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Martes 11 de septiembre 2012

Amigos de Peña y amigos de Calderón

Por: Ricardo Alemán
Amigos de Peña y amigos de Calderón
Foto: jornada.unam.mx

Parece haber llegado a su fin la tersura con la que se había llevado a cabo la transición presidencial –el relevo del presidente–, y la alternancia –la salida del PAN y el regreso del PRI–, en el poder. ¿Por qué?

Porque la tarde de ayer, en el encuentro con “Los 300 Líderes” del país, el presidente electo, Enrique Peña Nieto, expuso que en su gestión “el presidente no tendrá amigos, sino un compromiso con la eficacia y con el país”. La saludable promesa de que el de Peña Nieto no será un gobierno de amigos, no sólo fue bien recibida por la nutrida concurrencia, muchos de los cuales recordaron de inmediato a Felipe Calderón. ¿Por qué?

Porque el encuentro de la tarde de ayer con “Los 300”, pareció que fue aprovechado por el presidente electo para marcar las primeras diferencias claras, de lo que será su gobierno, con el de Felipe Calderón.

Y sin duda que el mensaje enviado desde el Museo de Antropología, llegó a su destinatario en la no muy distante casa oficial de Los Pinos; casa presidencial en proceso de mudanza. Pero, ¿cuál fue el mensaje?

Ese, que el de Peña Nieto no será un gobierno como el de Felipe Calderón; un gobierno de amigos.

Y es que todos saben que uno de los talones de Aquiles de la gestión de Felipe Calderón fue ese; sus amigos. Y que a lo largo de los seis años de su gobierno predominó, en la mayoría de los puestos de relevancia, el amiguismo.

En pocas palabras, que la tarde de ayer, a la sombra de la emblemática sombrilla del bellísimo Museo de Antropología, Enrique Peña Nieto mandó el primer mensaje de una de las muchas diferencias que existirán entre el gobierno que se va y el que viene; entre los presidentes Calderón y Peña Nieto.

Acaso por eso, el mexiquense pareció recurrir al refranero popular, cuando mandó el mensaje de que su presidencia no será de amigos: “Escucha Juan, para que entiendas Pedro”. Escuchen líderes, para que entienda Felipe; habría dicho.

Pero además, Peña Nieto también aprovechó para mandar otro mensaje que marcará una importante diferencia de lo que se propone como gobierno; diferencia respecto de la gestión de Felipe Calderón.

Dijo que al integrar su gabinete, su equipo de colaboradores y a los llamados “hombres del presidente”, la premisa será la de llamar a “los perfiles idóneos, más allá de partidos”. Dicho de otro modo, que en el gabinete de Peña Nieto aparecerán políticos y especialistas de otros signos partidistas, además del PRI, lo que marcará otra notoria distancia del gobierno que llega, con el que se va.

Y el mejo ejemplo de esa tendencia es la incorporación, en su gabinete de transición, de la señora Rosario Robles, exdirigente del PRD, quien ya trabaja activamente en tareas de desarrollo social. Pero ese no es y no parece ser el único caso. También se habla de posibles incorporaciones vinculadas con el PAN, con el Panal y hasta con el Partido Verde.

Pero tampoco ahí terminaron los mensajes. No, no fue todo. En otra parte de su discurso, el presidente electo explicó que él no será “un presidente que encante con los discursos”. No, la de Peña Nieto –según dijo el presidente electo–, será “una presidencia de resultados; porque mi único interés es el país”. ¿Y qué quiere decir una presidencia de resultados? Dejó entrever que esa respuesta la dio en el Estado de México; cumplir, y punto.

Y se equivocaron aquéllos que creyeron que ahí habían terminado los mensajes de Peña Nieto. No, para todos los que cuestionan que la llegada del mexiquense pudiera significar el regreso al viejo régimen, el propio presidente electo se encargó de aclarar que “en México no se puede imponer una visión única”, y prometió que en las grandes decisiones de su gestión, tomará en cuenta todos los puntos de vista.

Contrasta que Enrique Peña Nieto pareciera haber pintado su raya respecto del gobierno de Calderón, sobre todo porque hace apenas unas horas, en su gira oficial por Rusia, el presidente Calderón deslizó la idea –en diversas entrevistas de prensa–, que no habría una diferencia sustantiva entre el gobierno mexicano que se va –el gobierno de Calderón–, y el que está por llegar –el de Peña Nieto–, a partir del 1 de diciembre. 

Y no falta mucho para comprobar si Peña Nieto es congruente con lo que dice y si cumple lo que promete. Por lo pronto, es cierto que en la integración definitiva del gabinete se barajan muchas alternativas que parecen sacadas “de un mundo raro”. Y dicen los que saben que ninguno de los amigos de Peña Nieto tiene nada seguro. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Empezó la rebatinga en las izquierdas. La pelea es por los 15 millones de votos.

Nota publicada en periodicocorreo.com.mx

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