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Lunes 02 de abril 2012

Kirmen Uribe: "Yo, sin escribir no soy"

Por Gianmarco Farfán Cerdán.
Kirmen Uribe: 'Yo, sin escribir no soy'
Foto: Blog Confieso que he leído

Kirmen Uribe (Ondarroa, Vizcaya, 1970) es un poeta y narrador español del País Vasco. Publicó en 2001 el poemario en euskera Bitartean heldu eskutik (Mientras tanto dame la mano), que fue galardonado con el Premio Nacional de la Crítica en 2003 y luego traducido al castellano, inglés y francés. Su versión inglesa fue premiada por el PEN American Center como finalista a mejor libro de poesía traducido al inglés el año 2007 en EE. UU. El año 2003 publicó el poemario Zaharregia, txikiega agian-Una manera de mirar-Too Old, Too Small, Maybe en euskera, inglés y castellano, con estupendas ilustraciones de Mikel Valverde. También ha publicado Bar Puerto (2001, CD-libro), Garmendia Errege (2004) -por el cual obtuvo el Premio Liburu Gaztea 2006-, Guti (2005), Portukoplak (2007), entre otros. Por su novela Bilbao-New York-Bilbao (2008), Uribe ha recibido en 2009 el Premio Nacional de Literatura en su modalidad Narrativa, el Premio Nacional de la Crítica 2008, el Premio de la Fundación Ramón Rubial a la obra artística del año 2008, y el Premio del Gremio de Libreros de Euskadi. The Harvard Book Review ha dicho sobre la obra del autor vasco: ”La literatura de Uribe hunde sus raíces en el País Vasco, pero es totalmente universal”.

Licenciado en Filología Vasca en Vitoria (País Vasco), Uribe ha cursado estudios de postgrado de Literatura Comparada en Trento (Italia). Asimismo, ha participado en encuentros internacionales de literatura en Asia, América y Europa; y la prestigiosa revista The New Yorker publicó en 2003 su poema Maiatza (Mayo). Además, ha traducido a Raymond Carver, Sylvia Plath, Anne Sexton, Mahmud Darwish y Wislawa Szymborska. Uribe vino al Perú invitado por el Centro Cultural de España para dar un taller literario a quince aplicados alumnos escritores durante una semana y ofrecer la emotiva conferencia Como las grabaciones de aquel naturalista.

Siendo hijo de pescadores, ¿cómo así empieza tu interés hacia la literatura?
Los puertos son sitios llenos de historias, muy enigmáticos, misteriosos. Uno, cuando tiene delante el mar le surgen muchas ganas de saber, viajar. Esa inquietud por vivir la vida. La gente marina no es muy apegada a la vida ordenada -un poco convencional-, sino que el marino quiere buscar. Tiene un criterio de estar y viajar. Los puertos siempre han sido lugares de historias y ese es mi caso. Es por eso que antes de ser escritor yo era oyente de historias. Me gustaba mucho escuchar historias y ahí nació esta vena.

¿Crees que si no hubieras estado cerca a un puerto hubieras sido escritor?
Tal vez no. En un puerto se da cita mucha gente. Hay gente de fuera que viene. Es muy importante eso. En un puerto hay gente de diferentes países, se escuchan muchas lenguas diferentes. Personalmente, me ha enriquecido eso. En mi pueblo siempre ha habido latinoamericanos, gente de Andalucía, de Galicia, ahora de Senegal. Eso enriquece mucho a una persona.


Bilbao

Los peces y los árboles se parecen.

Se parecen en los anillos. Si hiciéramos un corte horizontal a un árbol veríamos sus anillos en el tronco. Un anillo por cada año transcurrido, es así como se sabe la edad del árbol. Los peces también tienen anillos pero en las escamas. Y al igual que sucede con los árboles, gracias a ellos sabemos cuántos años tiene el animal.

Los peces nunca dejan de crecer. Nosotros no, nosotros menguamos a partir de la madurez. Nuestro crecimiento se detiene, y los huesos comienzan a juntarse. El cuerpo se encoge. Los peces, sin embargo, crecen hasta que se mueren. Más rápido cuando son jóvenes y, a partir de cierta edad, más lentamente, pero sin dejar nunca de crecer. Y por eso tienen anillos en las escamas.

De la novela Bilbao-New York-Bilbao (2009) de Kirmen Uribe.

Tu novela Bilbao-New York-Bilbao comienza con una comparación, un paralelo entre los peces y los árboles.
Sí.

Ahí también sigue el hijo y nieto de pescadores.
Je, je. Sí, la verdad es que hay muchas cosas que se parecen en la vida. Y esa frase puede resultar chocante, puede resultar como “los peces y los árboles se parecen”, pero en qué, ¿no?

Es muy curiosa.
Es para crear una pregunta al lector. Dos cosas que realmente no tienen mucho parecido en realidad, pero sí. Toda la novela está llena de relaciones entre cosas aparentemente muy lejanas entre sí, pero que luego se juntan. La novela tiene ese espíritu de querer entender al otro, entender lo ajeno, lo desconocido, y ponerlo en comunicación. Esa frase, primero, habla de la esencia marina del libro, pero también de esa voluntad de querer comprender, de querer conocer.

¿Cómo así pudiste tomar distancia del narrador-personaje autoficcionalizando la propia historia de tu familia? Es un poco difícil a veces tratar de no ser muy sentimental cuando uno habla sobre su familia en una novela.
Sí, pero era necesario. La autoficción era necesaria. No escribir un libro autobiográfico, no caer en las emociones fáciles, en las visiones cerradas, en los odios, en los miedos que tiene cada uno. El tono del narrador es muy tranquilo. La autoficción era necesaria porque, al final, cuando uno hace autobiografía el lector realmente tiene la sensación de estar leyendo un libro de Kirmen Uribe, pero cuando se lee esta novela no. Kirmen es un personaje más dentro de la novela. Es como democratizar la imagen del autor. Ponerlo a la misma altura del lector.

Aparte de las referencias marinas también hay referencias pictóricas. Hay muchos pintores.
Sí.

¿Hay una fuerte analogía entre la pintura y la escritura?
Sí, mucha. Además, siempre he sido muy amante de la pintura. Al final, escribir es pintar con palabras, más o menos. Y soy muy aficionado a la pintura. Aparece el cuadro de (Aurelio) Arteta tal cual, no quería entrar a describir ese cuadro, dar mi propia visión, sino que el lector tuviera su propia visión del cuadro reproduciéndolo en el libro.

¿Y Arteta tiene relación con su familia?
Claro. Arteta era conocido de mi abuelo, y en él se da esa tensión que tienen todos los creadores entre vida y arte. Cuando le proponen hacer el cuadro sobre Guernica (que pintaría Pablo Picasso en 1937) él dice que no. Y como muchas veces, las personas no se dan cuenta de que están perdiendo una oportunidad. Igual, (Arteta) sí se dio cuenta y no quería dejar de lado a su familia. En una balanza, su familia tenía más peso. Eso es algo que valoro mucho.

También hay esta mezcla de dietario, lecciones de historia, breves reflexiones poéticas, críticas…
Sí.

¿Cómo has armado la estructura para que todo este mejunje resulte atractivo?
La estructura es lo más logrado del libro, yo creo. Es lo más trabajado. Es una estructura muy elaborada. Cada reflexión, cada narración, va en el sitio que tiene que ir y, además, el ritmo es siempre el mismo. Lo que no quería es introducir, de repente, una reflexión larguísima o cosas que no tienen que ver con el libro. No. El libro tiene su ritmo. Cada unidad dentro del libro tiene su longitud, y eso ayuda mucho al lector a que siga leyendo. Es un libro nada desequilibrado. Es como un barco. Todas las partes del barco tienen que ser muy equilibradas para que el barco flote y, en este caso, el libro también. No hay una parte que pese más que la otra. Cada reflexión, cada narración, va en su sitio y adquiere la importancia que tiene que adquirir, no más ni menos.

A Enrique Vila-Matas la literatura lo salva de los dolores de la vida. A Kirmen Uribe, ¿de qué lo salva?
Ja, ja. No sé. A mí la literatura me da alegría. Quiero decir que yo, sin escribir no soy, si no escribo no estoy feliz. Es una cosa que debo de hacer. Es algo consustancial a mí. Si no escribo parece que el mundo es más feo. Es una actividad que siempre me ha gustado y no podría repensar mi vida sin eso.

Las cosas que son perfectas

Aunque sean buenas para los pies,
los zapatos creen que las sandalias
son como esqueletos.
El olivo cumple dos mil años,
pero no es capaz de recordar nada.

Las cosas que son perfectas
me dan miedo,
no me gustan.
Tengo la letra torcida,
y el paso más aún,
aunque mucho me esfuerce.

Del poemario Una manera de mirar (2003) de Kirmen Uribe.

Entrando al terreno de la poesía, publicaste Una manera de mirar, que es un poemario en euskera, inglés y español. ¿Cómo así surgió esta iniciativa de publicar en tres idiomas?
Porque son mis tres idiomas. El euskera, es verdad, es mi lengua madre, y la valoro así. Es la lengua que más he interiorizado y, además, entre las tres es la más débil. Es por eso que la cuido y la cultivo. Luego está el castellano, mi segunda lengua, la de mi niñez, mi familia. Y está el inglés, que ha sido la lengua que me ha acercado al mundo, la lengua de la cultura global, la que te hace comunicar con cualquier persona del mundo. Son las tres lenguas que conozco y valoro. Es por eso que quería hacer un libro en esas tres lenguas, aunque los poemas hayan surgido en euskera, que es la lengua, al final, que más quiero.

Dieciséis poemas. Eran parte de los recitales.
Sí. Esos poemas eran parte del recital que empezamos a hacer en Nueva York el año 2003. Es por eso que los recogí. Son, o bien poemas o bien letras de canciones que formaban parte de un recital de poesía, música e imagen. También las imágenes aparecen, están reproducidas aquí.

Era como el trabajo de un juglar antiguo, esto de música y también poesía…
Sí.

…en los videos que se pueden ver en YouTube y en el CD que viene con el libro.
Es que las cosas en literatura se repiten, ¿no? Se repiten de diferente manera, pero se repiten. Creo muchísimo en YouTube, en las nuevas tecnologías. Son un instrumento para poder presentar tu obra, para que la gente te conozca. Muy válido. Es maravilloso que un lector de cualquier parte del mundo pueda ver en YouTube un recital. Por ejemplo, hago un recital en Lima y está en YouTube. No tienen que comprar como antes el CD o el disco o el libro: lo ven.

¿Vas a hacer recitales en Lima ahora?
Sí, voy a hacer uno el viernes (27 de agosto).

¿Dónde?
En la Universidad (Nacional Mayor) de San Marcos, a las seis. En la Facultad de Educación.

¿Y también va a estar en YouTube pronto?
Si alguien lo graba, sí, ja, ja, ja. Eso es lo democrático de Internet. Es lo maravilloso.

Tu poesía, básicamente, son reflexiones personales, por momentos filosóficas. ¿Cómo consideras que te afecta la poesía? ¿Cómo entra en ti la poesía, como ser humano?
Para mí la poesía en sí es buena, es algo que te llena. Un poema bueno, o bien te saca una sonrisa o bien te hace pensar o bien te estremece. Un poema bueno es algo que uno no puede sustituir por otra cosa. Una novela tiene otra intensidad, un cuento tiene otra intensidad. La intensidad del poema es la mayor, siempre. ¿Por qué? Porque se dicen las cosas con el menor número de palabras posible. Es por eso que es tan intenso.

¿Nunca te ha hecho sufrir armar un poema?
Sí. Ahora estoy con un poema dándole vueltas como cinco meses, y con otro estoy como uno. Los poemas se escriben en la cabeza y luego en el papel. Pero primero en la mente. Siempre.

¿Próximo proyecto literario?
Mi próximo proyecto literario es un libro de poemas que estoy armando y una novela. Pero después de escribir esta novela que es tan personal y…

¿También vas a mezclar géneros?
Sí. También voy a mezclar géneros, pero es tan personal y tan diferente que se me hace difícil empezar a pensar en otra novela. Pero ya llegará. Con el tiempo todo llega.

Euskera, literatura y política

¿El euskera es un idioma más propicio para la narrativa o para la poesía?
El euskera es un idioma más. Entonces, como cualquier idioma es propicio para cualquier género. No hay una lengua más bella que otra. Eso es como decir que una raza es más bella que otra. Cualquier lengua sirve para cualquier género.

¿Hay editoriales en el País Vasco que promuevan a los escritores de esa zona?
Sí. Hay un sistema literario ya establecido con editoriales grandes y pequeñas, con librerías, críticos, lectores. Aunque sea un país pequeño, de una población pequeña, el porcentaje de lectores es muy alto. Aunque sea pequeño es un país culto, económicamente avanzado.

¿No hay analfabetismo?
No. Es un país rico, entonces, la gente lee mucho.

¿En tu literatura te interesan los temas políticos para expresarlos a través de la poesía o la narrativa?
No tanto. Me interesa más el ser humano, la sociedad, los temas sociales. La política puede resultar peligrosa en un texto porque puede adquirir demasiada presencia y a mí me gusta hacer lecturas más complejas de la realidad.

El País Vasco tiene problemas con España.
La política en el País Vasco ha adquirido demasiado peso. Incluso ha sido muy cruel con las personas y yo creo que tenemos que recuperar esos puentes entre las personas.

¿Nunca escribirías directamente sobre política en tu literatura?
No. Se ha hecho demasiado eso y no ha llevado a nada.

Muchas gracias.
Gracias.

(Fuente: Blog Entrevistas desde Lima. Esta entrevista fue publicada el lunes 18 de octubre de 2010)

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