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Miércoles 23 de mayo 2012

Uno: educación; dos: educación; tres: educación

Por: Lic. César Sánchez Olivencia.
Uno: educación; dos: educación; tres: educación
Foto: Medios

- “Miedos literarios no tengo ninguno. Siempre he sabido muy bien lo que quiero hacer y me levanto y lo hago. Me levanto por la mañana y a las siete y ocho estoy escribiendo. Ya tengo mis notas y ya empiezo. Así que entre mis libros, mi mujer, mis amigos y mis amores, ya tengo bastantes razones para seguir viviendo.”

Carlos Fuentes ha muerto y Artemio Cruz vive. Es el misterio de la literatura, que compartimos todos los que amamos la narrativa. Terminó de escribir su novela Federico  en su balcón, en la que planteaba un diálogo con el filósofo alemán Friedrich Nietzsche y llegó a entregar los originales a la editorial Alfaguara. Este es Carlos Fuentes: un hombre que amaba la educación.

Ha dejado dos obras listas para su publicación: un ensayo titulado Personas y una novela para su próxima entrega que titulaba El baile del centenario.Sobre este ensayo, Fuentes decía que se tenía que "apurar a publicarlo", porque contiene sus impresiones acerca de personas ya fallecidas, que más habían influido en su vida.

- “Siempre tengo un proyecto pendiente”.

Sus cuentos, novelas y ensayos están inspirados principalmente por la historia y la problemática de México, pero él fue un hombre universal, que conoció muchas literaturas, en muchas lenguas, y que vivió de una manera comprometida todos los grandes problemas políticos y culturales de su tiempo (…)gran trabajador, disciplinado y entusiasta, que escribe todo con brillantez y buena prosa", dice el Nobel Mario Vargas Llosa.

La obra de Carlos Fuentes  es moderna desde el punto de vista de las estructuras, el estilo, el manejo de los recursos técnicos que definen la literatura del siglo veinte, es también una demostración de dominio sobre los temas más tradicionales de la literatura latinoamericana, que se inserta en la producción literaria de todos los tiempos y todas las latitudes..

Los temas, estructuras, técnicas revelan una concepción humana de los hombres y las mujeres que retrata. La representación de los personajes creados por Fuentes nos permite darnos buena cuenta de la complejidad inextricable del ser humano, de sus quehaceres, de sus circunstancias, de su personalidad y de la realidad social en las que interactúan.

Fuentes  propone la exploración de la interioridad humana como matriz real del todo:

- “.. para SER, el hombre debe asesinar al Tiempo... El hombre actual vive, no para él, sino para su proyección en el futuro. No existe el hombre. Existe SU participación en el Tiempo... Y así nunca trascenderá el Hombre al Hombre, sino al vacío. El Tiempo debe detenerse, el Hombre debe salir del océano asfixiante de relojes suizos en el cual diluye su promesa. Al perder al Tiempo el Hombre encontrará al Hombre”.

El orden de los episodios carece de lógica en el tiempo y en el espacio: una realidad superficial implica otra realidad profunda. Cada personaje conduce a su particular existencia, pero a la vez a la de su grupo social. Los monólogos de Catalina o de Artemio en La muerte de Artemio Cruz, muestran la carencia de planos donde se renuncia a una cronología de los hechos para presentar simultáneamente vidas distintas o momentos distintos.

El punto de vista es móvil, variable e imprevisible: de un cambio de persona narrativa-sujeto, a persona narrada-objeto, de un personaje central a uno periférico o a un omnisciente o a un ubicuo. Cualquier recurso es válido para descubrir la conducta humana: los personajes carecen de identidad concreta, rasgo típico de la novela contemporánea es la ausencia de caracteres tipificados, el resultado son personajes más elaborados, más confusos y complejos.

- “Lo que ha muerto no es la novela, sino precisamente la forma burguesa de la novela y su término de referencia, el realismo que supone un estilo descriptivo y psicológico de observar a individuos en relaciones personales y sociales”

Fuentes utiliza el fluir de la conciencia, el monólogo interior, el collage, la técnica cinematográfica, elementos del realismo mágico, diferentes lenguas extranjeras y la nacional en sus diferentes voces y modalidades: slangs, como el caifanesco, el espanglés, el especializado y hasta de la propia invención de autor. Cada obra suya con una sintaxis diferente, a fin de descubrir aquello que le duele,   a fin de que lo dicho permita extrapolar aquello que no se pudo decir. 

-     Escritor apasionado y exagerado, ser extremoso y extremista, habitado por muchas contradicciones, espíritu exaltado en el introvertido país del medio tono y los chingaquedito, paradójico en la república de los lugares comunes, irreverente en una nación que ha convertido su historia trágica y maravillosa en un sermón laico y que ha hecho de sus héroes vivos una asamblea de estatuas de yeso y cemento, señala Octavio Paz.

- “Vivimos en países donde todo está por decirse, pero también donde todo está por descubrirse cómo decir ese todo... Si no hay voluntad de lenguaje en una novela en América Latina, para mí esa novela no existe. No hay una construcción lógica de la verdadera realidad, tal como se presenta en la vida. Por el contrario, es ilógica y solo un esfuerzo intelectual, lógico, le da a esa realidad una semblanza comprensible. La vida cotidiana no está ordenada lógica ni intelectualmente...”

Carlos Fuentes hace filosofía literaria: 

-“Te preguntas si al revelarse cada mañana, el sol sacrifica su luz en honor de nuestra necesidad, si esa luz de alguna manera autosuficiente, gasta su transparencia revelando nuestra opacidad. Pero la luz da contorno y realidad a nuestro cuerpo. Debes despertar de esta pesadilla. Gracias a la luz sabremos quienes somos. Pero sin ella, acabaríamos por inventarnos antenas de la identidad, detectores de los cuerpos que deseamos tocar y reconocer...”

El  autor de Terra Nostra, La muerte de Artemio Cruz, y Aura, entre otros libros, falleció el martes []15 de 2012 a los 83 años de edad, en el hospital Ángeles del Pedregal de la Ciudad de México.Se graduó en leyes en la UNAM y en economía en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra.Ha recibido, entre otros premios,  el Rómulo Gallegos en 1977, el Cervantes en 1987, el  Príncipe de Asturias de las Letras en 1994 y en 2009 la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en agosto de 2001.

-“Si usted me pregunta cuáles son los tres problemas principales de América Latina yo le diría: Uno, educación; dos, educación, y tres, educación. De ahí viene todo lo demás…”

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