
Desde la antigüedad y en todo el mundo, los pueblos costeros han incorporado vegetales marinos en sus dietas. Incluso las gentes que habitan lejos del mar han usado como alimento las verduras de lagos y ríos.
Hace más de dos mil años, los antiguos coreanos enviaban verduras marinas a la corte imperial de China, donde eran muy apreciadas por su poder medicinal. En todas las islas del pacífico, la utilidad de las algas tiene una larga historia. También existe constancia del uso de vegetales marinos en el noroeste de Europa. Los celtas y los vikingos mascaban alga Dulce en sus viajes. El alga Nori o “laver” ha sido popular desde los tiempos de los romanos y la “laverbread” todavía se vende en mercados en Inglaterra.
Los japoneses, gracias a su larga y accidentada línea costera, son quienes más han desarrollado el potencial culinario de las algas. Su demanda ha superado el abastecimiento natural de varias especies, ahora profusamente cultivadas a lo largo de toda la costa. Aunque en lugares con mucha polución, desafortunadamente ya no crecen. De hecho, una de las propiedades de las algas es propiciar la expulsión de metales contaminados, radiactivos y tóxicos. Las verduras del mar son un alimento totalmente necesario en estos momentos para contrarrestar toda la polución que sufrimos, debido al excesivo uso de aparatos eléctricos (ordenadores, teléfonos, móviles, microondas, cocinas eléctricas, etc.)
Las algas contienen entre 10 y 20 veces más minerales que las verduras terrestres. El yodo es difícil de obtener de cualquier otra fuente que no sea el mar, y las algas lo contienen en suficiente cantidad. Las algas contienen también ácido alginico, sustancia pegajosa que sujeta sus células de forma compacta, lo cual las capacita para vivir en un ambiente de constante circulación de agua; este ácido ayuda a combatir toxinas en nuestro cuerpo y permite su eliminación natural.
Gracias a su alto contenido en minerales, producen en la sangre un efecto alcalinizante y pueden depurar nuestro sistema de los efectos ácidos de la dieta moderna. También pueden ayudar a disolver grasas y depósitos de mucosidades que aparecen en el cuerpo debido a un exceso de grasas saturadas y productos lácteos. Las verduras del mar alcanzan un 25% más de minerales que la leche, aunque virtualmente no aportan calorías. Son ricas en vitaminas A, B, C, D3, E, K y en menos cantidad B12 (que difícilmente se obtiene con alimentos de origen vegetal)
NORI
El alga Nori recogida se lava, luego se mezcla para obtener una especie de pasta densa y se extiende en pequeñas cantidades sobre esteras de bambú, en donde se procede a su secado, en forma de delicadas hojas. Tiene un alto contenido en proteínas, grandes cantidades de vitaminas C y B1 y es especialmente rica en vitamina A. Contribuye a disminuir el colesterol.
La hoja de Nori se tuesta brevemente por su parte rugosa hasta que toda su superficie cambia a color verde claro brillante. Se utiliza como snack, en desayunos para acompañar cremas de cereales y sopas o en rollitos con cereal, los famosos “sushis”
WAKAME
El alga wakame es nativa de las aguas japonesas, aunque una planta similar, “la alaria”, conocida comúnmente en inglés como wing kelp o dabberlocks, se encuentra en aguas atlánticas. Se considera un alga marrón. Seca se puede confundir con el alga kombu, aunque al remojarla se nota su diferente consistencia. Es muy rica en calcio y contiene altos niveles de vitaminas B y C.
También tiene la propiedad de ablandar las fibras de los alimentos con los que se cocina. Su tiempo de remojo aproximado es de 3 o 4 minutos.
ESPAGUETI DE MAR
Se remoja durante 15-20 minutos y se cocina con platos de verduras, cereales o proteínas, o se añade a ensaladas.
Es un alga muy atractiva al tener la forma de espagueti. Si el agua de remojo es muy salada, se puede desechar y utilizar agua fresca para cocinarla hasta que esté tierna (20-30 min.)
Contiene también grandes cantidades de minerales.
COCHAYUYO
Destaca por sus excelentes propiedades nutricionales y es muy versátil en la cocina por su especial textura carnosa y su sabor suave pero intenso.
Es una importante fuente de proteínas de buena calidad que contiene todos los aminoácidos esenciales, entre los que destaca la cistina, valioso antioxidante y desintoxicante. Su alto contenido en fibra, 47,5 por 100grs. de los cuales entre 30 y 40 grs. son de algina o ácido alginico, uno de los más potentes desintoxicantes del organismo, hace que el alga cochayuyo además de ser muy nutritiva sea muy depurativa.
Es muy rica en minerales y oligoelementos, especialmente magnesio, calcio, hierro, yodo y azufre. Es ideal para equilibrar la dieta habitual y para consumir de forma regular en aquellas etapas de la vida en que se producen grandes cambios y se precisa un gran trabajo enzimático, donde vitaminas y minerales son esenciales.
Nota publicada en laeco.net