
Debo decir que si para mí, que soy una periodista neutral, resulta difícil ima-ginar que uno de los mejores equipos del mundo, como lo es el Real Madrid, esté pasando por la peor racha de los últimos años, en la Liga al menos no concibo el sentir de sus aficionados, que no sólo han expresado su tristeza y decepción en el país ibérico, sino en el resto del mundo.
En este momento es cuando se pone en entredicho aquello de quienes piensan que las cuestiones extra deportivas no deben ni pueden mermar el rendimiento de un equipo, pues me parece que al Real Madrid, lo han alcanzado ya las rencillas en el vestidor.
Mucho hemos hablado sobre la tristeza de Cristiano Ronaldo, sus problemas con José Mourinho y toda esa serie de dichos que parecen no tener fin. El salario, problemas con sus compañeros y hasta una humillación en pleno vestidor han sido el tema de moda en las últimas semanas. Pero, ¿qué pasa cuando estas cuestiones se trasladan a la cancha? Lo impensable se torna en realidad y la respuesta a la pregunta la encontramos en los cuatro, sí, CUATRO puntos que ha cosechado hasta el momento el Real Madrid en la Liga, una increíble suma de UN punto por partido, una cosecha que resulta vergonzosa para un club de la envergadura y nómina del Madrid.
Lo sorprendente de todo son los millones y millones que la directiva gastó en pro de contar con una plantilla aún más competitiva y que se convirtiera simple y sencillamente en un conjunto implacable y casi perfecto. Para darnos una idea, según cifras publicadas en el portal transfermarkt.co.uk, el Madrid gastó prácticamente 43 millones de dólares en fichajes para la actual temporada, siendo su adquisición más fuerte la de Luka Modric.
Ahora bien, Mourinho siempre se ha distinguido por ser arrogante, soberbio y extremadamente directo en sus palabras; sin embargo, me parece que es momento de pedirle serenidad y que demuestre un poco más de inteligencia para saber manejar una situación que definitivamente corre con el tiempo en su contra, pues más allá de la supuesta falta de actitud de sus jugadores, deberá pensar en corregir los errores técnicos y tácticos y recuperar posiciones antes de que se comience a hablar de una verdadera catástrofe, pues para su mala suerte y como es típico no sólo en Europa sino en cualquier Liga del mundo, los primeros en pagar los platos rotos siempre son los directores técnicos.
Ya iniciaron el camino en la Champions League, y conseguir el resultado a favor pareció más un acto heroico que de talento. El sinodal fue el campeón de Inglaterra, el Manchester City. En el minuto 90 CR7 anotó de forma agónica el gol que les dio los tres puntos en casa y que provocó el festejo más que llamativo de José Mourinho, una victoria que les permitirá respirar por un segundo, y de seguro, les dará nuevo ánimo de cara a su próximo partido en la Liga contra el Rayo Va-llecano. Espero sinceramente que por el bien del futbol, de su afición, del espectáculo y de ellos mismos, se comience a notar una mejoría en un equipo que tiene la obligación de hacer pesar la calidad de su plantilla, de su director técnico y sobre todo, de su tradición.
Nota publicada en periodicocorreo.com.mx