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Miércoles 01 de agosto 2012

Obama y Romney, ¿importa o no su éxito en el extranjero?

Por: Concepción Badillo.
Obama y Romney, ¿importa o no su éxito en el extranjero?
Foto: sproutsocial.com

Seguramente la elección presidencial no se decidirá por quién sea mejor en política exterior, además es agosto y los estadunidenses están enfocados en los Juegos Olímpicos con poco interés en las campañas políticas, pero aún así Mitt Romney se las ingenió para acaparar la atención con su viaje por Inglaterra, Israel y Polonia donde su elocuencia no tuvo par.

Pero a Romney las cosas no le salieron como esperaba y si bien dio de que hablar en ambos lados del océano, lo hizo por causas equivocadas, básicamente por insultar a los habitantes de países donde Estados Unidos ha jugado tradicionalmente un papel conciliador o en el caso de Inglaterra de gran aliado.

En Londres, en una entrevista por televisión, expresó sus dudas por el entusiasmo de los ingleses y criticó su preparación para las olimpíadas, dando lugar a fuertes reacciones por parte del primer Ministro David Cameron y del popular alcalde de la ciudad Boris Johnson, mientras los diarios británicos indignados no se midieron con sus encabezados.

Como si eso fuera poco en la segunda escala del viaje, que pretendía mostrar su talento y capacidad para ser presidente, llegó a Israel y elogió los triunfos empresariales de la nación hebrea y sus logros económicos subrayando que según él,  el estado Palestino no tiene el mismo éxito debido a una razón meramente cultural.

“Igual pasa en otros países como Chile y Ecuador, México y los Estados Unidos. La cultura hace toda la diferencia”, dijo Romney en una declaración calificada inmediatamente por los palestinos como “racista” y que, como ha dicho la campaña de Obama  “deja a la gente rascándose la cabeza”.

No se sabe, sin embargo, si el viaje de Romney al extranjero, que sus asesores habían dicho, era “para aprender y oír”  tendrá repercusiones en el electorado estadunidense o si cuando menos atraerá más votos de los judíos, quienes en 2008 votaron en un 78 por ciento por Obama. Pero hasta ahora no ha cambiado la percepción de que el actual jefe de la Casa Blanca está mucho más preparado para lidiar con asuntos de política exterior.

Una última encuesta reveló que 52 por ciento de los estadunidenses considera que Obama hace mejor papel al tratar con otras naciones que su contrincante republicano, que obtuvo un 40 por ciento de apoyo.

Por cierto, el columnista del Miami Herald Andrés Oppenheimer ha dicho que Romney debió empezar su gira al extranjero en México, “no sólo para enviar una señal a los votantes hispanos que apoyan a Obama en un 63 por ciento, comparado con el 23 por ciento que está con Romney, sino para dar una muestra de que entiende donde están los grandes desafíos y oportunidades de los Estados Unidos.”

Esta gira de Romney trajo a la memoria de los votantes el viaje similar que el entonces senador Barack Obama realizó por Europa hace cuatro años como candidato y logró reunir cientos de miles de personas en Berlín, fascinando al mundo y renovando simpatía por los Estados Unidos. En contraste con lo que muchos dicen fue una jornada replete de ofensas y agravios por parte de su adversario.

Sin embargo, Obama también en el exterior tiene sus críticos y aunque es mucho más popular en el extranjero que en su propio país, hay desilusión en ciertas partes del mundo por este mandatario que en 2009 prometió “cambio y esperanza” y que con solo nueve meses en el poder obtuvo el premio Nobel de Paz.

Para los analistas, Obama ha decepcionado a otras naciones porque se esperaba que rompería totalmente con las políticas de su predecesor George W. Bush y que abriría un nuevo capítulo en las relaciones multilaterales. Había la esperanza de que con el Washington buscaría consenso internacional antes de tomar decisiones y que adoptaría una posición más justa en conflictos como el Árabe-Israelí, además de que fomentaría un acercamiento más estrecho con el hemisferio. Nada de eso ha ocurrido.

Aún así, Obama sigue siendo muy popular fuera de aquí. Para seguir con el ejemplo de Alemania, ahí es considerado una celebridad y tratado como estrella de rock. Es más querido que la canciller Angela Merkel que cuenta con 77 por ciento de popularidad en contraste con  87 por ciento para él.

Cuando Obama llegó a la Casa Blanca tenía el apoyo de 69 por ciento de los estadunidenses, actualmente es de 47 por ciento, dos puntos más abajo que con los  que Bush contaba cuando fue reelecto. Esto parece dejar claro que a los votantes  no les importa mucho el éxito en el extranjero para decidir la suerte de un candidato (Con información del diario La Crónica).

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