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Lunes 06 de agosto 2012

El peligro del pragmatismo político

Por: Lic. César Sánchez Olivencia.
El peligro del pragmatismo político
Foto: Imagen compuesta

El peligro del pragmatismo político consiste en perder el destino histórico. Quién eres, qué haces y a dónde te diriges, son las preguntas trascendentales para todo miembro de la sociedad. Si no se tiene la seguridad de quién es uno mismo no se podrá actuar con firmeza en la vida. Si el ser humano no  es consciente plenamente de los que significa las acciones que hace, la vida lo conduce de un lado para el otro. y si no se visiona con claridad la finalidad de nuestra vida en la sociedad, podemos culminar nuestros días en un lugar distinto al que soñamos.

Los pragmatismos políticos pueden ser de derecha, de centro o de izquierda. Depende de la persona y  sus circunstancias. Se trata de una forma de respuesta al desafío del entorno. El pragmatismo en sí mismo no es bueno ni malo. Lo negativo puede ser el efecto que produce una decisión pragmática en una situación concreta. Como dice Ortega y Gasset; «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo»”. Una filosofía que se comprueba en la vida práctica. La mente guarda todo en el consciente, luego pasa al subconsciente y termina en el inconsciente.  Por eso el consciente del ser humano no representa todo lo que es.  Estas variables juegan en las decisiones del pragmatismo político.

Hay políticos que saben desde el inicio de su carrera quiénes son, qué hacen y hacia dónde van. Esta calidad les permite andar con pasos seguros en cualquiera de las direcciones que escoja “para bien o para mal”. La historia demuestra que algunos políticos han dado pasos seguros en una dirección y por diversas razones han  cambiado de rumbo. En cambio otros, han insistido en su tesis inicial contra el mundo y finalmente han terminado sus días repudiados por el poder económico que los utilizó y también por las fuerzas populares.  Podemos mencionar entre los primeros a Gorbachov (con la glásnost)  y entre los segundos a Hitler. Pero no siempre el cambio de rumbo es producto del pragmatismo sino que se debe al dominante subconsciente del individuo.

Haciendo una análisis histórico, el pragmatismo es una escuela filosófica creada en los Estados Unidos a finales del siglo XIX por  William James, Charles Sanders Peirce, y John Dewey  Su concepción básica es que sólo es verdadero aquello que funciona; con esta visión  enfoca el mundo real objetivo. Se caracteriza por  las consecuencias como manera de caracterizar la verdad o significado de las cosas. Niega la existencia de verdades absolutas, sostiene que las ideas son provisionales y están sujetas al cambio a través de la investigación futura. Comúnmente se le considera pragmático al individuo que es “práctico” en la vida; pero no siempre es así. Algunos pragmatismos se oponen a la practicidad y otros interpretan que la practicidad es producto de pragmatismo. Es un tema polémico.

La palabra pragmatismo proviene del vocablo griego pragma que significa "situación concreta"  los pragmáticos consideran que  la verdad y la bondad deben ser medidas de acuerdo con el éxito que tengan en la práctica. Para ellos, el pragmatismo se basa en la utilidad, que es un concepto  base de todo su universo significativo en su quehacer social. El político a veces aplica su pragmatismo de modo tal que resulta opuesto al sentido original del pragmatismo filosófico. La confusión del intelecto termina por generar un tipo de conducta que puede definirse como “yo hago lo que quiero”. Un valetodo inclasificable. Sólo se trata de prejuicios sin base doctrinaria.

Resulta apropiado enfocar el tema desde el punto de vista de la moral del político. Existe una vieja polémica aún vigente en el mundo:¿Debe un gobernante actuar ceñido a principios y valores, o buscando la efectividad de sus acciones?. Es un gran problema de los gobernantes  escoger entre sus ideales y las soluciones prácticas que las circunstancias del momento reclaman. Es un dilema entre el pragmatismo y el idealismo.  Es difícil para muchos líderes convencer a sus seguidores de recorrer el camino largo, sembrado de sacrificios e incógnitas, que requieren las mejores soluciones a los problemas. (la revolución cubana es un caso atípico) Algunos ejercen un liderazgo pragmático, con un manejo flexible que no sea insoportable para la gente, aplicando una visión que inspire a la población.

James T. Kloppenberg,  en el New York Times, comentó las influencias que moldearon el pensamiento del presidente Barack Obama. Opina que Obama es realmente un intelectual, y que su visión política está moldeada por la filosofía pragmática. Dice Kloppenberg, que  las reformas impulsadas por Obama son resultado de su pragmatismo filosófico, orientado a escoger la política más efectiva de acuerdo con la coyuntura histórica. Contrastando con la realidad, los problemas de Obama serían el efecto de su falta de pragmatismo político. Sus reformas habrían dejado insatisfechos  a sus aliados, tanto de derecha como de izquierda.

Los tipos de pragmatismo pueden confundirse  con el idealismo o el simple pacto con el  sistema. Veamos el caso de Colombia. César Gaviria corrió muchos riesgos, en su lucha por cambiar la Constitución  y realizar modificaciones como la apertura económica.  Su pragmatismo político lo impulsó a pensar que sus acciones  eran las más apropiadas para producir alcanzar el objetivo esperado. Alvaro Uribe aplicó políticas pragmáticas sin intentar reformas estructurales ni contrariar a  los grupos de poder. Y en nuestros días, Juan Manuel Santos refleja un pragmatismo político con características muy confusas, que nunca practicaron ni Gaviria ni Uribe.

El común denominador de cualquier pragmático es que no es dogmático. La corriente  dogmática sostiene que el sujeto tiene toda la capacidad para aprehender al objeto, y  saber la verdad absoluta. Para el dogmatismo, la imagen del objeto generada por el sujeto es absolutamente perfecta. Por eso el dogmatismo tiene una confianza plena en la razón humana. El  dogmático cree que solo él, y sus prosélitos  tienen la razón y la verdad en todo momento. Tienen  la verdad dogmática. Por su parte, el pragmático absoluto no es más que un negador de valores morales. Juzgue Ud. con sus propios ojos en la realidad nacional.

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