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Lunes 14 de mayo 2012

La Inteligencia del Corazón y los Nuevos Esquemas

Por: Luciana Campora
La Inteligencia del Corazón y los Nuevos Esquemas
www.taringa.net

El mundo con el que nos acostumbramos a convivir, cambia ahora a pasos acelerados ante nuestro asombro. Mientras nos enloquecemos por encontrar la forma de amalgamar nuestra espiritualidad con el no tan estable ni tan confiable devenir cotidiano, los antiguos esquemas se desmoronan.

Antiguamente, se apreciaba la experiencia de los mayores. Ellos habían transitado su camino según las leyes lineales de un mundo lineal y lógico. Lo más sensato era prestarse a oír su consejo. Hoy vemos en cambio, que son justamente las personas más racionales las que más están sufriendo, a quienes más les cuesta adaptarse. Enfermedades como por ejemplo el Alzheimer se presentan para indicar la urgente necesidad de dar cabida a una actividad más equilibrada del corazón y el cerebro: el hemisferio izquierdo, encargado de la memoria, sufre un colapso para que esa persona comience a vivir el hoy, minuto a minuto, sin fiarse de lo ya hecho. Es la forma que tiene el cuerpo de indicarle a ese Ser que no es lo que recuerda que es.

Los patrones con los que vivimos han cambiado (y me refiero en primer lugar, a los patrones vibratorios). Nada resulta hoy al antiguo modo “lógico” ni puede atenerse a las antiguas estructuras, porque la más reciente apertura electromagnética impone nuevos modos de ser y de vivir, más libres de la materia y por lo tanto, de la mente lógica y lineal, creada para operar en una realidad igualmente lineal y lógica.

Nuestra capacidad mental colapsa, para dar paso al surgimiento de una nueva inteligencia: una Inteligencia Emocional, más intuitiva.

Recientemente los médicos se han asombrado al descubrir que nuestro corazón posee células muy similares a las del cerebro, concluyendo con esto, que realmente nuestro corazón puede recibir y procesar información, es decir, actuar como el centro del verdadero conocimiento de la vida.

Mientras que la función del cerebro biológico es la de administrar en perfecto orden las funciones vitales e incorporar conocimientos con los que operar en el mundo físico, la función del corazón tiene más que ver con el reconocimiento de nosotros mismos y del mundo emocional con el que interactuamos.

El corazón, junto con el Timo (glándula especialmente desarrollada en los niños pequeños) conforman un verdadero centro de Claridad y Sabiduría.

Mientras que el cerebro almacena datos, recuerdos, emociones, reacciones, vivencias y conocimientos, y busca recrearlos, condicionando el futuro; el corazón vive el hoy, siempre actual, siempre nuevo.

El cerebro nos alerta de posibles peligros. El corazón nos conecta con el Todo a un nivel sincrónico en el que cada cosa ocurre justo como debe ser y en el momento preciso.

El cerebro nos muestra cientos de alternativas. El corazón sabe exactamente lo que debe hacer.

A lo largo de los siglos hemos ensalzado las capacidades del cerebro, reduciendo las del corazón, cuando en realidad, el cerebro puede servirnos para muchas cosas… pero no para ser felices. La capacidad de sentir plenitud, felicidad, gratitud, compasión, amor… vienen con la apertura del Centro Cardíaco.

En la actividad plena y equilibrada del Corazón y el Timo radica la capacidad de vivir vidas felices y saludables, libres del stress tan común que agobia a la mente. El Corazón y el Timo nos piden dejar de vivir “hacia fuera” y reconocer nuestras propias necesidades, para equilibrar nuestra vida en unidad y armonía con el Todo, con los ciclos, con los cambios, con lo natural.  Estos dos centros activados dan como resultado un tipo de vibración que se ha denominado “Cristal” (EL Cristo interior activo): una personalidad sensible inclinada al amor, a la paz, la unidad y la comprensión más alta… y a ese tipo de Sabiduría natural de los niños pequeños, que tanto puede a veces desconcertarnos por su claridad inocente, pero atinada.

Y mientras el viejo mundo se resquebraja y cae con quejumbroso estruendo, los antiguos esquemas se disuelven y ahora, cuando se trata de aprender a ser felices y vivir vidas más plenas… en lugar de consultar a los más expertos, a quienes guardan más datos en su mente… consultamos a los que tienen el Corazón y el Timo abiertos. Porque el “saber” continúa transmitiéndose de generación en generación, sólo que en sentido inverso: de NIÑOS a PADRES… y de PADRES a ABUELOS.

Luciana Cámpora, 2011  

www.lucianacampora.com

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