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REDES SOCIALES
Viernes 24 de agosto 2012

Wikileaks o el desafío al poder del secreto

Por: María del Pilar Tello.
Wikileaks o el desafío al poder del secreto
Foto: prensa.cl

"La publicación mejora la transparencia, y esa transparencia crea una mejor sociedad para el mundo. Una mejor vigilancia permite reducir la corrupción y hacer más fuertes a todas las instituciones de la sociedad, incluidos los Gobiernos, corporaciones y todo tipo de organizaciones. Unos medios periodísticos vibrantes, sanos e inquisitivos juegan un papel vital en alcanzar esos objetivos. Somos parte de esos media"
Carta de presentación de Wikileaks


Suecia pidió al Reino Unido –donde reside Assange– la extradición para juzgarlo y él solicitó asilo a Ecuador en cuya Embajada en Londres se encuentra desde el pasado 20 de junio. Ecuador le concedió oficialmente asilo este 16 de agosto con una Resolución que no dejó cabo suelto sobre esta institución ícono de la solidaridad política.

Contra Assange existe sólo una denuncia pero la fiscalía sueca lo reclama para interrogarlo para lo cual emitió en diciembre de 2010 una orden de detención que determinó su arresto en el Reino Unido. La fiscalía sueca decidirá si abre proceso contra él.

El Tribunal Supremo británico confirmó el pasado 30 de mayo su extradición a Suecia pero el fundador de Wikileaks infringió el arresto domiciliario que le obligaba a permanecer en una casa entre las 10 de la noche y las ocho de la mañana y se refugió en la embajada de Ecuador en Londres donde permanece.

Sus abogados liderados por Baltazar Garzón tratan de evitar que Suecia lo extradite a Estados Unidos donde podría ser juzgado y enfrentarse a la pena de muerte por haber filtrado documentos clasificados. Washington tiene  acuerdo de extradición con Suecia que no contempla juicios bajo la ley de espionaje de EE UU u otra legislación para proteger la seguridad nacional.

Para el Reino Unido la decisión de Ecuador de conceder el asilo no cambia nada pues considera una obligación legal extraditar a Assange a Suecia. No hay forma de que abandone la embajada sin ser detenido por la policía que monta guardia permanente. Más aún, el Gobierno británico podría revocar el estatus diplomático de una embajada lo que daría vía libre a la policía para acceder al interior del edificio y detener a Assange, según ha anunciado el Foreign Office. El asunto se complica y pone en tela de juicio la globalización de la justicia, el derecho internacional y la diplomacia.

WIKILEAKS YA ESTÁ EN LA HISTORIA
 
Cuando el periodismo de investigación era poco menos que la cenicienta de los grandes medios escritos y televisivos por ser caro, conflictivo y poco rentable, un nuevo periodismo de revelaciones surgió de la mano de la Internet. Julian Assange, el fundador de Wikileaks institucionalizó las filtraciones, convirtió las gotas de noticias en peligrosos ríos informativos que rompen estruendosamente con secretos y contenidos tutelados como videos, fotos y notas de prensa, especialmente los producidos por empresas y gobiernos.
 
Wikileaks afirma que los medios sólo repercuten lo que interesa a los poderes económicos y políticos y coloca su quehacer más allá de los marcos legales y oficiales. Apuesta, afirma Assange, por un destino más transparente del periodismo, más respetuoso del derecho a la información en el entorno mediático internacional para los próximos años.
 
Wikileaks, fundado en diciembre del 2006, recoge filtraciones de gente que tiene información relevante, de autoría ajena, y quiere publicarla sin entregarla abiertamente. La receptividad de Wikileaks es la mayor pesadilla de los grandes bancos, multinacionales y gobiernos. La clave es la rapidez con que pueden publicarse documentos secretos sin identificar al filtrador. Su tecnología permite a cualquiera subir videos, documentos o audios confidenciales sin dejar rastro.
 
Wikileaks tiene varios hitos en su haber. El más impactante el del 28 de noviembre del 2010, cuando entregó la mayor cantidad de documentos secretos de la historia del Departamento de Estado. Ocasión en que concertó con cinco medios de prestigio y peso propio, la publicación de más de 250.000 documentos. Comunicaciones de la administración central, del Departamento de Estado, de Defensa, de sus representaciones diplomáticas, mensajes de las embajadas de EEUU. Todo puesto bajo los reflectores por The New York Times, The Guardian, Der Spiegel, Le Monde y El País. Publicado en simultáneo con gran escándalo periodístico significando un duro golpe al gobierno norteamericano en su imagen de gran potencia y sus métodos para mantener su poder.
 
Íntimidades de la política exterior norteamericana, órdenes de espionaje a altos funcionarios de la ONU, críticas a presidentes, diplomáticos usados para recabar información incluso en Naciones Unidas. Personalidades espiadas entre ellos el secretario general de la ONU y embajadores del Consejo de Seguridad al igual que políticos de Oriente Medio y América Latina.
 
Del primer ministro ruso, Vladimir Putin, descrito como político autoritario y machista. De las "fiestas salvajes" de Silvio Berlusconi y la desconfianza que despertaba en Washington. De Angela Merkel, que "evita los riesgos y es poco creativa", que prefiere "quedarse en la retaguardia hasta conocer el equilibrio de fuerzas".
 
Entrevistas del más alto nivel, espionaje y opiniones en conversaciones con embajadores norteamericanos o personal diplomático, movimientos entre Estados Unidos y sus aliados para enfrentar al terrorismo y el radicalismo islámico, detalles sobre el boicot de China a Google o los negocios de Putin y Berlusconi en petróleo. Las permanentes presiones sobre los gobiernos para favorecer los intereses comerciales o militares de Estados Unidos. Todo conocido con repentina transparencia amenazando a la superpotencia, poniendo en riesgo su política de acercamiento a Rusia o el apoyo a ciertos Gobiernos árabes. Definitivamente hay un antes y un después del Cablegate, en el periodismo y en la diplomacia mundial como lo señaló el mismo Julian Assange.
 
El Pentágono y el FBI siguen investigando la filtración del soldado Bradley Manning, en Bagdad quien admitió en un chat que como analista militar tenía acceso a dos redes clasificadas de las cuales se descargaron informes de las dos guerras y "un cuarto de millón de documentos" del Departamento de Estado.
 
Cómo un soldado de 22 años, a quien Assange califica de héroe, pudo tener acceso a los miles de documentos del Departamento de Estado desde su modesto puesto de Bagdad. Manning maltratado hasta la ignominia, aislado en una celda en Quantico, Virginia, donde no puede responder preguntas, podría enfrentar 52 años de prisión o la pena de muerte aplicada en el afán de escarmentar a quienes se atreven a filtrar información.
 
Desde el  11 de septiembre los servicios de inteligencia adoptaron un nuevo modelo de comunicación para los responsables de la seguridad. El Ejército usó la Internet con el sistema SIPRNET, acrónimo de Secret Internet Protocol Router Network. Los documentos filtrados llevan la etiqueta SIPDIS, de Secret Internet Protocol Distribution.
 
Más de 180 embajadas norteamericanas utilizan este sistema protegido que se abre sólo cuando el usuario está ante la pantalla y cambia de clave cada cinco meses. Pero  demasiada gente tiene acceso, según el Congreso tres millones acceden a material presuntamente secreto. Miles de empleados del Departamento de Estado, funcionarios de la CIA, del FBI, de la DEA, de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas. En especial de 16 agencias de espionaje. Todo un ejército de inteligencia.
 
El desembalse ha sido considerado como un tesoro informativo sobre la historia y la vida de los países, relatos nunca antes al alcance del periodismo con secretos y verdades oficiales, con decisiones y conflictos mundiales. Obama había ofrecido que en algún momento los desclasificaría pero Wikileaks se adelantó a la historia.
 
El conjunto refleja un verdadero manual que El País calificó de enjundioso y  complejo. “Que permite comprobar el poder que ejerce o intenta ejercer la gran superpotencia. Observar cómo despliega sus tentáculos a través de sus terminales, las embajadas, en cada rincón del planeta. Confirmar que cada país tiene su soplón autóctono, su político complaciente, su juez, empresario o banquero dispuesto a aceptar una agenda ajena.” [1]
 
LOS PAPELES DE AFGANISTAN Y DE IRAK
 
Los 91.000 leaks sobre Afganistan fueron, en julio del 2010, la mayor colección de mensajes militares internos jamás publicada sobre una guerra. Probaba la pésima situación y las numerosas bajas civiles, la efectividad y el equipamiento de los talibanes y el doble juego de los servicios secretos paquistaníes.
 
Vinieron luego los papeles de Irak en Octubre 2010 que revelaron aspectos indignantes de la guerra del lado norteamericano. A una niña la mataron mientras jugaba en la calle. A un detenido esposado lo ejecutaron a tiros. A dos sospechosos rendidos les dispararon desde un helicóptero como "objetivo legítimo". Un informe acucioso del día a día en la guerra de Irak registrado por soldados norteamericanos relataba los abusos propios y de las tropas iraquíes leales.
 
Estados Unidos pidió sin éxito a los medios no reproducir los documentos. Wikileaks los hizo llegar a tiempo para dar a la filtración el máximo impacto político. Y así fue. Los periódicos a los que entregó la información aportaron la garantía y credibilidad de la comprobación.
 
UNA GRAN COALICIÓN INFORMATIVA
 
Los medios dieron un salto gigantesco. A partir del 28 de noviembre del 2010 cinco diarios de referencia dieron cuenta de su alcance global y en coalición dejaron atrás la competencia por la primicia. El material que había entregado Wikileaks, 250.000 cables, exigía edición periodística responsable para no poner en peligro vidas humanas. La información llegó en texto plano, en ficheros en hileras separadas por comas, parecían archivos de Excel y los informáticos los convirtieron en primicias.
 
Javier Moreno, director de El País ha contado la excepcionalidad de la situación. "Un material como este constituye un momento mágico para cualquier director de periódico. ¿Cuántas historias sabemos y no podemos contar porque no tenemos material documental para apoyarlas?".
 
La megafiltración jaqueó al poder político en su aspecto más frágil, la desprotección de la información, la de los secretos que no deberían serlo. Los cinco medios se dividieron la tarea nada fácil de seleccionar miles de telegramas por continentes. "Hemos desarrollado el mayor respeto mutuo", dijo Alan Rusbridger. "Todos aprendemos trabajando con fantásticos periodistas de otros países".
 
Assange es una gran pesadilla para la inteligencia militar de EEUU. No se considera un activista sino un editor vocero de una publicación. Crítica los abusos de cierto periodismo “que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su ausencia de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales”.
 
Pocos dudarían que su vida corre peligro con enemigos tan poderosos como el Ejército de EEUU y la CIA. Pero también tiene muchos amigos en las organizaciones que prestan soporte a su misión. Baltazar Garzón, el abogado de los grandes procesos en derechos humanos es ahora su mentor.
 
El australiano está expuesto a que lo condenen por espionaje: Tiene razones para temer. Un miembro de Wikileaks fue emboscado en una playa de estacionamiento de Luxemburgo en el 2008. Dos abogados defensores de los derechos humanos que trabajaron con Wikileaks en Kenia fueron asesinados en marzo de 2009. Assange vive entre ataques legales, mediáticos, demandas y querellas. Es acosado y debe protegerse, lo vigilan e interfieren sus comunicaciones por teléfono o mail. Está signado por los secretos y las fugas. Leaks significa también fuga de información.
 
El fundador de Wikileaks tiene adeptos y detractores. Para unos es el héroe del periodismo que desafía la lógica de un mundo cínico y opaco. Para otros, un idealista naif que cree que todo se puede contar, cuando hay cosas que el sentido común indica que es mejor no publicar.
 
Sin duda Wikileaks ha revolucionado el periodismo. En la era del hiperconsumo de la información rompe moldes con la bandera de la transparencia informativa. Su ideario es la divulgación de noticias de alto impacto gracias a tecnología de punta y a  olvidados principios de la ética periodística.  
 
Wikileaks es un francotirador supranacional que trabaja en una plataforma universal. La ira del Pentágono es evidente. Acabar con Wikileaks y con sus potenciales informantes. Pero terminar con el mensajero irreverente no eliminará la modalidad. Assange y su grupo han abierto una trocha contra el secreto, y por ella circularán los nuevos Assanges.
 
Los republicanos piden su cabeza. El presentador de la Fox Bill O'Relly su ejecución, el republicano Pete King lo trata de terrorista. Joe Lieberman, ex candidato demócrata a la vicepresidencia, fuerza la expulsión de Wikileaks de los servidores por Amazon. Se suman otros congresistas para acallarlo, exigen que se prohíban las visitas a Wikileaks.org desde direcciones norteamericanas. Que se elimine esa dirección de la web. La libertad en acción.
 
El fundador de Wikileaks se entregó a la policía británica ante la orden de captura dictada por Suecia. El juez de Westminster le negó la libertad bajo fianza. La detención fue por violación y abusos sexuales. Assange no es un funcionario estadounidense y tampoco es el autor de la filtración solo su divulgador.
 
Ha terminado una forma de ejercer la diplomacia mundial y las relaciones internacionales. La confidencialidad y el secreto no pueden asegurarse, va desapareciendo la posibilidad de hacer de mentira verdad. Si nada puede ser mantenido en secreto, si todos podemos ser filtradores amparados en el anonimato, si todos los medios pueden ser difusores amparados en el derecho a la información, el panorama cambió. Internet impactó nuestras comunicaciones interpersonales tanto como el escenario político y económico global.
 
Wikileaks y su mentor Julian Assange ya están dentro de la historia. Lideran el desafío de los pequeños a los grandes al estilo de David contra Goliat.
 
PROXIMA ENTREGA: ¿ES WIKILEAKS UN MEDIO DE COMUNICACIÓN?

[1] En el Perú, en febrero del 2011, en plena campaña electoral, se conoció un cable Wikileaks que reveló que el ex Ministro del gobierno de Alejandro Toledo Fernando Rospigliosi acudió a la embajada de EEUU en el afán de impedir que Ollanta Humala ganara las elecciones del 2006.

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