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Lunes 27 de agosto 2012

[México] Desempleo y pobreza el gobierno no puede

Por: Saúl Arellano
[México] Desempleo y pobreza el gobierno no puede
Foto: Difusión

La incapacidad del gobierno estatal para dar respuestas efectivas ante el desempleo, el empleo informal y la subocupación resulta, a estas alturas no sólo preocupante sino pavorosa. Mientras los funcionarios están preparados para recibir el jugoso bono sexenal de despedida, que aunque dicen que no habrá se otorgará al final, la población sufre los embates de una economía que no es capaz de generar empleos ni suficientes ni de calidad.

Los datos de la última actualización de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) son contundentes: Guanajuato es uno de los peores estados en el país en lo que a generación de empleos se refiere, así como uno de los peores en los indicadores relativos a la precariedad laboral.

Lo que dice el INEGI es lo siguiente: de las 32 Entidades Federativas y el Distrito Federal, Guanajuato ocupa el lugar 25 en la medición relativa a la tasa de desocupación. Esto significa que presenta el octavo peor indicador, con una tasa de 5.98% de la población económicamente activa en situación de desocupación, es decir, no encuentra empleo aun cuando lo está buscando.

Como el desempleo cunde por todos lados, la población tiene que buscar mecanismos de supervivencia y dedicarse a actividades que dejan algún ingreso, aun cuando tienen que desarrollarse al margen de la normatividad y reglamentación, e incluso a veces al margen de la legalidad.

Por si hubiera dudas al respecto, debe señalarse que el estado de Guanajuato aparece en el deshonroso 30º lugar nacional en el indicador relativo a la tasa de subocupación, la cual es definida como la situación en la que las personas, aun teniendo empleo, requieren de más horas de trabajo remunerado para recibir los ingresos requeridos para satisfacer sus necesidades.

Al cierre del segundo trimestre de este 2012, es decir, la finalizar el mes de junio, la tasa de desocupación se ubicó en 18.24%; es decir, casi uno de cada 5 de las y los trabajadores que hay en el estado, reciben salarios tan bajos que necesitan emplearse en otras ocupaciones para sobrevivir.

Por si lo anterior no fuera poco, Guanajuato se ha convertido en una de las principales fuentes de trabajo informal en el país. Es vergonzoso que la que se presume ser la octava economía del país en tamaño, ocupe el lugar 25º a nivel nacional en lo que a presencia de trabajo informal se refiere.

En efecto, al cierre del mes de junio de este año, Guanajuato presentaba un 32.9% de la población ocupada en condiciones de informalidad. Dicho de otro modo, una de cada tres personas que en el estado desarrolla alguna actividad remunerada, lo hace en lo que pomposamente se llama “negocios sin establecimiento fijo”; trabajando en las calles, pues, o en lo que se logre con el fin de tener algo que llevar a la casa para comer.

Para dimensionar lo que está expresado en porcentajes es importante decir que al cierre del mes de junio la cantidad de personas que se encuentran desocupadas en el estado ascendían al menos a 149,278; de ellas, 83,939 son hombres y 65,339 mujeres.

Según los datos oficiales, en el estado de Guanajuato hay 2.34 millones de personas que casi milagrosamente han logrado tener un empleo. Sin embargo, de ellas, 351,172, es decir, el 15% del total, perciben un salario mínimo o menos por el trabajo que desempeñan; y como están las cosas en el país, puede decirse que con lo que ganan les alcanza apenas para comprar un kilo de tortillas y adicionalmente, en el mejor de los escenarios, un kilo de huevo.

Adicionalmente, la ENOE nos revela que hay otras 521,158 (equivalente al 22% de la población ocupada) personas que cada día perciben entre uno y dos salarios mínimos, es decir, entre 60 y 120 pesos, aproximadamente, lo cual, siguiendo con el incremento en los costos de los alimentos, permitiría, si acaso, comprar un kilo de tortillas, uno de huevo, uno de frijoles y, como un lujo adicional, quizá hasta un litro de leche.

Hay además un 20% de la población ocupada que percibe entre dos y tres salarios mínimos al día, es decir, 470,929 personas que ganan entre 120 y 180 pesos diarios; entre ellas, el poder adquisitivo les permitiría tener apenas lo suficiente para transportarse, comprar algo de ropa y en el mejor de los escenarios, comprar medicamentos genéricos para aliviar las enfermedades más comunes, pero no los padecimientos crónico-degenerativos, de los cuales está plagado el estado.

Para cerrar el cuadro baste con señalar que el total de personas que laboran en el sector informal suma más de 733 mil, quienes obviamente carecen de seguridad social, de un ingreso fijo o seguro, y cuyas fluctuaciones en lo que perciben los sitúan siempre al borde de la pobreza.

Como las proyecciones sobre la inflación en los precios de los alimentos van de mal en peor, lo esperable es que Guanajuato tenga, en el mejor escenario, el mismo número de pobres que se contabilizaron en el 2010; empero, en el escenario más realista, los datos disponibles muestran que habrá al menos 100 mil pobres más; ya estaremos viendo las cifras en julio del año próximo; así que, como diría el clásico, esta historia continuará…

Nota publicada en periodicocorreo.com.mx

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