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Lunes 17 de diciembre 2012

¿Final feliz?

Por: César Campos
¿Final feliz?
Foto: Difusión


César Campos, autor de estas líneas


La conclusión de la fase oral del proceso seguido por Perú y Chile ante la Corte de La Haya relativo a la delimitación marítima, se produce en medio del clima esperado por la mayoría de ambos países: repercusión alturada de las exposiciones jurídicas, manifestaciones de respeto mutuo entre los equipos, diversos encuentros paralelos de grupos binacionales, afirmaciones de buena voluntad para el enriquecimiento de nuestras relaciones económicas y comerciales, entre otros.

Todo ello es consecuencia de un trabajo que fue previsto con bastante anticipación en los predios de las cancillerías peruana y chilena, asistido por voceros de diferentes gremios y actividades. Se temía, con razón, que la fase oral de la controversia originara más bien un escalamiento de las tensiones, vocinglería patriótica inconducente para un debate absolutamente técnico, intenciones de los vecinos del sur para patear el tablero de la jurisdicción internacional (luego de ver la reacción de Colombia frente al fallo de la misma corte de La Haya en torno a su disputa con Nicaragua del dominio marítimo en los alrededores de las islas de San Andrés).

Nada de esto ocurrió, salvo lo declarado por el sempiterno mequetrefe y chauvinista diputado chileno, Jorge Tarud, señalando que deberíamos darnos por bien servidos con la devolución del territorio de Arica. Pero felizmente los Tarud son menudencia política y las personas más serias de su país como las del nuestro, han hecho prevalecer una conducta colectiva madura, concurrente y positiva.

Sin embargo, la novela de esta disputa todavía no llega a su epílogo. Se escribirá con la decisión final de los magistrados de la Corte cuyo pronunciamiento está previsto para mediados del 2013. Y en esta área y en esa circunstancia, pesarán otros factores a tenerse en cuenta desde ahora.

Lo primero es la dilucidación conceptual de las posibilidades de triunfo para una u otra causa. Álvaro Vargas Llosa ha originado gran polémica ayer con una carta abierta dirigida a la Cancillería del Perú y publicada en el diario La Tercera de Chile (donde semanalmente se difunden sus comentarios), mediante la cual asegura que las posibilidades de una sentencia favorable a nuestro país son mínimas.

En mi concepto, debemos ser tolerantes con dicha opinión aunque no la compartamos sobre todo en lo que Álvaro juzga como una visión retrógrada de nuestro equipo encargado del alegato oral debido a nuestro “formalismo interpretativo”. Sólo el tiempo corroborará su argumento principal para decir que perderemos: que los jueces de La Haya tienen otra formación jurídica. Para que el apanado al hijo del premio Nobel no sea de barra brava, recuerdo aquí que el internacionalista chileno Raúl Sohr, el 2010 adelantó que el Perú tenía mucho más que ganar que su patria en el litigio y casi lo linchan. En todas partes hay subversivos contra lo patrióticamente correcto.

Lo segundo es que el proceso electoral presidencial araucano sí puede abrir compuertas nacionalistas muy desagradables entre los vecinos sureños. La temática de la sentencia, si no es satisfactoria para ellos, puede levantarse como hito de campaña. Más de un candidato o candidata (pienso directamente en Michelle Bachelet) subiría los decibeles de un reclamo extemporáneo pero grato a los oídos de algún sector chileno.

Todavía no hay un final feliz. Seamos conscientes de ello.

(*) César Campos R., diario EXPRESO, domingo 16 diciembre

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