
Un masaje de la cabeza a los pies realizado con piedras puede convertirse en un auténtico placer para los sentidos. Su objetivo es relajar la tensión muscular y activar unos puntos determinados.
La utilización de piedras (de basalto, volcánicas, de río, etc.) calientes es una de las mayors novedades en masajes y terapias antiestrés. Ya se usaban como remedio casero en civilizaciones pasadas y ahora son uno de los tratamientos más demandados.
Las piedras se usan pulidas y suaves, de diferentes tamaños y a distintas temperaturas, aprovechando así los beneficiosos efectos del calor y del frío en el organismo (su aplicación alterna estimula la circulación). Se colocan en puntos específicos del cuerpo para que ayuden a incrementar la presión y a abrir los canales de energía.
El masaje combina la presión de las manos con los movimientos realizados con las piedras (en forma de ocho). Durante el tratamiento, se trabaja todo el cuerpo (incluidos el rostro y el cuello) y se emplean aceites esenciales. En la terapia geotermal, se combina el masaje con piedras con la aromaterapia y la cromoterapia, y se utilizan conocimientos milenarios de geoterapia, termoterapia y mesoterapia, consiguiendo, gracias a la sinergia obtenida, reacciones fisiológicas y orgánicas de más alto beneficio para el ser humano.
Las piedras provocan alternadamente respuestas sedativas y reenergizantes del cuerpo.
PARA PERDER PESO
Las energías del tratamiento son de naturaleza profunda, penetrante; actúan sobre músculos, tendones, ligamentos y órganos. El incremento en la circulación y las funciones metabólicas es sensible, lo cual es de una gran ayuda cuando se quiere perder peso.
LA ARMONIZACION
El contacto con las piedras ayuda a la persona a reconectarse con sus raíces y con la energía de la tierra, lo que trae el equilibrio a su vida. Se armoniza el cuerpo, la mente y el espíritu. La terapia de las piedras calientes sobrepasa la experiencia física, se entra en dimensiones más profundas de relajamiento y bienestar y se crea una energía positive para cada día.
RECUPERA LA ENERGÍA
Desde la infancia, el contacto con las piedras nos trae placer y bienestar, porque las piedras tienen un contenido energético muy fuerte, ya que son las primeras sustancias sólidas de la tierra.
Durante millones de años, en su formación recibieron luz y energía, la verdadera sabiduría de la naturaleza.
A través del calentamiento liberan energía acumulada en su interior, con lo que devuelven al ser humano la fuerza vital.
La aplicación de las piedras calientes limpia las vías energéticas propiciando la penetración de esa energía.
MEJORA LAS FUNCIONES ORGANICAS
La aplicación de las piedras permite que se realicen masajes profundos sin los dolores de los masajes profundos convencionales. El calor posibilita unos beneficios inalcanzables por la termoterapia convencional.
El poder de las piedras sobre los receptores de los sentidos hace que se cree un mensaje intercelular conectando el cuerpo y la mente, la cual, reenergizada, pasa a tener la mayor influencia en el comando de la salud general del organismo.
EQUILIBRA EL SISTEMA NERVIOSO
La energía que da el masaje con piedras calientes y la termoterapia no se limita al deslizamiento sobre los músculos.
Las maniobras ejecutadas con las piedras calientes permiten que las terminaciones nerviosas superficiales comuniquen a nuestro sistema nervioso una energía positiva que equilibra perfectamente la unión entre cuerpo y mente.
LA TEMPERATURA
Las piedras frías, que suelen ser de mármol paquistaní, calman los ojos, mejoran el aspecto de la piel, la revitalizan y le dan firmeza, y consiguen una relajación total.
Tanto las piedras calientes como las frías combaten el dolor, relajan y ayudan a recuperar el sueño, además de revitalizar, iluminar y oxigenar la piel.
EL TRATAMIENTO
Antes del masaje, se aplica sobre el cuerpo una crema a base de granos de girasol tostado y aceites esenciales de tomillo, clavo y limón, para eliminar las células muertas de la piel y dejarla en óptimas condiciones para que reciba la energía de las piedras. Luego se remineraliza la piel con un concentrado de polvos de fonolita y abedul, rico en oligoelementos, que estimulan el metabolismo celular.
EL MASAJE
Para empezar el masaje, el terapeuta coloca piedras sobre los puntos energéticos del organismo del paciente: a lo largo de la columna vertebral, el abdomen, la frente, las manos y los dedos de los pies, sin olvidar una piedra pequeña sobre el tercer ojo, situado en el centro de la frente.
Luego aplica un aceite esencial y masajea.
Nota: publicada en laeco.net