
Una presidente cada vez más aislada.
El estilo de conducción de Cristina Fernández es distinto al de Néstor Kirchner en muchos aspectos. Una de estas diferencias es que ella no escucha a la mayoría de los funcionarios de su gobierno y sólo se comunica con algunos para que le informen sobre la marcha de sus áreas respectivas. Carlos Zannini es prácticamente el único que tiene un diálogo permanente con la presidente, pero en realidad no se sabe si ella le hace caso. Para algunos, el Secretario Legal y Técnico es un gran estratega y para otros, en cambio, es un elefante en un bazar. El caso es que la presidente admitiría que habla muy poco con Nilda Garré, Amado Boudou, Florencio Randazzo, Juan Manzur, Alberto Sileoni, Lino Barañao, porque según ella éstos manejan muy bien sus respectivos ministerios. A veces los llama en consulta a Axel Kicillof, Juan Manuel Abal Medina, Hernán Lorenzino y Beatriz Korenfeld, la nueva directora de la APE (Administración de Programas Especiales). A ésta la habría instruido para que no reciba a ningún gremialista hasta que no sea desplazado Hugo Moyano de la conducción de la CGT. Korenfeld, cumpliendo expresas instrucciones, no reparte más subsidios a los gremios, por lo cual ahorrará este año 1.000 millones de pesos, lo que es celebrado por Cristina. Tampoco ella consulta mucho a su hijo Máximo. Éste habla demasiado de su Racing querido, ahora en serios problemas y consagra su tiempo a los negocios familiares.
Una propuesta
La confiscación de YPF se precipitó ante la baja de las acciones de la empresa en Wall Street. En los últimos días antes de que se tomara la decisión final, Hernán Lorenzino se opuso, pero no fue escuchado y entonces fue cuando apareció su segundo, Axel Kicillof, con un proyecto terminado bajo el brazo, que fue aprobado luego sin más trámite. Entonces CFK le habría dicho a De Vido, a quien no suele recibir ni hablarle: “de YPF salís hecho un héroe o terminás preso o muerto”. En cuanto a la plana mayor de La Cámpora, a veces es consultada a través de Andrés Larroque. En una oportunidad reciente, él y Horacio Verbitsky le habrían propuesto a la presidente “liquidar” a Hugo Moyano, considerado el enemigo público número uno.
No se conoce con precisión el contenido de esta sugerencia ni el alcance de su significado, que se presta, obviamente, a más de una interpretación.