe de Transparency International, publicado el 7 de diciembre de 2006. Los partidos políticos (3,9 sobre un índice de 5 como mayor corrupción), las empresas (3,7) y los medios de comunicación (3,4) son las instituciones tachadas de más corruptas por los españoles.

En el caso peruano, en los diez años de gobierno de Alberto Fujimori Fujimori los grandes medios de comunicación televisiva recibieron dinero o fueron comprados en su línea editorial para favorecer a los intereses de perpetuación en el poder de Cambio 90. Y desde aquel año hasta la fecha el Megajuicio a Fujimori aún no concluye en el Poder Judicial.

La Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) en su Informe distingue una tercera etapa de la prensa que corresponde al período 1993-2000, en la que un sector de la prensa en el Perú sucumbió a diversas formas de presión y sacrificó su independencia para servir a los intereses de un régimen corrupto que se preocupó de acallar cualquier denuncia sobre violaciones de los derechos humanos.

El periodista del Instituto de Defensa Legal (IDL) Gustavo Gorriti, en el seminario de la Oficina de control de la Magistratura (25 de octubre de 2008) señaló que "El periodismo está rodeado de corrupción por los propios temas que investiga" y el director del diario El Comercio, Francisco Miró Quesada Rada, fue enfático en afirmar que la vida privada de los funcionarios públicos debe ser respetada por aquellos comunicadores que manejan la información y precisó que "Por eso hay que ir a fondo contra el 'chuponeo' en el Perú. Es un delito grave".

HACIA UNA SOCIEDAD ETOCRÁTICA

Medios de comunicación éticos es lo que necesita el Perú, medios que practiquen en la difusión de comentarios, informaciones, declaraciones o mensajes la veracidad, objetividad, responsabilidad, transparencia, respeto a la vida privada de las personas y a los derechos humanos, la Constitución y las leyes de la República.

Una sociedad etocrática requiere de medios informativos y de comunicación que sean veraces, transparentes, autónomos e independientes de los poderes económicos y políticos y de los grupos de presión, en el que prime no el interés económico o lucrativo sino el interés social, el deseo no de servirse del público-objetivo sino de servir a la sociedad.

Hoy la sociedad exige una información lo más completa posible acerca de los acontecimientos diarios, entregada en lenguaje apropiado y ajustada a los principios y valores éticos como firmes pilares en los que se sostiene la sociedad etocrática.

Una sociedad sustentada en principios y valores éticos es una auténtica sociedad humana. La conducta del ser humano se halla condicionada por los intereses y las necesidades de permanente superación y perfección, sin fraudes ni trampas, sin conflicto de intereses, sin intereses creados, sin multimedios monopólicos ni oligopólicos, sin manipulación ni alineación informativas, sin periodismo de chequera ni periodismo sensacionalista.
Los multimedios deben ser referentes informativos de pluralidad, imparcialidad, responsabilidad, honestidad intelectual, rigor  y fiel respeto a la libertad de expresión y no instrumentos panfletarios al servicio de sus propietarios.

Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) deja muy claro el significado de la palabra manipular: "Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares".

CONCLUSIÓN

Es tan corrupto el político que hace de la política un medio para beneficiarse económicamente y delinquir con toda impunidad protegidos por el manto de la inmunidad parlamentaria como el periodista o comunicador social que difunde irresponsablemente informaciones o imágenes obtenidos a sabiendas de manera ilícita y antiética para luego tratar de escudarse o defenderse mediante la invocación del derecho al secreto profesional, olvidando adrede que es permitido revelar la fuente cuando se trata de contribuir con la justicia en aras el interés colectivo o del país (en la lucha contra la corrupción e inmoralidad).

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