
Los que siguen con atención el proyecto minero Conga han difundido por todos los medios posibles, la llegada de un fuerte contingente policial-militar a las capitales de las provincias cajamarquinas de Celendín y Hualgayoc. Es la última carta de la baraja política que se juega el premier Oscar Valdés, pues hoy lunes se dice que se anunciará el resultado del trabajo que han desarrollado los peritos contratados por su despacho, para legitimar la pretensión de la cuestionada minera Yanacocha. Coincidentemente los movimientos sociales de la zona han programado una movilización, también para hoy y para pasado mañana un paro regional.
Se da por descontado que sutilezas adicionales, los profesionales rentados por la Presidencia del Consejo de Ministros, opinen favorablemente, mientras que es una perogrullada decir que inmediatamente los que no gustan del emprendimiento, iniciarán la fase final de la guerra.
Los mineros esperan que su compañero de gremio, el Valdés impositivo, aparezca triunfante sobre la turbamulta, a nombre del principio de autoridad, de ser así quedará pontificado, pues se habría convertido en el “terminator de los anti-mineros”. Dudo que ello ocurra y más bien tenga que liar bártulos para ver sus negocios de minería no metálica en el sur del país.
Mi pronóstico es nada auspicioso para el gobierno, el capitoste de su gabinete y su despistado ministro de energía y minas. En vísperas de la fecha clave, ha quedado clarísimo que el Premier tiene conflicto de intereses, con lo que está descalificado.