
Para trabajar con aromaterapia es importante, además de conocer las propiedades de los diferentes aromas, profundizar en el sentido del olfato, saber cómo funciona, desarrollarlo, examinar los olores y recrearse en ello.
El sentido del olfato es el más desconocido y misterioso de los sentidos, pero tiene mucho poder.
Los olores son moléculas que flotan en el aire, se absorben por la nariz cada vez que respiramos y los descodificamos en la zona límbica de nuestro cerebro.
Los pelos olfativos, a través de los nervios, llevan la información al cerebro, a la zona límbica (donde radica la memoria y la capacidad de sentir las emociones). Los estímulos olfativos no entran en el tálamo (o sea, no hay filtro racional), penetran en el rinencéfalo y pasan a través de la pituitaria. El olfato, pues, es más emocional e intuitivo y menos racional. Está conectado con el instinto de reproducción y la sexualidad y con el instinto de supervivencia (alimentación).
El ser humano tiene una capacidad olfativa muy grande, pero la ha ido perdiendo a lo largo de la evolución en beneficio del resto de los sentidos. Si la conserváramos intacta, podríamos terminar locos, porqué oleríamos los estados anímicos y emocionales de las demás personas (sería demasiado volumen de información en el cual centrarnos) y también nos guiaríamos básicamente por conductas instintivas.
Podemos percibir, a través del gusto, cuatro cualidades. Ácido, dulce, amargo, salado. En cambio, a través del olfato podemos llegar a 10.000 variedades o más. La comida la saboreamos por el olor.
La memoria olfativa no se borra tan fácilmente como la visual o la auditiva. O sea, un olor nos trae a la memoria una serie de circunstancias vividas. Cuando se graba un olor, se graba tot el entorno, por ello muchas veces un olor nos remite a un sinfín de recuerdos; desgraciadamente, eso es usado para fines publicitarios.
Examinar un olor es sentirlo, asimilarlo y situarlo dentro de la memoria. Entre la percepción del olor, las reacciones del examinador y el juicio emitido (igual que los enólogos) hay relaciones subjetivas de orden psicofisiológico.
Los olores, igual que los colores, se pueden materializar de manera distinta dentro de la memoria de cada persona. Pero las cuestiones de definición objetivas son las mismas.
CLASSIFICACION DE LOS OLORES
Existen muy distintas maneras de clasificar los olores, y eso ya forma parte del arte de la perfumería.
Para realizar una clasificación simple, podemos usar palabras como: dulce, ácido, fuerte, fétido, fresco, aromático, floral, herbáceo, afrutado, especiado, resinoso, de madera, balsámico, etc.
Para definir mezclas de sustancias olorosas (perfumes o sinergias) tenemos palabras más sofisticadas: áspero, austero, aéreo, penetrante, envolvente, refinado, vaporoso, explosivo, etc
COMO HAY QUE OLER LOS ACEITES ESENCIALES
La percepción olfativa provoca un desvanecimiento: si se huele durante mucho rato un aroma, se va perdiendo la percepción hasta llegar a esfumarse.
Si se huelen muchos aromas uno detrás de otro, se produce un efecto como de cansancio; la percepción se va difuminando hasta que no se siente ningún olor. El mismo organismo se dosifica.
Si olemos aceites esenciales puros en gran cantidad o durante mucho rato, podemos sufrir efectos adversos, como cefaleas, nauseas, etc., debido a que el sistema nervioso se confunde.
Pero eso no pasa con los preparados que contienen una mezcla de aceites esenciales, ya que los olores y las propiedades se combinan y se equilibran entre si formando un olor nuevo y único.
Es muy importante entrenar el olfato, hacer pruebas. Nunca hay que oler una sustancia directamente de la botella, se debe impregnar un trocito de cartulina largo y fino con el aceite esencial y hacer un máximo de tres inspiraciones, cuidando que no toque la nariz la parte impregnada; el olor nos quedaría "pegado" y no podríamos distinguir los demás aceites.
No se puede tocar con los dedos la parte impregnada con el aceite esencial.
FORMAS DE UTILIZACION DE LOS ACEITES ESENCIALES
Masaje: Es la principal aplicación y la más útil. Normalmente se absorbe mejor el aceite por la piel que por vía oral, y no es tan peligroso. Los aceites circulan por los líquidos intracelulares, van a la sangre y a la linfa y se reparten hacia los órganos en un recorrido que puede durar entre una y doce horas. La piel absorbe el aceite en unos diez minutos, pero determinados procesos lo pueden dificultar, como la piel congestionada por toxinas o por acumulación de líquidos, eliminación de sudor, gran cantidad de grasa subcutánea, mala circulación, etc.
Siempre es necesario, antes del masaje, preparar la piel del paciente con un piling para quitar las células muertas y con alcohol tonificante para activar las terminaciones nerviosas y la circulación sanguínea superficial. Para asegurar que el paciente no es alérgico, lo mejor es hacer una prueba cutánea poniendo 2 o 3 gotas de aceite en las muñecas para comprobar si produce alguna reacción anómala.
Vía oral: Sólo se pueden ingerir por prescripción facultativa y no se pueden utilizar oleorresinas (incienso, mirra…) ni aceites de flores.
Baños: En este caso hay una doble penetración, por vía cutánea y por vía respiratoria (moléculas vaporizadas). El aceite tiene que estar solubilizado, de lo contrario no es eficaz; se puede hacer con miel, leche, clara de huevo o glicerina vegetal.
Compresas: Frías o calientes, según la dolencia.
Quemadores, incienso, vaporizadores, espráis: El aceite debe mezclarse con agua.
Productos de cosmética: Los encontramos en perfumes, cremas para tratamientos cutáneos, champús, etc.
Un tratamiento con aromaterapia no debe ir más allá de las 4 semanas. En situaciones crónicas se recomiendan 2 semanas y una de descanso.
Si notamos que el olfato nos ha quedado saturado, tenemos que beber agua y salir al aire libre a respirar.
Hay que tener en cuenta que los aceites esenciales, aunque son sustancias muy naturales, no están exentos de peligros, sobretodo antes de manipularlos. Incluso si solo hay que olerlos, debemos saber cuáles son los aceites peligrosos, cuales son sintéticos y cuáles son sus contraindicaciones, ya que corremos el riesgo de sufrir crisis asmáticas o epilépticas.
Nota publicada en laeco.net