
El colectivo de ciudadanos que recolectaron 600 mil firmas para la Revocatoria de la Alcaldesa para que deje la Municipalidad de Lima, es mucho antes de la evidente impericia demostrada en lo que Susana Villarán ha denominado “operativo exitoso” con cuatro muertos y saqueos en La Parada.
Ese extremismo de querer confundir dos hechos completamente diferentes, tiene como estrategas a los titulados como ineptos defensores de Susana Villarán, pero que van rezando para que el JNE los saque del pantano y anule las firmas por un tecnicismo material en contra de la voluntad ciudadana que logró reunir las firmas para la revocatoria.
Sin embargo, si antes existían dudas sobre el resultado ante las ánforas, hoy esa posibilidad es casi un hecho ante la forma cruel con que se actuó contra gente que defendía una forma de vida. Y no me refiero a los comerciantes propiamente, sino a todo un conglomerado de familias que dependían de la dinámica económica de ese sector, todo ellos ciudadanos en calidad de marginados a quienes nunca se les dio la oportunidad de dialogar.
¿Pero hay responsabilidad de Lima metropolitana en los sucesos de La Parada? Acaba de declarar la Señora Villarán que sabe de la contratación millonaria de delincuentes con la finalidad de evitar la colocación de los muros de concreto y desabastecer el ex mercado mayorista de los proveedores. La primera es que debe demostrar quienes los contrataron y cómo es que supieron con anterioridad del operativo; segundo, con qué criterio utilizó una política de lapidación a los comerciantes interrumpiendo el paso de camiones y no de diálogo; y tercero, porqué luego del desastre del operativo del día jueves 25 de octubre, recién se publica al día siguiente en El Peruano la norma declarando zona rígida para el tránsito de camiones por las calles periféricas al ex mercado mayorista o era parte de una estrategia.
Allí están los cuatro muertos de ese “operativo exitoso”. Lo cruel es que por ser ex presidiarios, delincuentes requisitoriados o algo peor, bien muertos están. El fin supremo de la sociedad que es el hombre, para los caviares solo es estadística. La política es lo primero o felicitar al Ministro del Interior como aliado estratégico, antes que exigir se investigue a los que accionaron los gatillos del caos y la muerte.
Lo bueno de todo esto es que la revocatoria es un derecho cuya consulta deberá de llevarse adelante y es allí donde los limeños deberán castigar políticamente tanta soberbia de personas que no saben nada de lucha contra la pobreza o justicia social.
Y no nos salgamos del contexto las firmas para la revocatoria fue un antes completamente distinto. Los hechos de La Parada comprende un hecho policial que debe investigarse así como hallar a los responsables políticos de actos criminales contra cuatro ciudadanos.