
Se ha hecho común afirmar que el spanglish nació en los vastos territorios estadounidenses, gracias a la multitudinaria inmigración latinoamericana que "mezcló" el castellano y el inglés a la brava, un poco al margen de las normas elementales de la lengua castiza.
Así emergió, pues, una manera particular de expresarse, donde brotan enunciados absurdos que violan la lógica del español estándar, como es el caso de la célebre frase "Te llamo pa tras", derivada de una peculiar traducción de "I will call you back", cuando lo correcto sería decir, por ejemplo, "Te llamo luego" o "Te devuelvo la llamada".
Para cientos de jóvenes latinoamericanos el spanglish, también conocido como espanglés, constituye una electrizante novedad, un aspecto de la vida contemporánea motorizado por una fuerte influencia del inglés y la cultura estadounidense, entendida en su más amplio sentido, donde cumplen un rol estelar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), así como infinidad de productos de consumo y prácticas sociales cotidianas. Es una situación apremiante que incluso ha ido modificando las nociones de identidad nacional, étnica y cultural de la población.
Hace dos lustros Los Amigos Invisibles hizo alarde de incursionar en el resplandeciente spanglish, con su exitoso disco Arepa 3000: a Venezuelan journey into space. Pero no fueron los últimos ni los primeros en lanzarse a esta aventura disfrazada de novedad. En realidad muchos productos de consumo masivo que más o menos reflejan la interferencia de estas dos lenguas, de estos mundos, automáticamente son catalogados como parte del universo spanglish.
Hay quienes, inclusive, se han preguntado si algún día tendremos una rigurosa Academia del Spanglish, con sus respectivos filólogos especializados en dictar las normas de rigor. ¿Llegaremos a tanto?
Las apariencias pueden engañarnos. En realidad estamos ante un fenómeno de vieja data. El escritor Ilan Stavans, reconocido por sus numerosos estudios en torno al tema de marras, sostiene que en el siglo XVII ya eran frecuentes los intercambios culturales y lingüísticos entre españoles e ingleses en Florida. De manera que los anglicismos en el léxico y otras derivaciones no deberían sorprendernos, como tampoco la interferencia entre dos culturas, la anglosajona y la hispana, cada vez más compenetradas en Estados Unidos, aunque en menor grado en América Latina.
Sin ir tan lejos, la explotación de oro en El Callao en el siglo XIX atrajo un importante número de angloparlantes procedentes de las antillas caribeñas que dejaron su huella en ese pueblo alegre, verbigracia el festivo calipso, ritmo musical en cuyas letras siempre están presentes voces inglesas y anglicismos, recordadas y versionadas por diversos artistas contemporáneos como el talentoso Juan Luis Guerra, quien desborda mucho down cantando Woman del Callao...
Los académicos no están convencidos de que el spanglish sea simplemente la incorporación de voces inglesas, anglicismos o el resultado de la interferencia de lenguas, pero aceptan que en algunos textos producidos por cubanoamericanos es difícil encontrar aspectos del español estándar, al punto que habría que considerarlos como algo distinto a lo conocido.
Difícilmente podremos pensar que los miles de muchachos de Caracas y Acarigua, que viven atados a las redes sociales, que "chatean" y "tuitean" hasta más no poder, que almuerzan en la "lunchería", "se toman un brake" para descansar en los estudios o prefieren trabajar "free-lance", están descubriendo un idioma nuevo, un idioma que, de paso, llama pa trás.
Esto es de vieja data. Y ahora es cuando falta... (El Universal)