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REDES SOCIALES
Lunes 21 de mayo 2012

Entre el narcotráfico y el terrorismo

Por: Lic. César Sánchez Olivencia.
Entre el narcotráfico y el terrorismo
Foto: Medios

A propósito de la estrategia para pacificar el VRAE. El problema consiste en que los gobiernos anteriores abandonaron a la población y se dedicaron a publicar sus engañosos y analgésicos índices del PBI y el IPC. La pobreza crónica de esa conflictiva zona del país se agudizó de manera exponencial. Ha sido un  caldo de cultivo para que  el terrorismo y el narcotráfico lograran el  dominio de la situación, con su aliada estratégica:la población. Una especie de narcoterrorismo popular, que no ha debido prosperar. El dilema hambre va o coca va, se resolvió con pragmatismo. Esto es el VRAE, ¿qué les parece?

Un análisis de algunas debilidades y fortalezas de los actores en el VRAE arroja este resultado: el punto débil de la población es que está entre el Estado (con sus fuerzas represivas) y el narcoterrorismo (con su amenaza de venganza); vive en situación de pobreza; y sufre el abandono del Estado. Un punto fuerte es que tienen dominio y posesión sobre su hábitat; conoce lo que hacen tanto el narcotráfico como el ejército y la policía; y tiene la capacidad de ser confidente tanto de una como de otra fuerza en conflicto.

Un punto débil del terrorismo es que  se concentra en un espacio nacional (con fronteras), sus líderes son conocidos (no son casi intocables como la cosa nostra de la droga), y cuenta con pocos efectivos. Un punto fuerte es que hace la guerra no convencional; se oculta en la selva; y se mantiene con recursos del narcotráfico. Su papel de guardianes o sicarios del narcotráfico les otorga un poder que puede llegar a convertir a éstos en una fuerza que deje sin control al Estado, como sucede actualmente en México y en parte en Colombia.

Por su parte un punto débil del narcotráfico es que depende de la coca que compra a la población; tiene cerca a un aliado peligroso que siempre atraerá a las fuerzas represivas del Estado (su negocio consiste en procesar el producto en lugares que deben concentrar equipos, insumos y personas); y tiene la necesidad de  sacar la droga fuera del país,  Un punto fuerte es que dispone de mucho dinero; tiene el apoyo de algunos políticos, militares, empresarios y dirigentes notables; y sus relaciones exteriores son OK. El lavado de activos prospera mientras el Ministerio Público no tiene recursos para contratar más fiscales. Se trata de una industria de exportación con dividendos espectaculares, que pueden comprar conciencias.

El problema tiene tres variables en orden de importancia: la población, el narcotráfico, y el terrorismo en conjunto. El enemigo estratégico es el narcotráfico y el enemigo táctico es el terrorismo. La crisis narcoterrorista pasará, pero la crisis social no pasará si no se logra el desarrollo económico y social. Es un  problema social que al no haberlo resuelto en el pasado el Estado perezoso con las herramientas de la democracia, se convirtió en un problema militar que aún no se puede resolver. El  VRAE es el pasivo que heredamos de gobiernos anteriores. El Estado observa un nuevo paradigma.

La evolución dialéctica del fenómeno revela una contradicción: el narcotráfico pasa de ser un peligro potencial a convertirse en un peligro manifiesto cuando la represión del Estado intenta destruir al enemigo. Por este motivo en los gobiernos anteriores no se agudizaron intencionalmente las contradicciones y el narcoterrorismo cobraba fuerza por la inacción del Estado. “Sin novedad en el frente”, repetían los políticos dormilones. Se ha perdido un valioso tiempo. Por eso ahora que el gobierno del presidente Humala hace frente al problema, se descubre la verdadera dimensión del conflicto.

Los políticos que tuvieron a su cargo el Estado en las últimas décadas han aprendido una lección muy dura: dejar que la población en situación de pobreza extrema, resuelva por si sola su problema es una especie de terrorismo de Estado, con resultados muy desastrosos para el Perú. Al actual gobierno se le ha transferido más de 200 conflictos sociales no resueltos. La economía peruana en una de las más desiguales de la región. La acción militar en el VRAE puede ser exitosa con tácticas de ataque y defensa; pero la acción social no responde a las mismas leyes, porque se trata de la exclusión de millones de peruanos. La única táctica posible es el desarrollo integral y sostenido. Solo así las fortalezas del adversario se convertirán en debilidades. Debe ser el parámetro de campaña para el nuevo ministro de Defensa. ¿Qué les parece?

Por eso la forma más efectiva de derrotar al narcotráfico en un país es que la estrategia nacional sea liderada por las autoridades del más alto nivel del gobierno. La ejecución de la estrategia debe depender en línea directa  de la Presidencia de la República. El propio Jefe del Estado en su condición de comandante supremo de las fuerzas armadas y policiales tiene que articular a Ministerios y entidades relacionadas con la estrategia.(“el ojo del amo engorda al caballo”)

Las órdenes deben bajar a los ejecutores de las acciones con la autoridad, eficiencia y rapidez que demanda la situación táctica. El grupo de apoyo político-militar del Ejecutivo (GAPME), con la acción decidida de los ministros de Defensa y del Interior, se encarga del seguimiento, monitoreo y evaluación del desarrollo de la estrategia. El feedback, ajuste y reajuste táctico debe ser inmediato y contar con el apoyo logístico necesario. La coordinación es directa con el comando operativo o autoridad del VRAE. Una condición sine qua non es que la planificación de las operaciones se realice con los insumos del servicio de inteligencia.

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