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REDES SOCIALES
Viernes 14 de septiembre 2012

[México] Tiempos duros

Por: Gaudencio Rodríguez Juárez
[México] Tiempos duros
Foto: oaxaca-digital.info

Decenas de miles de muertes han ocurrido en los últimos seis años en nuestro país; más muertes que en algunos países declarados en franca guerra.

A esta generación de adultos nos tocó nacer en el siglo declarado, por parte de la Organización de las Naciones Unidas, el más violento en la historia de la humanidad, el siglo 20, ¿qué repercusiones está teniendo tal cosa en el presente siglo 21? ¿Cómo vivir en este mar cuyas aguas se tornan altamente tóxicas? ¿Qué hacer cuando la violencia se ha naturalizado al punto de considerarla parte del paisaje?

Una urgencia, dentro de las muchas que tenemos, y que puede servir para disminuir la violencia y fortalecer a los seres humanos es la construcción de lazos afectivos

¿Cómo salir indemne cuando no sabemos si la persona de al lado actuará con solidaridad o con impulsividad destructiva? ¿Qué hacer para no vivir autosecuestrados en el afán de protegernos de esta realidad que nos aqueja? ¿Qué hacer para no paralizarnos ante historias de secuestro, robo, homicidio de un familiar, etcétera? ¿Cómo procesar la violencia de la que somos víctimas, victimarios o testigos consuetudinarios?

 Son preguntas que me invitan a volver a Freud, el cual, en su respuesta a Albert Einstein (1932) acerca del porqué de la guerra, hablaba de la superación de la violencia por la cesión del poderío de unos cuantos a una unidad más amplia, mantenida por los vínculos afectivos entre sus miembros. Es decir, que “cuando los miembros de un grupo humano reconocen esta comunidad de intereses aparecen entre ellos vínculos afectivos, sentimientos gregarios que constituyen el verdadero fundamento de su poderío”, porque “la fuerza mayor de un individuo puede ser compensada por la asociación de varios más débiles”, decía Freud.

 Hay mucho por hacer para que la calma vuelva a nuestro país. En este breve espacio, pongo en la mesa una de ellas: Puesto que la violencia es el efector de la desvinculación humana (y de muchas cosas más), un trabajo urgente es el de la promoción de lazos afectivos que liguen a sus miembros.

Por eso en ese sentido va la invitación para todos los integrantes de la sociedad, sobre todo para las y los profesionales que formamos parte del área de la salud mental y del desarrollo social y humano. Porque de acuerdo al creador del psicoanálisis, “si la disposición a la guerra es un producto del instinto de destrucción, lo más fácil será apelar al antagonista de ese instinto: al Eros”, y todo lo que establezca vínculos afectivos entre las personas actuará contra la guerra, contra la violencia. Porque a mayor división y aislamiento, mayor vulnerabilidad hacia la violencia.

En medio de estas aguas revoltosas, los seres humanos necesitamos espacios y oportunidades para crecer y humanizarnos; para externar el impacto que nos genera la destructividad de las personas; espacios para poder simbolizar las emociones y expresar los sentimientos, así como para el análisis acerca de los comportamientos y las reacciones humanas ante la hecatombe.

Necesitamos espacios y oportunidades para la resignificación de las experiencias traumáticas, para experimentar la universalización de los conflictos y problemas que atravesamos (es decir, para darnos cuenta que no estamos locos por sentirnos, en ocasiones, aterrados, confundidos, desanimados, pesimistas, solos); para la integración a un grupo o a un colectivo que nos genere sentido de pertenencia en medio de una cultura donde el individualismo ha hecho de cada persona una isla.

Una urgencia, dentro de las muchas que tenemos, y que puede servir para disminuir la violencia y fortalecer a los seres humanos es, pues, la construcción de lazos afectivos entre las personas y las comunidades, la recuperación del tejido social, así como la promoción de la educación y cultura en los pueblos. Y en esta tarea todas las personas y organizaciones de la sociedad tenemos mucho por hacer. Mientras que la garantía de seguridad para la sociedad le toca garantizarla al Estado con el poder que el pueblo le confiere.

Nota publicada en periodicocorreo.com.mx

TAGS: Violencia, Mexico
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