
Tanto en periodos de fiestas como en un día rutinario, tenemos que tener claro cuál es el propósito de comer. ¿Por qué comemos? ¿Qué efecto tendrá lo que voy a comer?
¿Me gustaran sus efectos finales, a corto y largo plazo? ¿Lo que como me genera suficiente vitalidad y claridad para seguir mi camino?
Creo que sin ponernos muy serios, las preguntas que nos hacemos son muy importantes.
Podemos muy bien cocinar un sin fin de platos sensoriales, tradicionales, con color, sabor, que deleiten el paladar del invitado mas exigente, pero que también nos generen salud, energía y entusiasmo.
Con las fiestas hay que pensar en organizar menús variados que difieran de la cocina cotidiana.
La mayoría de los ingredientes de una cocina festiva no varían de los de cada día. Puede que utilicemos algunas verduras mas sofisticadas, pero lo primordial es la presentación, el colorido, los sabores, las texturas, la variedad, que hacen de cualquier comida, en cualquier día del año, una experiencia única.
COMER FUERA DE CASA
Podemos muy bien comer pequeñas cantidades y seleccionar lo que hay en la mesa.
Nadie nos obliga a nada. Como adultos, podemos muy bien declinar con amor, agradecimiento y gentileza lo que consideremos innecesario en aquellos momentos.
SI SOMOS LOS ANFITRIONES
No debemos pasarnos todo el día cocinando.
No deseamos estar tensos y cansados en el momento en que todos llegan. Intentaremos ofrecer a nuestros invitados comidas que sabemos que también les van a gustar. Podemos optar por algún plato de pescado acompañado con variedad de ensaladas, patés, etc.
No haremos experimentos. Planearemos el menú con antelación.
Si estamos cansados o de mal humor, no empezaremos a cocinar, ya que se transmite a lo que cocinamos.
LA COMIDA
Depende de las costumbres que tengamos en nuestra familia, pero incluso el típico caldo de casa, lo podemos elaborar fácilmente con seitán. También podemos ofrecer alguna crema de verduras o algún consomé vegetal con albóndigas de tofu o pasta. Los canelones pueden hacerse con seitán o con pescado, o incluso con puerros, acelgas, pasas y piñones. El típico rustido se puede elaborar perfectamente con seitán. Podemos ofrecer platos de pescado, como punto intermedio. Las verduras rellenas ofrecen un punto de sorpresa y deleite: alcachofas, tomates, cebollas, calabaza, pimientos rojos, hojas de col, endibias, pepinos, calabacines, champiñones grandes, o los paquetitos en papillot al horno, con variedad de verduras, pescado o proteínas vegetales. Las crepes rellenas de pescado o verduras con alguna salsa de champiñones podrían dar el toque especial a la comida.
Todo ello, por descontado, servido con variedad de ensaladas y crudités.
PICA-PICA
Podemos agasajar a nuestros invitados con cocinas de estilo diferente: buffet, comida tradicional, fiesta con música, pica-pica.
A todos les gusta tener un tentempié al principio de una celebración. Podemos preparar montaditos, patés caseros con crudités, croquetas de pescado o con proteínas vegetales, pinchitos con verduras, verduras rebozadas crujientes, buñuelos de verduras, tapas vegetales, como champiñones al ajillo, escalibada de pimientos, bocaditos de tofu rebozado, queso de tofu o variedad de aceitunas, quiches de tofu, empanadas de verduras y frutos secos o semillas.
Para beber, ¿por qué no elaborar algún ponche casero con zumos de frutas para que así, tanto niños como mayores puedan compartir?
LOS POSTRES
Sugiero incluir en cada comida festiva algunos postres naturales, elaborados sin azucares refinados.
Algunas sugerencias:
Frutas enteras al vapor regadas con deliciosas salsas calientes, de café, avellanas, algarroba, vainilla, etc., o cocidas con mosto, canela, jengibre, clavo o vainilla.
Turrones de semillas o frutos secos. Frutas rellenas (dátiles, orejones, peras) de mazapán casero. Tartas de frutas multicolores. Macedonias de frutas. Mousses de café, limón, mandarina, melocotón, manzana. Crepes rellenas con compotas naturales de frutas o macedonia, servidas con alguna salsa caliente, decoradas con almendras y piñones caramelizados con melaza de cebada y maíz o miel de arroz. Las opciones son interminables.
Nota publicada en laeco.net